Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

lunes, 16 de abril de 2012

RESEÑAS LITERARIAS ( I ) : PATXI IRURZUN

Nota: No soy muy dado a escribir reseñas literarias pero ya que me he comprometido a escribir un par de ellas y quiero reunir todo mi material en este blog incluyo esta a modo de introducción. Esta reseña fue escrita hace  ya 8 meses, poco después de la salida del libro, se colgó en el grupo ESCRITORES SUCIOS y fue incluida por Patxi en su blog personal.



¡OH JANIS, MI DULCE Y SUCIA JANIS!
Autor: Patxi Irurzun
Editorial Eutelequia
206 páginas
16 euros
Blog del autor: http://ajustedecuentos.blogspot.com.es
Web de la editorial: www.eutelequia.com


¡OH, PATXI, MI DULCE Y SUCIO PATXI!

Por Carlos Salcedo Odklas


Descubrí a Patxi como a tantos otros a través de diversas antologías, su relato mi padre, los libros reno, ned flanders y los beats, todo en la misma frase incluido en la antología Beatitud (Ediciones Baladí) me parecío una obra maestra y el relato el vértigo de spiderman del Vinalia plan 9 (Producciones Vinalia Trippers) ya me hizo memorizar su nombre y ponerme en contacto con el, descubriendome además a una gran persona tras las letras, un tipo sencillo, amable, cercano, asi como seguro de su talento, ilusionado y para nada creído, por eso al saber de la publicación de esta novela empecé a sentir esa sensación yonki de querer bucear en sus páginas cuanto antes.
Me puse en marcha por las librerías de mi ciudad.
-¿Hola, tienen algo de Patxi Irurzun?
-Creo que no ¿cómo has dicho?
-Patxi Irurzun. Pe, a, te, equis, i, Irurzun, como suena.
-No, ahora no tenemos nada en stock.
Recorrí un par de librerías con idéntico resultado. Finalmente opté por probar en la librería pastor, una de las más grandes de la ciudad, la había evitado deliberádamente con anterioridad porque es una librería grande, con un escaparate poblado de banalidades y una clientela constante e impersonal, como el goteo de un grifo, y por lo general prefiero comprar en librerías pequeñas para no dar más dinero a quienes ya tienen bastante, pero todas me habían fallado.
-¿Hola, tienen algo de Patxi Irurzun?
-¿Quién?- Me dijo la dependienta, una señora de mediana edad.
-Patxi Irurzun.
-Mmmmm....¿puedes decirme algún título?
Estuve tentado a decirle la polla más grande del mundo, pero me rajé.
-¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!
-Mmmm....Ffffff.....si, parece que lo tenemos.
-¿En serio?
-Aquí pone que si.
-Si lo tienen me lo llevo.
La señora imprimió un ticket que miró esbozando una mueca.
-Me va a costar encontrarlo.
No contesté, no se si esperaba algún tipo de comentario por mi parte, nos limitamos a mirarnos en silencio, ella volvió a mirar el ticket y finalmente salió de detrás del mostrador, me puse detrás de ella y seguí sus pasos, ojeó un par de estanterias y se dirigió a un hombre mayor que deambulaba por ahí.
-Alfonso, échame una mano con esto.
El señor mayor estudió el ticket y se dirigió a mi.
-¿Es una editorial nueva no?
-Creo que si.
Miraron por encima un par de estanterias mientras yo disimulaba.
-Quizas esté en las cajas de arriba -Le dijo el señor a la señora.
-Pufff....¿Está usted de paso?- Me dijo la señora.
-Errrr... no.
-Es que quizás nos cueste encontrarlo, ¿podría venir mañana?
-No se, supongo que si.
Se alejaron cada uno en una dirección, no sabía si me estaban dejando tirao o se habían ido a buscarlo por otro lado. Me acerqué a la estantería de mi derecha, aquella en la que ellos habían estado mirando, eché un pequeño vistazo. Y allí estaba, lo localicé enseguida, como si estuviese llamándome. Lo saqué de su prisión.
-¡Hey, está aquí!
La señora, que estaba ya inequívocamente volviendo a su posición inicial tras el mostrador, se giró con cara de sorpresa.
-Vaya, pues que bien. -Dijo.
