Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

martes, 27 de noviembre de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN IV)





Sed bienvenidos de nuevo, pobres incautos, a nuestra pequeña tienda de los horrores, en la que intentamos reivindicar el trabajo de bandas novedosas, originales o de culto dentro de la música rock y metal, siempre dentro de su variante más experimental. Bandas que trascienden géneros y buscan siempre ir un paso más allá. Reivindicamos a los locos, a los inconformistas...
Como siempre os hemos preparado un suculento menú de cuatro platos igual de dulce que de picante. Te traemos el black metal hipnótico y psicodélico de Oranssi Pazuzu, el proto djent de Sikth, el repetitivo y melancólico drone metal de Earth, y uno de los grandes abueletes y padrinos absolutos de lo bizarro, el enorme Screamin' Jay Hawkins. Que lo disfrutes.
Te recordamos que puedes revisar las anteriores entregas del Bazar Bizarro en este enlace:



ORANSSI PAZUZU

Formados en 2007, y con cuatro discos ya en el mercado, nos encontramos ante una de las bandas de metal extremo que más está dando que hablar en el panorama underground actual, gracias a su propuesta musical fresca y de una calidad tremenda. Su sonido se suele catalogar como black metal psicodélico, etiqueta que por su mero nombre ya debería, al menos, despertar nuestra curiosidad.
Es lógico que en la búsqueda del santo grial que para cualquier banda supone dar con un sonido propio y una propuesta original se mezclen diversos géneros e influencias, táctica que a veces llega a buen puerto y a veces no. En el caso de Oranssi Pazuzu podemos decir, sin ningún género de dudas, que han sabido hacerlo de forma magistral, dando con un sonido que resulta poderoso, vistoso y profundo, sin resultar en absoluto forzado. Su cóctel de oscuro black metal, mezclado con toques de rock psicodélico y música progresiva, se despliega en todo su esplendor en unas composiciones retorcidas e hipnóticas, que logran agarrarte y sumergirte totalmente en su atmósfera. Unas composiciones que además cuentan con una envidiable coherencia interna, dando lugar a una música que a pesar de su complejidad no resulta en absoluto difícil de digerir. Sus discos inundan nuestros oídos y fluyen de manera asombrosa gracias a un uso de las dinámicas que pocas bandas actuales pueden alcanzar con tanto acierto. Por ello no es en absoluto sorprendente encontrar a gente de muy variados gustos musicales entre su creciente número de adeptos, lo que significa que han conseguido trascender géneros, otro objetivo complicado y muy valioso para un grupo musical y que prueba nuevamente el buen hacer de su propuesta.
Con discos totalmente sobresalientes como Valonielu (2013) o Värähtelijä (2013), somos muchos los que observamos con entusiasmo cada nuevo movimiento de los finlandeses, una banda que, aunque se sitúa en las antípodas de la comercialidad, está destinada a crecer de forma irremediable.
Si aún no has tenido el placer de descubrirlos te aconsejamos que busques un lugar cómodo y tranquilo y te prepares para dejarte arrastrar a continuación por esta espiral sonora, te prometemos que te llevará hasta lugares lejanos y exóticos, colmados de una extraña e insólita belleza. Disfruta del viaje.




SIKTH

Sikth es una banda inglesa formada en 1999 que está considerada como una de las formaciones que ayudaron a dar forma a un nuevo género musical, conocido como djent metal, que viviría un enorme auge unos cuantos años después. Aunque no suelen ser tan reivindicados como por ejemplo los suecos Meshuggah, una revisión atenta a sus trabajos deja clara su originalidad e importancia en la consolidación de este nuevo sonido.
Tras un par de prometedores EP la banda debutó discográficamente con el disco The Trees Are Dead & Dried Out Wait for Something Wild (2003), trabajo sobresaliente en que se apreciaban influencias del rock progresivo, el thrash y el hardcore, mezclado con otras influencias más novedosas como el funk rock, el pop y la música experimental. Revisando el disco en la actualidad no resulta tan sorprendente, pero en su momento era una propuesta con un sonido bastante inexplorado, que los hacía parecer una especie de versión de Primus puesta de esteroides, o unos System of a Down con mucha más pericia técnica. Encontramos en este disco una alocada manera de entender los ritmos y, sobre todo, una inventiva tremenda por parte de los guitarristas Dan Weller y Graham Pinney. Todos los elementos que llevarían años más tarde al auge y popularidad del djent, con bandas como Periphery o Tesseract a la cabeza, están ya presentes en este debut de la banda de Watford.
En el año 2006 publicaron su segundo trabajo, titulado Death of a Dead Day, otra maravilla que no bajaba en absoluto el nivel visto en su debut. Un disco que seguía en la senda de exploración y consolidación de un nuevo sonido y que resultaba aún más agresivo que su predecesor, con temas que te dejaban totalmente descolocado, como Bland Street Bloom, que abría el disco, o la sobresaliente y alocada Summer Rain, todo un temazo repleto de inesperados cambios de ritmo y dibujos de guitarra originales al máximo.
Por desgracia la banda parecía encontrarse un poco en tierra de nadie y lejos de alcanzar la relevancia que sin duda merecían. Esto desembocó en la marcha de sus dos cantantes en el año 2007. La dificultad de encontrarles sustitutos, así como el agotamiento acumulado, dieron desgraciadamente al traste con el proyecto, partiendo sus miembros en busca de nuevos horizontes.
Por suerte unos años más tarde, concretamente en 2014, la banda anunció un concierto sorpresa de reunión en el marco del Download Festival, al que siguieron otra serie de conciertos en diversos festivales. La buena acogida de dicha reunión y la reivindicación de su trabajo por parte de los nuevos seguidores del sonido djent hicieron que la banda tomase la decisión de ponerse nuevamente en marcha, girando de forma constante y editando un nuevo trabajo, The Future In Whose Eyes? (2017). Esperamos que esta vez se queden definitivamente y alcancen el estatus que merecen como una de las bandas capitales en la evolución del sonido metal en el nuevo milenio.






EARTH

Si con Sikth reivindicamos a una de las bandas pioneras del sonido djent metal, con Earth hacemos lo propio respecto al sonido drone metal (etiquetas, etiquetas...)
La banda fue formada en Washington a finales de los 80 por el guitarrista Dylan Carlson, cabeza pensante y único miembro que se mantendría fijo en una banda con multitud de cambios de formación a lo largo del tiempo. El nombre de Earth es un guiño al primer nombre que tuvo la banda Black Sabbath, con los que compartían la visión de crear una música basada en los riffs lentos y distorsionados. Una influencia más que evidente en su primer EP del año 1991 titulado Extra-Capsular Extraction, que contaba con la colaboración a las voces de ni más ni menos que Kurt Cobain, lider de Nirvana y gran amigo de Carlson (es bien conocida la anécdota de que fue Carlson quien compró la escopeta con la que el malogrado mártir del grunge se volaría la tapa de los sesos).
A diferencia de Sabbath, Erath apostaba por una música de carácter principalmente instrumental, basada en las atmósferas opresivas creadas por los ritmos extremadamente repetitivos y densos. Todo esto se puede escuchar en sus trabajos Earth 2: Special Low Frequency Version (1993) y Phase 3: Thrones and Dominions (1995), trabajos capitales para entender la evolución de los sonidos doom y drone.
La banda, aún a pesar de los constantes cambios en la formación, se mantuvo más o menos activa hasta el año 1996, momento en el que Carlson decide poner un punto y aparte para explorar otros terrenos. Regresó casi una década más tarde con una nueva versión de Earth en la que seguían presentes la mayoría de elementos de su sonido, pero añadiendo más color con una mayor presencia de otras influencias como el country, el jazz y el folk. En esta segunda etapa de la banda seguimos encontrando trabajos notables como las dos partes de Angels of Darkness, Demons of Light (2011 y 2012) o las regrabaciones presentes en Hibernaculum (2007)
Si el cuerpo te pide perderte en una música ambiental que te lleve a terrenos lentos y melancólicos Earth es tu banda.