Ya en el mostrador realizamos la transacción.
-Son 16 euros.
-Tenga.
He de reconocer que me escoció, está claro que los vale, pero para un miserable parado de larga duración como yo que hace poco ante la desesperación de su situación ha optado por dar el paso de llevar su curriculum al mc.donalds (esperando que no recuerden aquella vez que, borracho, casi prendo fuego al local ante los gritos del encargado) es un desembolso. Espero que al menos una parte razonable vaya a parar al bolsillo de Patxi.
Por fin tenía la novela, la edición es correcta, la tapa blanda y de extensión normal (206 páginas).
Ya en casa me lamenté por no tener un petilla para acompañar la lectura, nuevamente mi jodida situación financiera. Por suerte si contaba con un par de latas de cerveza marca Askania y un par de cigarros Winston. Me puse a ello.
La escritura de Patxi es ágil y tremendamente entretenida, es perfectamente posible leerse el libro del tirón si te da la locura. Su estructura, en breves capítulos de unas cinco páginas, también posibilita irlo leyendo poco a poco si tu vida diaria no te permite dedicarle más que breves momentos.
Cualquiera medianamente interesado en la literatura underground y sucia en la que podría encuadrarse a Patxi seguramente estará ya al corriente de la trama. Dick Grande es un barrendero de Pamplona, un tirao que aulla a lo Bruce DICKinson en alguna jam o grupete heavy a la menor ocasión y barre las calles por la noche, no es un tipo agraciado, enclenque, feo, pero.... Ay amigos, el bueno de Dick esconde un diamante en bruto entre sus piernas, y aunque todos pensamos lo mismo en algún momento y fantaseamos con darle la vuelta a la pantalla del ordenador y ser el cabrón que se folla a todas esas tías con las que nos pajeamos a escondidas, a Dick se le presenta la ocasión tras un viaje de vacaciones a La Habana donde conoce a Janis, una jinetera, y a un par de dementes productores alemanes de porno amateur. Tras ser desvirgado en el medio y comprobar su potencial, un emocionado Dick emprende su recorrido por los bajos fondos del porno donde conocera a inverosímiles personajes y viajara a lugares a cual más bizarro por todo el globo y donde comprobará que no todo es follarse a pivones y eyacular en sus sonrientes rostros sino algo más tortuoso, como la vida misma.
La novela es divertidísima, sin más pretensiones que entretener, y aunque no pretende revolucionar la visión filosófica de la vida de nadie Patxi, con suma habilidad, introduce de vez en cuando reflexiones acerca de la condición humana (algo que en temas sexuales evidencia el verdadero ser de nuestra especie) y también se permite algunos ácidos comentarios de critica social, todo ello alejado del punto de vista oracular y mesiánico e introducido con toda la naturalidad del mundo.
En nuestro viaje en compañía de Dick y su "blackandéker" nos veremos en situaciones divertidas y bizarras y también tristes y desoladas haciendo que nos encariñemos enseguida con el bueno de Dick y queramos saber que le va a pasar ahora, la forma de narrar la historia, en primera persona, facilita también este acercamiento y consigue lo que todo escritor ansía, esto es que el personaje acabe siendo uno más de nuestros colegas.
En la etiqueta de mi ejemplar se la define como novela erótica, es cierto, de echo incluso podría decirse pornográfica (si estás pensado regalarsela estas navidades a la madre de tu pareja, la del opus, te aconsejo desechar la idea) pero es mucho más que las aventuras guarras de un actor porno de grán polla, es la busqueda de uno mismo, el afán de escapar de la mierda de las calles y elevarse sobre la masa con la polla bien tiesa para eyacular sobre todos los cabrones de abajo que nos menosprecian y coartan.
En definitiva ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Es una novela cojonuda, de las que mola recomendar a los colegas, divertida, muy facil de leer tanto una como varias veces, excitante (no he podido evitar pajearme tras la lectura de algunos pasajes) entrañable y cercana, sin caer en fantasmadas ni sermones, recomendadísima.
¿Se te ocurre algo mejor que hacer estas aburridas tardes que transformarte en una estrella del porno (amateur)?
                               

miércoles, 21 de marzo de 2012

TRES MELONES CAYENDO A PLOMO



Bueno, aquí estoy otra vez frente a la jodida pantalla en blanco. Llevo varios días sin escribir nada, no me gusta forzar las cosas, me gusta verme a mí mismo como un simple intermediario, pensar que las palabras vienen cuando les da la gana y, simplemente, pasan a través de mí, es un pensamiento romántico que utilizo, seguramente, para justificar mi pereza, Stephen King decía que uno no es escritor hasta que no se acostumbra a escribir un mínimo de horas al día, eso me aleja de su concepción de escritor, por otra parte, nadie me paga por ello así que me puedo permitir hacerlo cuando me da la gana, cuando es inevitable, como ahora. Ahora me apetece escribir. Alguien dijo también que toda la literatura trata o del amor o de la muerte, de hecho uno de los primeros libros que me leí de forma seria fue “El amor, las mujeres y la muerte” de Arthur Schopenhauer, si no llega a ser por ese libro y por la mujer que me lo recomendó (una profesora de filosofía) yo no estaría aquí escribiendo esto.
Me apetece escribir sobre las mujeres, es un tema recurrente, ya he escrito sobre ello en otras ocasiones, es un tema que da mucho de sí porque ¿acaso hay alguien que las entienda? Yo, desde luego, no. Sólo sé que me gustan, me interesan, las adoro y las odio por igual. Siempre he estado rodeado de mujeres, me crié rodeado de mujeres, mi padre salió corriendo y me dejó solo con ellas, el muy cabrón. Lo pasé muy mal en mi juventud por su culpa, las mujeres que me criaron, mi madre y mi hermana, me sacaban de quicio, y el resto de mujeres, las que me quería follar, pasaban de mí. Mi gran timidez, provocada por mi personalidad melancólica y solitaria, me impedía tratar de seducirlas, con lo cual tardé mucho en ser desvirgado, lo que me provocó un sinfín de traumas, fue una época dura, muy dura, y no hablo solo de mi permanente y solitaria erección constante. Por suerte todo cambió y a día de hoy puedo decir bien alto que casi todas mis fantasías sexuales se han llevado a cabo con éxito. He visto mi esperma resbalando por bocas, culos y coños, he estado con rubias, con morenas, con castañas y pelirrojas, me he follado a gordas, delgadas, altas y bajas, me he follado a chicas poco agraciadas debido a mi desesperación del momento alimentada por el alcohol y también he estado con una modelo de esas por las que todos babeáis. He estado con pijas, chonis, metaleras, góticas... Recuerdo a todas y cada una y siempre he intentado tratarlas bien. Me encantan las mujeres, me encanta follármelas, me encanta darles placer, recrearme recorriendo sus cuerpos. Es curioso, a los hombres, cuando estamos juntos, nos encanta hablar sobre nuestras proezas sexuales, todos tenemos la polla gigantesca y podemos estar horas y horas provocando multitud de orgasmos en ellas, pero, hablando con mujeres, me he dado cuenta que la mayoría de tíos son unos patanes en la cama. Yo tengo fama de ser buen amante y no creo que sea difícil, no tengo una polla gigantesca, de hecho la tengo tamaño estándar, la clave es no ser egoísta, ser egoísta no lleva a nada en la vida, en ningún aspecto. Lo primordial cuando estás en la cama con una mujer es desear su placer, para mi el 80% de mi propio placer es ver que ella se lo está pasando bien, puedo contar con los dedos de una mano las veces que me he acostado con una chica y no he hecho que se corra, una clave es saber comerles el coño, a todos los chicos