SCREAMIN' JAY HAWKINS

En los años 50 el mundo de la música era completamente distinto. Términos como drone metal o djent metal ni siquiera pertenecían al vocabulario de los escritores de ciencia ficción. Joder, ni siquiera existía el heavy metal. Era la época de auge y consolidación de una nueva música, juvenil y gamberra, conocida simplemente como rock. Un sonido fresco, con raíces en géneros como el country, el blues, el folk y el góspel, al que estaban dando forma artistas como Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, Eddie Cochran o los reyes del rollo: Elvis Presley y Chuck Berry.
En medio de este efervescente panorama apareció un tipo alto y negro, de aspecto estrafalario, vestido con pieles de leopardo y serpiente, cuero rojo y collares de huesos humanos, cantando sobre amor y brujería, que respondía al nombre de Screamin' Jay Hawkins (aunque su verdadero nombre era Jalacy Hawkins).
Su single I Put a Spell on You (1956), entró como un torbellino en las listas de éxitos, catapultando a Screamin' directo a la fama y dando lugar a una de las grabaciones más míticas dentro de la historia de la música rock. Por desgracia fue un éxito relatívamente efímero, que no fue igualado ni de lejos por ninguna de sus múltiples grabaciones posteriores.
Si bien, a parte del mencionado single, el legado de Screamin' no es especialmente espectacular en cuanto a grabaciones, no podemos decir lo mismo de su actitud y puesta en escena. Estamos hablando de un tipo que, en plena época del puritanismo más férreo, salía a escena metido en un ataúd, rodeado de una imaginería propia de la magia vudú, vestido con ropajes estrafalarios y soltando llamaradas por los dedos. Algo sin duda en las antípodas de la puesta en escena de, digamos, Buddy Holly. Revisar los antiguos vídeos de sus actuaciones es una experiencia entrañable y se puede considerar, sin ningún género de dudas, como el nacimiento del shock rock, que décadas después elevaría la carrera de artistas como Alice Cooper, Ozzy Osbourne o Marilyn Manson. La peculiar forma de cantar de Screamin' Jay Hawkins, totalmente novedosa y llena de recursos (su sueño siempre fue ser cantante de ópera), repleta de balbuceos y extraños gritos (fruto también de diversos estados de ebriedad todo hay que decirlo), marca también un punto de inflexión y sirve de indudable influencia a multitud de músicos posteriores, desde Mick Jagger hasta Mike Patton pasando por King Diamond.
Un loco, un visionario, todo un genio de increíble talento, pero ante todo un increíble showman, que exprimió la vida al extremo (se rumorea que dejó desperdigados más de 40 hijos) y que merece un estatus fijo al lado de Elvis como uno de los creadores de la puesta en escena contemporánea y la idea de frontman dentro de la música popular.
Como dato curioso: una de las últimas apariciones de Screamin' Jay Hawkins fue haciendo un pequeño papel de brujo en la película Perdita Durango (1997) del director español Alex de la Iglesia.
Dondequiera que estés, gracias por todo maestro.


domingo, 28 de octubre de 2018

MENSAJE OCULTO





Así estamos, a la deriva en este viaje iniciático que termina con un chasquido. Todas tus caras desfilan ante ti, y todas son máscaras. A veces da la impresión de no estar en el lugar indicado, vagamos como esperando algo que no termina de llegar. Más nada ha de llegar más importante que el ahora, sea como sea, el ahora es lo importante. Haz lo que tengas que hacer ahora. Disfruta del ahora. Sufre el ahora. Aprende.

No pongas ninguna esperanza en los otros. Aspira a todo pero sin esperar nada. Habrá sorpresas. Siempre las hay. Déjate sorprender habiendo esperado lo más bajo e intrascendente de los otros. Deja que te sorprendan siendo consciente de que pocos lo harán.

Pues esta senda es solitaria. Este paseo entre asfalto bajo el cielo es solitario.

Tú haces que la hierba sea verde y la sangre roja. Las riendas de tu mente están ante ti. Elige el equipaje que quieras llevar contigo en cada momento. Suelta todo el lastre posible. Eres lo que creas y lo que creas se expande ante ti.

Ese dolor y vacío en lo más profundo de tu alma está ahí por algo.

Muchas veces solo querrás prenderle fuego al mundo, parecerá que cualquier ser que ose dirigirte la palabra merece morir. Esa rabia, esa ira incontrolable, no procede de ti. Procede de un mundo a la deriva. Son los demonios jugando con tu alma. Te arponean. No dejes que venzan. No dejes que te infecten.

Eres un diamante. Un complejo e improbable cúmulo de sucesos. Tienes una responsabilidad contigo mismo, con nadie más. La misión de dar forma a ese diamante en bruto, de pulir su superficie hasta crear la más hermosa joya.

No tienes por qué mendigar nada. No te arrastres. No eres un gusano. Si te arrastras solo conseguirás que te pisen. No te rebajes. Nada es verdaderamente necesario para este juego excepto la fe en ti mismo.

Da siempre la mano, saluda. La intensidad y forma dependen de ti. Pero muéstrate amable y cortés, pues es un símbolo de elegancia e inteligencia. Pero eso sí, fija muy bien el límite de tus relaciones. Recuerda que la verdadera entidad del otro nos permanece siempre oculta.
Se silencioso y analítico con tu entorno. Intenta que nada te coja desprevenido. Danza junto al caos, juega con él.



Extracto de "Mensaje Oculto". Próximamente.

CRÍTICA RXYZYXR - II OF V





Tras este extraño nombre se esconde una misteriosa banda rusa formada en el año 2010. En noviembre de 2012 editaron su debut, un disco titulado LMNTS, en el que encontrábamos una sólida formación que apostaba fuertemente por el llamado sonido djent, muy en auge en aquel momento gracias a bandas como Animals as Leaders o Periphery. En aquel disco había temas de una enorme calidad, como Polar Knights o Just Because, y aquellos aficionados al género que tuvieron la fortuna de toparse con el disco sonrieron de oreja a oreja al encontrar a una nueva banda que prometía mucho. Desgraciadamente tras la edición del disco y alguna pequeña gira nunca más se supo de ellos.
La poca repercusión de su trabajo, seguramente debida a una saturación de propuestas similares, y la dificultad de congeniar la vida familiar y laboral diaria con el esfuerzo que supone una banda de música, dieron al traste con la formación, para desgracia de la pequeña base de fans que estaban empezando a conseguir.
Tras años sin movimiento ni información de ningún tipo y con la banda aparentemente muerta de repente saltaba la sorpresa: la banda anunciaba a través de las redes sociales que había nuevo álbum en camino, y que llegaría en tan solo un par de meses. Sin mucha más información al respecto solo quedaba esperar para ver qué camino había tomado el grupo y su música y ahora, con su nuevo trabajo al fin disponible, confirmamos que sin duda ha habido profundos cambios.
Para empezar la banda ha pasado a ser un dúo, formado por los músicos Vasja Shikharev y Tyoma Mamay, que se han encargado de componer y grabar todo. Por otra parte la propuesta ha dejado la voz de lado pasando a hacer un álbum completamente instrumental.
Este cambio de rumbo se nota irremediablemente en su nuevo II of V, donde abrazan totalmente su lado más progresivo y ambiental en detrimento de su lado más metalcore. Para que nos entendamos, es un disco menos cañero y rabioso que LMNTS, enfocado para ser disfrutado de otro modo y crear otro estado de ánimo, por supuesto la ausencia de vocalista y lo que ello implica es clave para esto que comentamos. Se trata de un disco enfocado en el ritmo y los ambientes, donde destacan las guitarras, que van creando distintas atmósferas a base de riffs pesados y dibujos rítmicos de todo tipo. Es un trabajo que apuesta por el lado más atmosférico del sonido progresivo, y no por su variante de virtuosismo alocado. Sorprende la ausencia de intrincados solos y complicados pasajes de guitarra o teclado en favor de un buen puñado de riffs rítmicos y capas de dulces guitarras limpias o instrumentos de toda índole, como por ejemplo el acordeón en el tema Khibini, o el saxo en Refuse to Refract. El disco, por supuesto, sigue incluyendo pasajes poderosos y pesados, al estilo de los viejos RXYZYXR, como el inicio con Ode to the Lost Sword o en The Magic Circus of Captain Parnae. Pero encontramos nuevos y relajantes pasajes, de tono mucho más jazzeros, como los que conforman el tema Tandeen, y que dan una nueva dimensión a la banda.
RXYZYXR se han reinventado y ahora es un proyecto distinto, si el cambio ha sido para mejor o peor es algo totalmente subjetivo. Personalmente hecho de menos las voces y el aura de banda de su anterior encarnación, pero de igual modo no puedo negar que he disfrutado bastante de este II of V, un trabajo que hará las delicias de los amantes del progresivo instrumental y el sonido djent, y es que es imposible negar la calidad compositiva de temas como Tandeen o Khibiny, quizás los más novedosos en su espectro musical, así como de la totalidad del álbum en general. Debemos destacar también la cuidada producción, de sorprendente calidad para tratarse de un trabajo independiente.
En definitiva un buen disco (otro) de una banda a descubrir. Puedes empezar a hacerlo en este mismo momento escuchando o comprando su música a través del bandcamp del grupo:


https://rxyzyxr.bandcamp.com/


sábado, 6 de octubre de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN 3)




Tras el periodo de vacaciones veraniego nuestro bazar bizarro vuelve a abrir sus puertas para que puedas darte una vuelta, inspeccionar el género y, con suerte, llevarte algo a casa que te ayude a sobrellevar el tan temido síndrome post vacacional con una necesaria dosis de locura musical.
En nuestra misión de acercar a nuestros lectores «bandas extrañas» que quizás desconocían, hemos preparado nuestro típico menú lisérgico de cuatro platos: de primero punk rock psicodélico de la mano de los legendarios Butthole Surfers. De segundo los prolíficos King Gizzard & The Lizard Wizard. De postre los imprescindibles Voivod con su metal cósmico. Y para finalizar un café y un puro bien negros de la mano de Xasthur.
Si no se te atraganta la cena esperamos que vuelvas por aquí a por más.



BUTTHOLE SURFERS


Con Butthole Surfers nos encontramos ante uno de los casos más claros de lo que es una auténtica banda de culto. Aunque nunca han sido muy conocidos entre el público general son toda una eminencia en el subsuelo, siendo mencionados y admirados por grandes e influyentes personalidades del mundo musical, así como poseedores de una discografía que se suele reivindicar como altamente influenciable en la gestación de algunas de las corrientes musicales posteriores más exitosas entre el gran público.
La historia comienza con la asociación de dos personalidades, Gibby Haynes y Paul Leary, dos tipos residentes en San Antonio, Texas, que al colisionar entre ellos se dieron cuenta que compartían una misma visión del arte y un trastorno mental similar.
Influidos tanto por el punk rock como por bandas psicodélicas experimentales como Captain Beefheart (de quienes hablamos en la primera entrega de esta serie), comenzaron a ofrecer actuaciones por su zona, haciéndose un nombre dentro de la escena underground tanto por su original propuesta musical como por el carácter alocado de la banda, bastante aficionada a las drogas psicodélicas, el humor negro y el desparrame en general.
Debutaron en 1983 con un EP titulado Butthole Surfers, tras el cual fueron encadenando actuaciones memorables, discos extraños producto de una experimentación cada vez mayor, así como todo tipo de rumores y habladurías sobre una panda de locos que provocaban el caos a su paso. Algunas de las historias que circulan sobre ellos son desternillantes, como su periodo como acosadores de la banda R.E.M. o su curiosa táctica de combatir el hambre a base de LSD.
Los cimientos de su base musical, como ya hemos comentado, se sitúa entre el punk y el rock psicodélico pero, como buena banda sin limitaciones que es, en sus discos podemos encontrar pinceladas de todo tipo de música: pop, country, electronica, noise, rockabilly... así como todo tipo de experimentos sonoros perpetrados en el estudio de grabación bajo la influencia de extrañas sustancias.
El reconocimiento pareció esquivarlos constantemente durante su carrera, hasta el año 1996 cuando, tras ser señalados por algunas de las grandes personalidades del sonido grunge como uno de los padres del género, lograron su primer éxito, colocando el disco Electriclarryland en el número 1 de las listas. Y ese momento, en el que por fin alcanzaban el ansiado éxito, fue el que eligieron para dejarlo, siendo así consecuentes con su modus operandi consistente en hacer todas las cosas al revés. Por supuesto más tarde volvieron al circuito musical porque necesitaban pasta para drogas.






KING GIZZARD & THE LIZARD WIZARD


Tras este peculiar y rocambolesco nombre se encuentra una de las formaciones más prometedoras dentro del panorama psicodélico actual. Esta banda australiana, formada en 2010, se caracteriza por ser tremendamente prolífica y, a pesar de llevar tan solo 8 años en activo, cuenta ya con nada menos que 13 discos publicados, todos ellos de una inusitada calidad. Tan solo el año pasado sacaron al mercado la friolera de 5 discos de estudio.
La cosa empezó, como viene siendo habitual, con unos amigos que se reúnen para pasar un buen rato haciendo música juntos, sin imposiciones ni premeditaciones. La química entre ellos resultó explosiva y la bola comenzó a rodar hasta llegar, a día de hoy, a hacer de ellos una de las golosinas por las que se pelean los festivales más chick del mundo, así como a brindarles por el camino una buena base de fieles, proclamando algunos de ellos que nos encontramos ante los sucesores ni más ni menos que de Radiohead en el campo de la experimentación y el riesgo.
Está fuera de toda duda que King Gizzard & The Lizard Wizard son un grupo de músicos con una inventiva tremenda, que están creando un lienzo sonoro original y arriesgado, sin buscar la comercialidad en modo alguno, y en el que puede entrar de todo. La banda intenta ofrecer cosas originales en cada lanzamiento, algo muy de agradecer teniendo en cuenta la velocidad con la que los sacan. Así, por ejemplo, en 12 Bar Bruise (2012) encontramos una buena muestra de rock garagero con toques grunge y punk, en Eyes Like the Sky (2013) nos sumergimos en música del lejano oeste o en Polygondwanaland (2017) podemos flotar a base de pura psicodelia progresiva. Entenderás al leer esto que escuchar a los Gizzard es una experiencia, cuanto menos, entretenida y diferente. Echales una oreja si no nos crees.