nos gusta que nos la chupen , incluso hay algunos que lo prefieren a la penetración, pues bien, entérate, a ellas también les gusta, así que baja ahí e intenta hacerlo lo mejor que puedas, no pasa nada si es la primera vez y no tienes ni idea, recréate en tu labor, explora, fíjate en su reacción, prueba distintas velocidades, succiona, lame, varía el ritmo, se cariñoso y tierno y luego vuélvete un animal despiadado, haz que te mire, mírala a los ojos, que vea que estás entre sus piernas, comiéndole el coño, que vea que te gusta, que quieres matarla. Otro factor clave es la duración, considero de mal gusto que un tío se corra antes que una tía, por supuesto es difícil, a veces les cuesta llegar, pero tu espera cabronazo, aunque te cueste, ya te costará menos, es algo que se aprende con la práctica. Cuando me desvirgaron duré solo unos pocos segundos, recuerdo ese momento de pánico. Ahí estaba yo, como ya he dicho tardé más de lo normal en estar con una chica, y, cuando ese momento llegó estaba excitadísimo, ¡por fin iba a follar! Recuerdo ese primer coño mirándome, esperándome ansioso, recuerdo mi mano temblorosa mientras me colocaba el condón, me puse encima y ella guió mi polla, de repente estaba dentro, ¡estaba dentro! Bueno, ¿y ahora qué? La saqué y volví a meterla, otra vez, otra, y, ¡zas! Empecé a correrme. Ahogué mis gemidos porque estaba muerto de vergüenza, se supone que eso no había hecho más que empezar y yo ya había llegado a la meta, intenté continuar como si no hubiese pasado nada pero empezó a bajarse la erección, hay tíos que pueden correrse y seguir como si nada, pero yo no soy de esos, puedo echar cincuenta polvos seguidos, pero necesito un breve descanso entre ellos, continué bombeando pero notaba mi polla cada vez más flácida, ¿qué cojones podía hacer? Entonces se me ocurrió fingir mi orgasmo, me puse a gemir y aullar y luego me quedé inmóvil, nunca olvidaré la reacción de ella y sus palabras.
-¡¡¿¿Ya??!!
Sí, justo lo que un eyaculador precoz y primerizo necesita oír para sentirse mejor. Había sido vergonzoso, ridículo, y eso que en realidad el polvo había sido aún más corto de lo que ella sospechaba.
-Si tía, lo siento, lo siento, es que, estaba demasiado excitado.
-Ay pobre, no te preocupes, no pasa nada.
Me abrazó y empezó a acariciarme el pelo con ternura, pero yo sabía que estaba mintiendo, que solamente trataba de ser comprensiva pero que le había resultado una terrible decepción, ni siquiera me atreví a confesarle que había sido mi primera vez, debí haberlo hecho, se habría sentido especial y habría quitado hierro al hecho de que había sido un polvo de mierda. Por suerte luego aprendí ciertas técnicas, hay posturas en las que se puede aguantar más, debes escuchar a tu cuerpo, variar el ritmo, y si ves que no puedes aguantar más sácala y empieza a comerle el coño, eso te dará tiempo para relajarte y volver a la carga, también puedes pensar en otra cosa mientras la penetras, en tu abuela muerta, en la alineación del betis, en cosas tristes... Controla la respiración, entona el ohm y, si no puedes más, vuelve a bajar al pilón, pero espérala. Ha habido chicas que me han confesado que era la primera vez que se corrían, una incluso se echó a llorar, me parece algo muy triste y tremendamente despreciable para con mi género, se supone que esto es un juego de dos así que intenta no ser egoísta, además, desde un punto de vista egoísta, el dejar satisfecha a una mujer te garantiza que volverá a por más así que no seas tonto.