      



VOIVOD


Los putos Voivod. Una de esas grandes bandas de culto que no te explicas como no han llegado más alto en popularidad teniendo auténticos discazos y habiendo sido tan influyentes e innovadores en bandas y géneros posteriores. Un envidiable estado de forma y ambición compositiva que se mantiene hasta la actualidad, con un nuevo disco en el mercado, publicado hace tan solo unos días y titulado The Wake (2018), que ya aparece en las apuestas de la crítica especializada como firme candidato a disco del año. Pero empecemos por el principio.
Voivod se formaron en Quebecq, Canadá, en 1982. Dos años después lanzaron su primer trabajo War and Pain (1984). En este trabajo se aprecian unas influencias bastante evidentes de hardcore punk y NWOBHM, recordando en algunos momentos a bandas como Venom, Motorhead o Discharge. Este crudo y prometedor debut llegó en el mejor momento, con la creación y auge del sonido thrash metal, donde fueron inmediatamente colocados junto a bandas como Metallica, Slayer o sus fenomenales compatriotas Annihilator. Incluso a día de hoy mucha gente los cataloga como una banda de thrash metal, pero está claro que Voivod son mucho más que eso, y ya desde su segundo álbum Rrroooaaarrr (1986) se fueron desmarcando del resto de bandas de su género, añadiendo a su sonido toques más progresivos y originales, en gran parte debido al buen hacer de su guitarrista Piggy, un músico lleno de recursos que en ningún momento parecía querer imitar las probadas formulas del thrash imperante.
El punto más álgido en cuanto a popularidad lo lograron a finales de la década con el álbum Nothingface (1989), el único de su carrera que consiguió entrar en las listas de éxitos. A partir de aquí viven diversos cambios en su formación, con una temporada funcionando como trío e incluso otra breve etapa en la que contaron en sus filas con el célebre Jason Newsted, como parte de su deriva artística post-Metallica. A pesar de los bailes en la formación continuaron sacando discos de forma constante, algunos verdaderas joyas, como Angel Rat (1991), The Outer Limits (1993) Voivod (2003) o Target Earth (2013), este último ya sin la aportación de Piggy en las guitarras, tras su trágico fallecimiento en 2005.
Los elementos más reconocibles de su sonido son la rabia del thrash, la crudeza del punk y la innovación del progresivo, todo ello mezclado con un distintivo toque personal desplegado en la peculiar voz de Snake y el talento de Piggy. También suelen ser constantes sus temáticas líricas, que ahondan en la ciencia ficción y los mundos post apocalípticos y que vienen como anillo al dedo en algunos de los extraños y espaciales pasajes de sus composiciones.
Como apuntamos al principio, y a pesar de su indiscutible calidad musical, Voivod son una banda relativamente desconocida, y a día de hoy siguen pateándose salas de pequeño aforo y tocando en festivales por la tarde. Esperamos que su estupendo último trabajo, uno de los mejores de toda su discografía, y la celebración de nada menos que 35 años de carrera, ayuden a aupar un poco a la banda hacia niveles de popularidad más altos, algo que sin duda merecen.
Voivod, una de las grandes bandas de nuestra época, nunca lo suficientemente reivindicados.


XASTHUR

El género del black metal es sin duda un mundo fascinante, y es uno de los géneros que han vivido una mejor y mayor evolución y ramificación a través de los años. Ello se debe, en gran parte, al especial carácter de sus artistas, que suelen tener como bandera el huir de forma sistemática de la comercialidad y lo establecido. Y si hay algo verdaderamente establecido en el mundo del metal es el concepto de banda: un grupo de colegas que se reúnen con sus instrumentos, despliegan sus influencias y tratan, en un esfuerzo común, de lograr una propuesta atractiva que luego pueda ser mostrada al mundo para, con un poco de suerte, alcanzar cierto éxito y reconocimiento mediático. Pero, ¿qué pasa si disolvemos todo esto hacia algo artísticamente más puro? A la simple agonía del artista.
En 2012 el canal Noisey produjo un documental titulado One Man Metal, un interesante trabajo, de visionado bastante recomendable (no tendrás problemas para encontrarlo subtitulado en Youtube), que mostraba al mundo otra forma de hacer música. Presentando a tres «bandas» que en realidad eran tres individuos bastante torturados, que creaban su oscuro black metal en completo aislamiento y soledad. Estas «bandas» eran: Striborg, Xasthur y Leviathan.
Aunque cualquiera de ellas podría formar parte de este artículo hemos elegido a Xasthur, porque la figura de Scott Conner parece poseer un aura ligeramente más desolada que la de sus compañeros. Aunque evidentemente te recomendamos a los tres así como el visionado del mencionado documental.
El proyecto Xasthur comenzó a finales de 1995 en California. Aunque inicialmente Scott contó con el apoyo de otros músicos, pronto se dio cuenta de que su visión sería más pura si estaba realizada en completa soledad, pasando a hacerse cargo él mismo de todos los instrumentos y arreglos. Xasthur explora, de esta forma, la psique torturada de Scott, un tipo bastante tocado, de aspecto frágil y carácter tremendamente misántropo, que a través de la música hurga en sus sentimientos de desesperación y aislamiento, para dar lugar a un black metal profundo y depresivo como pocos, de música espesa y letras que dan vueltas a ideas sobre suicidio, muerte y desesperación. La alegría de cualquier fiesta.

   


Este texto se escribió para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2018/10/04/el-bazar-bizarro-de-diablorock-volumen-3/