Me encanta follar, me gustaría follarme a todas las tías de la tierra y hacer que todas se corriesen, pero hay veces que no puedes hacerlo, yo ahora mismo no puedo, porque estoy comprometido, conocí a una que me tiene fascinado, creo, sinceramente, que es la chica más fascinante con la que me he topado nunca, me gusta todo de ella y no necesito más y, aunque a veces no la veo durante días y no puedo evitar que mi cabeza se gire al ver un buen cuerpo pensando lo calentita y cómoda que estaría mi polla en su interior, debo contenerme porque no quiero ser un cabrón mentiroso, es lo que conlleva un compromiso. Las relaciones son todo un mundo a parte, en eso no soy un experto ya que únicamente he estado comprometido dos veces, pero ambas he sido fiel, y es jodido, hay que luchar contra los deseos de meterla constantemente en otros coños, también hay que luchar contra la paranoia y los celos, no soy una persona excesivamente celosa pero muchas veces me asalta la duda, sobretodo cuando estoy borracho perdido y ella está lejos. Si hemos discutido la paranoia crece aún más, me pongo a pensar “¿estará ella ahora mismo follandose a algún camarero? Quizás se ha encontrado con algún antiguo amante y quieren recordar viejos tiempos. Puede que esté borracha y, como hemos discutido, me odia y quiere darme una lección. No es más que una puta.” Ese tipo de cosas. Además he tenido malas experiencias que no ayudan, no me han puesto los cuernos muchas veces, dos que yo sepa, lo cual no es excesivo, pero me he encontrado con chicas que eran unas auténticas putas. Una vez estaba en un festival de rock y había una tipa que estaba como loca por follarme, me insistía para que nos metiéramos en mi tienda de campaña y diéramos rienda suelta a nuestra lujuria mientras su novio estaba durmiendo en su tienda, ajeno a todo, sin sospechar que la zorra de su novia se moría por chuparme la polla mientras el soñaba con el amor eterno, también me he liado con chicas que luego me han confesado que su novio las esperaba en casa, o incluso con chicas que se han liado conmigo en los baños de una discoteca para acto seguido salir de allí como si hubiesen echado una inocente meada y abrazar a su novio, auténticas zorras. Ahora mismo estoy leyendo un libro, los “Diarios secretos de sexo y libertad” de Rafael Fernandez, en el libro el protagonista nos cuenta sus aventuras como camarero de una discoteca en una zona turística y cuenta cosas realmente espeluznantes, chicas que mandan mensajes por el móvil a su novio diciendo que ya están cansadas y a salvo en el hotel y que se van a dormir, y que los echan de menos y los quieren, dicen eso justo antes de desnudarse y comerle la polla al protagonista de la historia. Esas cosas marcan profundamente. Recuerdo una entrevista con un tío que trabajó de roadie para Motley Crue, uno de los grupos más importantes y excesivos del hard rock, el tipo decía que había visto infinidad de cosas lamentables, chicas que se montaban en el autobús de gira y se follaban a la banda mientras sus novios esperaban fuera pensando que solo estaban pidiendo un autógrafo, decía que había visto tantas cosas así que tardó años en confiar en las mujeres y verlas como algo más que putas. Tristemente creo que la mayoría de gente es así, y no puedo entenderlo, ¿para qué se comprometen entonces? Si quieres follar con otras personas se puede hablarlo y, quizás, llegar a un acuerdo, eso es lo que yo hice, y me costó mi primera pareja, pero al menos no me burlé de ella. Reconozco no obstante que es difícil no cagarla, somos animales y los instintos primarios pesan mucho, yo a veces lo he pasado bastante mal, momentos de estar más salido que el Everest, con mi chica lejos, muy lejos, y con jovencitas ofreciéndoseme sin cesar, es un fenómeno extraño, pero cuando tienes pareja las chicas parecen caer del cielo como fruta madura lista para ser devorada, supongo que la gente comprometida segrega algún tipo de feromona excitante o algo así, en el libro anteriormente citado también se habla de este extraño fenómeno, uno de los personajes, Saki, llega a la conclusión de que se debe a un cambio en la mirada, que al tener pareja y follar habitualmente uno ya no mira a las chicas como “un gilipollas patoso desesperado por follar” Es una teoría perfectamente posible, en cualquier caso el destino te prueba y depende de la ética de cada uno la manera de actuar, yo no soy quién para dar lecciones de moral, pero considero el engaño de mal gusto, así de simple. Siempre hay tiempo de follarte a otras cuando tu pareja habitual te deje, o la dejes tú, algo que, tarde o temprano, pasará. Yo personalmente no creo en el amor eterno, eso saca de quicio a mi pareja actual, pero vengo de una familia desestructurada y es una idea que tengo demasiado metida en mi psique. Como he dicho mi padre salió por patas, tuve un padrastro, pero también se largó, así que tengo poca fe en las relaciones duraderas, porque es lo que he visto desde pequeño, aunque quizás me equivoque, al fin y al cabo yo no se nada de nada aunque tenga ciertas teorías, por mi parte estoy de acuerdo con las tesis que expresa Beigbeder en su libro “El amor dura tres años” cuyo título ya es bastante explícito, y aunque el propio Beigbeder reniega de sus postulados al final del libro, quizás para huir de su propia visión decadente, de momento mi experiencia hasta ahora ha sido esa, ya veremos a ver qué pasa.
El caso es que justo antes de escribir esto he estado masturbándome pensando en mi novia. Estuve con ella hace unos días, habíamos estado follando y nos pilló la hora, ella se debía largar porque había quedado con su familia para celebrar el día del padre, es una fiesta que yo no celebro, el caso es que no encontrábamos sus bragas, se habían perdido entre las mantas, ella se fue nuevamente, al final se largó con uno de mis calzoncillos puestos, no la veré hasta el viernes, lo bueno es que finalmente conseguí encontrar sus bragas, las tengo desde entonces colgadas en la pared, como un trofeo, esperando su regreso, la echo mucho de menos, añoro su cuerpo, su olor. Hace un rato estaba salido y triste así que me coloqué sus bragas sobre la cabeza, como si fuesen un antifaz, aspirando el aroma de su coño, y así, de esa guisa, estuve masturbándome tumbado en la cama mientras mi gatita tuerta me miraba con su único ojo intentando descifrar qué coño estaba haciendo, o confirmando lo que seguro ya sospecha, que su amo es un puto demente. Mierda Paula, que sepas que te extraño.
He hablado de mi chica en otros relatos, también le dediqué uno a una amante que tuve, ahora voy a relatar una aventura que me ocurrió con una chica con la que estuve unos meses, se llamaba Sofía.
La conocí un día de borrachera. Siempre conozco a las mujeres los días de borrachera, supongo que eso significa que no puedo esperar mucha cordura de lo que venga después. Jamás conocí a ninguna mujer en la biblioteca, ni en el supermercado, ni en una parada de autobús. Hablé un rato con ella, me fijé inmediatamente en sus ojos, eran unos preciosos ojos azules que llamaban bastante la atención. También me fijé en todo lo demás, estaba bastante buena, tenía un señor cuerpazo, con todo en su sitio, ya se había enrollado con uno de mis amigos y se rumoreaba que estaba mal de la cabeza, eso también llamó poderosamente mi atención, estuvimos charlando en la barra un rato, ella estaba bastante pedo, quería volver a enrollarse con mi amigo, yo intentaba disuadirla para quedármela para mi, pero no parecía conseguirlo, ella estaba obsesionada con mi amigo, pero el pasaba de ella porque decía que estaba loca. Finalmente fue a hablar con el, a intentarlo una última vez, pero el pasaba de ella, los veía hablando desde mi posición en la barra, mi colega debió decirle algo que la hirió y se largó humillada del garito, ni siquiera se despidió de mí, bueno, suele pasar. Pensé que mi colega era el que estaba loco por rechazar a una chica así, pero bueno, también suele pasar. Volví a mi posición inicial de derrota sobre la barra, enfrascado en las lineas de mi botella de cerveza, entonces giré la cabeza y lo vi a mi lado. La chica se había dejado el bolso en la barra. Era mi jodida oportunidad, un regalo caído del cielo en forma de bolso. Lo agarré y salí detrás de ella, cuando me percaté de lo que había hecho volví sobre mis pasos, ¡me había dejado la cerveza entera! La agarré y me la bebí de un trago, acto seguido, ahora sí, salí detrás de ella. En la calle no logré encontrarla, ¿dónde se habría metido? Empecé a dar vueltas intentando encontrarla sin éxito, finalmente me rendí, me senté en un bordillo, abrí el bolso y empecé a hurgar entre sus cosas buscando algún número de teléfono, sorprendentemente no encontré ninguno, me fijé en sus carnets, la verdad es que en las fotos salía con pinta de colgada, miré en su monedero, no había dinero. Me largué a continuar con mi borrachera con su bolso a cuestas. Continué bebiendo intentando no perderlo. Acabé borracho como siempre pero conseguí no perder el bolso, finalmente me dio el bajón y decidí que ya era momento de retirarse, me fui camino a mi cuartucho, el típico viaje de vuelta en mitad de la noche, gente borracha tirada por los suelos, parejas discutiendo, gente potando y llorando, los esquivaba siguiendo mi propio camino, cargando con mi cruz, entonces la vi ahí en medio, sentada en una esquina.
-¡Hey! oye tía, te he estado buscando toda la noche, mira, tengo tu bolso.
-¡Hostia, joder, menos mal, pensaba que lo había perdido!
-Pues ya