jueves, 20 de septiembre de 2018

ALEISTER CROWLEY Y LA FILOSOFÍA DE THELEMA EN EL ROCK Y EL METAL





     Por algún tipo de extraña sincronicidad estamos viendo un repentino auge de la cultura de Thelema estos últimos meses. La prestigiosa cadena de televisión CBS ha estrenado recientemente una serie titulada Strange Angel, un recomendable biopic que versa sobre la vida y milagros de Jack Parsons, pionero de la ingeniería espacial y reputado Thelemita. Asimismo la editorial madrileña La Felguera, que hace un par de años sacó a la calle una cuidada reedición de El libro de la ley de Aleister Crowley, prosigue con su labor de expansión de las ideas thelemicas, editando hace unos días los diarios mágicos de Leah Hirsig, una de las principales mujeres escarlata de Crowley. Toda una golosina orientada a los completistas de esta curiosa corriente de pensamiento.
Por eso nos ha parecido una buena idea aportar nuestro granito de arena a la causa y llevar el tema a nuestro terreno. Para ello confeccionamos este artículo, que puede servir de breve introducción para aquellos que sientan curiosidad por este culto. Por supuesto somos conscientes de hallarnos ante un tema fascinante y muy complejo, en el que no pretendemos ahondar demasiado, por lo que solo daremos unas breves pinceladas a partir de las cuales el lector pueda seguir investigando por su cuenta si así lo estima.
Sabiendo que muchos de nuestros lectores se encontrarán ante un campo totalmente desconocido comenzaremos por lo básico: ¿qué es Thelema?
Etimológicamente Thelema viene del griego y significa Voluntad, y fue la palabra elegida por el prestigioso ocultista inglés Aleister Crowley para nombrar una nueva religión de creación propia, que aúna toda una serie de pensamientos de carácter místico, filosófico y religioso, así como un complejo ceremonial basado en las artes mágicas y el ocultismo.
El nombre de Crowley seguramente sí os sonará, y es donde podemos hacer la más evidente de nuestras conexiones, utilizando para ello al artista tótem de esta web, el gran Ozzy Osbourne, que dedicó al mago ingles uno de los temas más memorables de su discografía:





Edward Alexander Crowley nació en Inglaterra a finales del siglo 19. Tuvo la suerte de heredar una pequeña fortuna siendo muy joven, por lo que pudo dedicarse a viajar y hacer lo que quería con su tiempo, empleándolo para explorar el mundo y a través de ello su mente. Fue un reputadísimo escalador, consiguiendo conquistar algunas inexpugnables cumbres en los albores del alpinismo. Ya desde ese momento comienzan las historias escabrosas en torno a su persona, con un episodio muy turbio acaecido en una expedición para coronar el Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo. Agotados y ante las enormes dificultades que presenta la montaña la expedición decide retirarse, ante la negativa de Crowley, que los maldice y continúa su ascenso en solitario. La maldición surte efecto, provocando una avalancha que sepulta a los que deciden retirarse, ante la indiferencia de Crowley, que hace oídos sordos a los gritos de auxilio y agonía de sus compañeros. La aventura se salda con varios muertos.
Crowley, en sus continuos viajes, estudia y cultiva la magia y el ocultismo, fascinado e influido por figuras como Eliphas Levi (de quien afirma ser una reencarnación) o John Dee. Escribe decenas de libros, ingresa o funda logias como la O.T.O o la A. A. y acumula un saber y experiencia que hacen de él uno de los ocultistas más célebres de todos los tiempos. La de Crowley es una vida fascinante en la que vale la pena ahondar, si te interesa hay abundante material biográfico por las redes y en las librerías. Desde aquí recomendamos la biografía escrita por Martin Booth titulada Su satánica majestad Aleister Crowley.

 


Aleister Crowley relajándose en un lago en su etapa de escalador.


Para los simpatizantes Thelema es una religión. Las religiones tienen sus pilares en los llamados textos revelados, que es como se conoce a los textos escritos por hombres pero dictados por la divinidad. De esta forma los seguidores del cristianismo se apoyan en La Biblia, un compendio de libros (τὰ βιβλία = los libros), aparentemente legados por el mismo Dios. Thelema, por su parte, también cuenta con un texto sagrado en el que se apoya toda la creencia, este es El libro de la ley, escrito por Crowley, pero dictado por una entidad preternatural llamada Aiwass.
Como hemos dicho Crowley exploró profundamente los caminos de la magia, y aquí no estamos hablando de hacer la ouija con los colegas de risas (algo que nunca debería hacerse), sino de rituales extremadamente complejos, de metodología exacta y velada, encaminados a ponerle en contacto con todo tipo de entidades desencarnadas. Uno de sus rituales más comentados fue el que realizó en la mansión de Boleskine House. En esta casa, situada en el Lago Ness, Crowley se preparó para la realización de la peligrosa invocación del libro de Abramelín, destinada a contactar con los señores de la oscuridad. Crowley falló estrepitosamente, cometiendo la terrible imprudencia de dejar el ritual a medias, desencadenando con ello todo tipo de males para la zona así como para su persona. De hecho hay voces que proclaman que el famoso Monstruo del Lago Ness no es más que una entidad maligna liberada por la imprudencia de Crowley, como si se tratase de una de las abominaciones presentes en los textos de Lovecraft (De hecho Lovecraft también estaba muy familiarizado con el ocultismo, sus textos influyeron en la Orden Tifoniana y la conexión Crowley/Lovecraft ha sido ampliamente explorada por el escritor Kenneth Grant). El fracaso en la invocación dio lugar a todo tipo de sucesos extraños en la zona y dejaron marcada para siempre a la mansión de Boleskine House. (Una interesante revisión moderna y ficticia de este mito se explora en la película A Dark Song del director Liam Gavin, de interesante visionado). Toda esta carga simbólica atrajo, años después, a Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin y fanático de Crowley, que compró la mansión y se dedicó a realizar sus propios rituales mágicos en su interior, marcando el porvenir de la música, textos y carrera de la famosa banda. La celebre mansión ardió misteriosamente hace unos años.


Jimmy Page a la entrada de la mansión Boleskyne House.


Otro de sus rituales célebres fue el que realizó junto a su colega Victor Neuburg en Argelia, donde fueron atacados por Choronzón, el Guardián del Abismo, uno de los seres más caóticos y terroríficos al otro lado de la realidad. En esta ocasión el bueno de Crowley y su amigo salvaron el pellejo de puro milagro. Por cierto, la bestia Choronzón da nombre a una de las obras maestras del Black/Death Progresivo, el disco del 2003 de los imprescindibles Akercocke.


Pero sin duda el ritual más relevante fue el que realizó en El Cairo junto a su esposa y mujer escarlata Rose. Tras invocar a Horus estableció contacto con Aiwass, que se manifestó como una voz profunda y solemne que le dicto, en el transcurso de tres días, El Libro de la Ley, donde se anuncia la ley de Thelema y se vaticina la llegada del Eón de Horus. El libro de la ley no es un texto muy largo, poco más de 20 páginas, no obstante goza de una enorme profundidad y, más allá de su supuesto carácter místico, es recomendable aún como un ejercicio de mero disfrute literario. Con este texto Crowley ya tenía la pieza que faltaba para coagular todo su bagaje esotérico y dar forma a algo más grande, a una religión, la religión de Thelema, y de paso servir de inspiración para otro de los álbumes capitales del Black/Death, la obra del año 2000 de los polacos Behemoth.




La ley de Thelema se resume en un par de famosas frases extraídas del libro de la ley y son las que rigen el rumbo de los Thelemitas. Estas frases, muchas veces citadas pero no siempre comprendidas son: «Haz tu voluntad será toda la ley» y «El amor es la ley, el amor bajo la voluntad». Por supuesto, tanto para los neófitos como para los buscadores de polémica, esto ha abierto la puerta a una interpretación totalmente errónea, convirtiéndolo en una especie de mantra anárquico «No hay leyes, puedo hacer lo que me de la gana, ¡alegría! ¡Sodoma y Gomorra!». Por supuesto esta no es la interpretación de la ley de Thelema. Hacer tu voluntad no es hacer lo que te de la gana, sino hacer aquello que estás destinado a hacer. Conocer y explorar el verdadero sentido de tu existencia, el motivo por el que el universo ha hecho que estés aquí, porque estás aquí por algo, para algo. Ahora bien, para que tu verdadera voluntad se revele necesitarás pasar por los escarpados caminos del auto conocimiento, y para ello no hay restricciones al respecto de buscar experiencias, incluyendo el uso de drogas recreativas o magia sexual, así como deshacerse de restricciones auto impuestas por la sociedad o las religiones anteriores (especialmente el cristianismo), y esto es algo que escandalizó (y continúa haciéndolo) a las sociedades bienpensantes. Para romper una lanza en favor de Crowley y Thelema y deshacer malentendidos hay que apuntar que la ley no aboga por el mal en modo alguno, la voluntad individual no debe interferir ni perjudicar a la voluntad de los demás, y debe dirigirse como un medio para conseguir un progreso de la humanidad en su camino hacia la divinidad.
«Cada hombre y cada mujer es una estrella» (El libro de la Ley, I:3).




No es este el lugar para disertar sobre la veracidad del escrito de Crowley ni sobre las implicaciones de la puesta en práctica de su doctrina, pero por lo dicho hasta ahora cualquiera puede adivinar que el tema ha sido una constante fuente de inspiración para todo tipo de artistas.
En los 60 fue adoptado por la cultura del flower power, que vio interesantes muchas de sus ideas vitales y misticismo. Sin ir más lejos la abadía de Thelema, experimento social (fallido) llevado a cabo por Crowley en Sicilia en 1920, fue la precursora de las comunas hippies. En el apartado musical es bien sabido que Crowley forma parte del extraño panteón que figura como portada del Sgt. Pepper Lonely Harts Club Band de Los Beatles que, con la varita mágica de su enorme relevancia, parecieran intentar rescatar una figura sumida en las sombras y aparentemente destinada al olvido. Otras bandas reclaman su influencia en mayor o menor grado, como The Rolling Stones, los ya mencionados Led Zepelling, The Doors o David Bowie. Con la llegada y auge del heavy metal en los 80 es nombrado por multitud de artistas, como Bruce Dickinson, cantante de Iron Maiden y admirador del mago, que incluso llegó a firmar el guión de la película Chemical Wedding, un film de terror bizarro bastante malo en el que el protagonista es poseído por el espíritu de Crowley.





Las historias de oscuras sectas, depravados actos sexuales, invocaciones demoníacas, así como mensajes egoístas y anticristianos (todo ello relacionado con Crowley) han sido explotados hasta la saciedad por las corrientes del metal extremo, como el Black Metal y el Death Metal. Por lo que la figura misteriosa de Crowley, así como las historias de todo tipo que circulan sobre su figura, han alimentado la mente de infinidad de compositores de estos estilos, que han hecho uso y abuso de toda su imaginería, a veces con conocimiento de causa, y a veces de forma totalmente cliché, rozando la parodia. Una de las torpezas más comunes es relacionar Thelema con ateísmo cuando, de hecho, el panteón de Thelema es amplio, rindiendo culto principalmente a dioses de carácter egipcio. En cualquier caso, buscando palabras clave como Crowley, Thelema o Aiwass encontraréis centenares de referencias en títulos de temas, discos o nombres de bandas. Hacer una lista sería agotador, pero sirve como prueba de la enorme influencia de estas ideas dentro del metal extremo, algo lógico por otra parte teniendo en cuenta las afinidades temáticas y filosóficas en las que se mueven dichas corrientes.





En el ocultismo siempre han tenido un gran peso los símbolos, y no podemos dejar de hacer referencia al símbolo de Thelema que, además, es la manera más sencilla de identificar a los seguidores de esta corriente. Aparece en el libro de Crowley Magia(k). En teoría y práctica, y es una variación del clásico hexagrama unicursal, un antiguo símbolo mágico ocultista que Crowley modificó ligeramente. Si prestas atención verás este símbolo en los lugares más dispares, lo que en principio indica afinidad por Crowley y Thelema. Evidentemente el grado de implicación y conocimiento del tema de quienes puedan lucir este símbolo no nos son accesibles sin conocer a la persona y el símbolo de Thelema, al igual que la mayoría de símbolos, son algo totalmente al alcance de la mano, por lo que pueden ser usados de forma cosmética, por su iconografía pop y contracultural, o de forma meramente decorativa. Te dejamos unos ejemplos cogidos al azar.
El símbolo de Thelema, perfectamente visible, en el local de ensayo de la banda americana Tool. Maynard ha hablado muchas veces sobre Crowley y es un tema presente en sus textos.



El símbolo de Thelema visible en el clavijero de la guitarra de Brent Hinds (Mastodon)



El símbolo de Thelema, adoptado como logo por la banda Bring me the Horizon.



Behemoth en directo. El simbolo de Thelema en el pie de micro.

La filosofía de Thelema, con su mensaje de búsqueda y superación personal, alejada de convencionalismos y de marcado carácter contracultural, ha sido abrazada por infinidad de artistas, y las historias de y sobre Aleister Crowley, incluso las más disparatadas y exageradas, han servido como inspiración para multitud de obras. Es fácil imaginar por qué, tanto si se ha asimilado profundamente el mensaje como si simplemente se busca inspiración para historias poco comunes.
Ahora que hemos arañado la superficie si te interesa ahondar en el tema tienes un vasto y variado material por delante y todo un mundo por explorar. Esperamos que esta lectura, al menos, haya alimentado un poco tu imaginación. La magia, al fin y al cabo, es eso.
93 93/93.



Este texto se escribió como colaboración para la web musical Diablorock:

martes, 11 de septiembre de 2018

CRÍTICA: SOY OZZY. LAS MEMORIAS DE OZZY OSBOURNE.



Por fin se reedita en nuestro país el volumen de memorias de uno de nuestros artistas fetiche, el incombustible (a pesar del elevado nivel de alcohol en sangre) Ozzy Osbourne, el mismísimo príncipe de las tinieblas.
Este libro ya fue editado hace siete años por la editorial Global Rhythm Press, que en su día tomó la cuestionable decisión de añadirle el título Confieso que he bebido, jugando al chiste fácil con el título de las memorias del escritor Pablo Neruda. Dicha edición se agotó hace tiempo, y la única posibilidad de conseguir el libro era buscando en el mercado de segunda mano, encontrándote a veces ante precios completamente abusivos. Por suerte para los fans los veteranos editores de Es Pop ediciones, que en su estupendo catálogo cuentan con otras imprescindibles memorias rockeras como las de Lemmy, Motley Crue o Slash, han acudido al rescate poniendo nuevamente el libro en la calle, conservando la estupenda traducción de Pablo Álvarez y manteniendo esta vez inalterado el sencillo título de Soy Ozzy. Las memorias de Ozzy Osbourne.
Detalles editoriales aparte nos encontramos, como no podía ser de otra forma, ante todo un clásico de la literatura rockera. Un libro de compra obligada tanto para fans de Ozzy como de Black Sabbath, pero que también disfrutarán los aficionados tanto de la música como de las biografías.
Si hay unas palabras que han acompañado a Ozzy Osbourne en la totalidad de su dilatada carrera estas han sido locura y excesos. No hace falta ser un experto en el personaje para que enseguida te venga a la mente la imagen de un Ozzy psicótico totalmente fuera de control arrancando la cabeza de una paloma de un mordisco, o la estampa de su majestad satánica en bata, balbuceando y peleándose con el mando a distancia de la tele en mitad de su mansión en algún capítulo de The Osbournes. Dichas imágenes pertenecen ya al imaginario colectivo del rock y representan a un tipo que sin duda es una leyenda de la música por méritos propios. Por lo tanto es fácil adivinar que la historia de su vida tiene que ser, cuanto menos, movidita.
En este grueso volumen nos encontramos ante el increíble relato de cómo el tipo más zumbado, idiota y borracho del pueblo consigue llegar a la cima del éxito en la industria musical, siendo considerado uno de los padres de un nuevo y exitoso género conocido como heavy metal, realizando extensas giras mundiales, grabando discos legendarios y amasando una fortuna. Y todo ello estando pedo las 24 horas del día, cometiendo cagada tras cagada, esquivando a la muerte en varias ocasiones y sin tener en realidad ni idea de cómo ha conseguido llegar a donde está. Curiosa historia, ¿verdad?
El bueno de Ozzy Osbourne, con la ayuda del escritor y periodista Chris Ayres, consigue dar a luz un texto dinámico y muy divertido, un libro en el que no se esconde lo más mínimo ni pretende quedar bien, sino todo lo contrario, con pasajes de un patetismo extremo donde Ozzy sin duda queda a la altura del fango (episodios de violencia machista y maltrato a animales incluidos), pero que a pesar de todo hacen que simpatices totalmente con el personaje, un mero bufón que solo busca divertirse y buscarse la vida esquivando sus inseguridades, y que se vuelve entrañable mientras alucinas con cada una de sus locuras, cada vez más extremas, consiguiendo que te alegres cuando, a pesar de todo, el cabrón siempre acaba cayendo de pie.
La lectura resulta ágil en todo momento y entretenida al máximo. Escrito a modo confesional la sensación que te embarga ante el libro es la de que el propio Ozzy, con sus gafas de sol y una taza de te en la mano, es el que te está contando la historia sentado en el sofá de al lado, de una forma totalmente cercana y desenfadada. Ozzy dice que siempre le ha gustado entretener a la gente, y que la única forma que ha encontrado para hacerlo desde siempre es a través de sus payasadas y ocurrencias. Así pasa también con este libro, divertido como pocos, en el que incluso en sus pasajes más fuertes o tristes consigue sacar algún chascarrillo para aligerar la carga, por lo que las partes más dramáticas, como pudiesen ser la muerte de seres queridos o su inmersión suicida en las adicciones, resultan algo menos solemnes que en otros libros del estilo, como por ejemplo las memorias de Slash o Motley Crue.
Ozzy se cura en salud y da toda una declaración de intenciones ya desde la primera página, en la que advierte que lo que vas a leer es lo que ha conseguido rascar de su maltrecho cerebro, por lo que sus recuerdos pueden no ser del todo exactos debido a su estado de ebriedad constante en el momento en que ocurrieron. De esta forma se libra de las críticas de los que busquen un relato contrastado y enciclopédico, claramente no es esa su intención con este libro. Por contra nos brinda un glosario de anécdotas en orden cronológico que cubren un viaje alucinado de seis décadas. Asistimos así a su infancia en una humilde familia trabajadora de Aston, un pueblucho al oeste de Inglaterra. Su desastroso paso por la escuela, con problemas de integración y aprendizaje que lo dejaban marcado para el fracaso seguro y el trabajo no especializado, y su primer gran golpe de suerte, al ser elegido como cantante de Black Sabbath, no por su experiencia y buen hacer, sino simplemente porque era el único de la zona que tenía un micro y un ampli, lo que limitaba enormemente las opciones. Y así, aún ante la desconfianza inicial del guitarrista Tony Iommi («¿cómo vamos a contratar a este tío?¡Era el payaso de la clase!») ingresaba en la banda que lo llevaría al estrellato.
La parte de Black Sabbath es la más jugosa y en la que más se explaya. Habla de los inicios de la banda intentando abrirse camino y buscar un sonido propio, así como su insólito y veloz salto a la fama que los llevó a pasar, en tan solo unos meses, de ser cuatro desarrapados de Birmingham a ser una de las bandas más célebres del panorama. Entonces llegaron las ventas millonarias, las multitudes y los excesos. Excesos que alcanzaron su cenit durante la grabación del disco Vol. 4, disco que en un principio pensaron titular Snowblind debido al legendario consumo de cocaína que arrastraban todos los miembros de la banda. Como imaginarás las anécdotas que se relatan en esta parte son antológicas.
Finalmente, debido a sus incontrolables adicciones, es expulsado de Sabbath y se queda hecho un guiñapo, para ser rescatado por su desde entonces inseparable compañera Sharon y dar inicio a otro periodo, igual de importante e influyente, como es su carrera en solitario. Por desgracia no dedica tanto mimo a esta etapa como a la de Sabbath y es la parte del libro que resultará más frustrante para el fan enciclopédico. Es asombrosa la cantidad de datos que se deja el bueno de Ozz en el tintero. Hay giras, colaboraciones y discos al completo que ni siquiera menciona de pasada, lo cual es una auténtica pena. Personalmente me habría gustado que mencionase su gira con los Metallica de la época Master, su gira con Pantera, o que se detuviese más en el proceso de composición y grabación de Ozzmosis por ejemplo. Por contra nos relata su vida en general más allá del plano artístico, donde también hay tela que cortar: su lucha contra las adicciones descontroladas, su intento por mantener unida a su familia o el golpe de celebridad absoluta con el programa televisivo The Osbournes. Finalmente cerramos la historia con un Ozzy desenganchado y feliz, dando gracias por una vida de suerte, éxito y supervivencia totalmente inaudita.
Como decimos se trata de un libro ameno y divertido, enfocado evidentemente al fanático pero disfrutable por cualquier lector (mi compañero de piso, que no se lee un libro jamás y que tampoco es especialmente seguidor de Ozzy, tardó tan solo cuatro días en zamparse el grueso volumen, y desde aquí se oían sus carcajadas), en el que como decimos solo flojea un poco el repaso a su carrera como solista.
Respecto a la edición poco más hay que añadir, la gente de Es Pop son de fiar, el libro es asequible y está bien editado, la traducción mantiene el estilo expresivo de Ozzy y la selección de fotos sirve como perfecto complemento. Quizás se haya colado alguna pequeña errata de más en el texto, pero nada que empañe el gozo de la lectura. En definitiva un regalo que cualquier fanático del rollo debería hacerse.

Nota: Puedes leer un pequeño adelanto del libro a través de la web de la editorial:
http://espop.es/catalogo/fuera-de-coleccion/soy-ozzy/


Este texto se escribió para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2018/09/07/soy-ozzy-las-memorias-de-ozzy-osbourne/


sábado, 4 de agosto de 2018

5 TEMAS PARA RECORDAR A VINNIE PAUL






Vinnie Paul Abbot fallecía el pasado 22 de Junio en su casa de Las Vegas de un repentino ataque al corazón. Tenía tan solo 54 años. Como viene ocurriendo actualmente, y por desgracia cada vez con más frecuencia debido al ritmo de fallecimientos, las redes sociales se llenaron al instante con emotivos mensajes de pena, recuerdo y respeto por parte tanto de aficionados como de profesionales de la música. Algunos tremendamente sentidos, como el de su viejo amigo Sebastian Bach.
La muerte de Vinnie Paul nos cogió a todos por sorpresa, su relativa juventud parecía presagiar que aún le quedaba un buen camino por delante, pero una vez superado el shock inicial tampoco parece que se puedan buscar muchas vueltas a las causas de su fallecimiento. Ciertamente Vinnie no parecía un tipo obsesionado o preocupado especialmente por su estado de salud, su forma física era cuanto menos discutible, a parte de que siempre fue un conocido juerguista. Alejado de la actitud torturada y sombría de otras estrellas de la música, Vinnie siempre parecía feliz y medio pedo. Un tipo que, a pesar de haber creado estilo con una de las bandas más célebres de la historia del metal, era un metalero más, con los pies en el suelo y una actitud tremendamente cercana y amable hacia los fans y los medios. Sin ir más lejos, en su última visita a España, teloneando a Korn con su proyecto Hellyeah, se le pudo ver recorriendo los bares de los bajos de Arguelles, siempre con tiempo y sonrisas para los fans que se acercaban a saludarlo. Y no hablamos solo de aceptar hacerse selfies, sino que conversaba y reía, aceptando y devolviendo invitaciones y saludos. Resumiendo: Vinnie Paul era un tipo auténtico, amable, amante del buen comer y el buen beber (estuvo a punto de editar un libro de cocina), y que sabía que todo esto es un circo con un incierto final, por lo que lo importante es hacer lo que te gusta, intentando ser feliz y hacer felices a los demás.
Por eso hoy es un día tan bueno como cualquier otro para celebrar su figura y legado, escuchando un puñado de temas de puro metal sacados de sus distintos proyectos y acompañado, a poder ser, de una cerveza bien fresca, porque cualquier día se acaba la fiesta y hay que pasarlo bien.
Gracias por todo Vinnie, gracias por acompañarnos con tu música. Saluda por fin a tu hermano, abrid unas birras y tocaos algo, que en el otro barrio también necesitan de buenos temas.


PANTERA – 13 STEPS TO NOWHERE

Sin ninguna duda el nombre de Vinnie Paul estará siempre ligado al de Pantera, la impresionante banda que formó junto a su hermano Dimebag Darrell en 1981 y que, tras unos comienzos un poco titubeantes, encontró su propio sonido y creó un género, conocido como groove metal.
El groove metal bebe directamente del thrash metal, pero haciendo hincapié en un tipo de ritmo más denso y machacón. Pantera perfilaron este sonido desde su célebre álbum Cowboys From Hell (1990) y era ya toda una realidad establecida en el disco The Great Southern Trendkill (1996). En esta vuelta de tuerca dada a las reglas del thrash para llevarlo hacia nuevos terrenos tuvo una importancia capital la manera de tocar la batería de Vinnie. Su toque y adornos conseguían que la bajada de tempo requerida para el groove añadiera profundidad sin perder la fuerza y la rabia del thrash. Esto se aprecia de manera magistral en este trallazo en el que Vinnie brilla con luz propia.




DAMAGEPLAN – NEW FOUND POWER

Desgraciadamente el cansancio y las tensiones internas pusieron fin a Pantera en el año 2003. Un mazazo que, no obstante, no minó las ansias de los hermanos Abbott por seguir creando música. Inmediatamente reclutaron al cantante y guitarrista Pat Lachman y al bajista Bob Zilla y emprendieron un nuevo proyecto bajo el nombre de Damageplan, editando su debut tan solo un año después de la disolución de Pantera.
Con New Found Power (2004) nos encontramos justo ante lo que podría esperarse: un disco crudo y potente, plagado de grandes riffs de Dime y el siempre notable trabajo de Vinnie. El disco continúa con las directrices de groove metal de Pantera, empapándose también ligeramente del sonido nu-metal que reinaba por aquella época en el panorama musical.
Este trabajo tiene la desgracia de ser el último que grabó Dimebag Darrell en vida, ya que un puto tarado que no asumió la disolución de Pantera decidió asesinarlo en mitad de un concierto de Damegeplan en Ohio, en el que es uno de los capítulos más negros y tristes dentro de la historia del metal.
Por desgracia y, debido a que el público quería solo Pantera y más Pantera, el disco fue marcado y pasó ligeramente desapercibido en su momento. Y continúa así hasta el día de hoy, siendo infravalorado por el público, lo que supone una auténtica lástima ya que se trata de un álbum muy disfrutable, con temas de altura como Explode, Wake Up o el que nos ocupa, nuevamente con un Vinnie en estado de gracia arremetiendo como un búfalo tras su batería.





DAVID ALLAN COE & COWBOYS FROM HELL – COWBOYS DO MORE DOPE

Vinnie Paul decidió dar el salto al mundo empresarial en al año 2006, formando su propio sello discográfico, Big Vin Records. Abatido por la pérdida de su hermano la preocupación principal de Vinnie Paul era que su legado estuviese seguro, y esta compañía nació para dar a luz algún material inédito del mismo, como el DVD Dimevision Vol.1 o la joya que nos ocupa, el disco Rebel Meets Rebel.
Se trata de una colaboración del músico de country David Allan Coe junto a los hermanos y el bajista de Pantera Rex Brown, grabado a lo largo de varios años en los tiempos muertos que permitían la agenda de los distintos músicos implicados. El disco se basa en una desenfadada mezcla de country y metal que nos permite explorar otra vertiente tanto de David Allan Coe como de los Cowboys. Un nuevo trabajo a reivindicar, ya que atesora una colección de temas divertidos y fabulosamente interpretados capaces de alegrarte el día en cualquier momento.



HELLYEAH – DEBT THAT ALL MEN PAY

Tras un parón de varios meses y sin tener claro si quería volver al mundo de la música sin la compañía de su hermano, Vinnie Paul se vio ante la oportunidad de tocar la batería en un nuevo super grupo formado por el cantante de Mudvayne, Chad Gray, y el guitarrista de Nothingface, Tom Maxwell. Al ver que había química y la posibilidad de hacer algo competente Vinnie no dudó en subirse al carro, y con esta nueva banda, de nombre Hellyeah, encontró de nuevo la estabilidad y la felicidad tras los parches, editando cinco discos y tocando con ellos hasta prácticamente el fin de sus días.
En los discos de Hellyeah podemos encontrar ingentes cantidades de metal sin contemplaciones, con el estilo directo y contundente de Vinnie siempre presente y composiciones que, si bien no inventan nada, intentan ser inmediatas y comerciales pero sin renunciar a explorar un poco dentro de sus límites.


PANTERA – DOMINATION

Y para cerrar este pequeño homenaje al gran Vinnie Paul nada mejor que volver a Pantera. Aquí los vemos en pleno pináculo creativo y artístico, disfrutando de sí mismos y reinando ante el mundo, esta vez en el mítico Monsters of Rock de Moscú del año 1991. En este vídeo podemos ver como la banda pone toda su energía y carisma sobre el escenario para dar el pistoletazo de salida a un estilo y un sonido que definiría la música metal en los años venideros, y eso es algo que solo está al alcance de los más grandes.




Texto escrito originalmente para la web musical Diablorock: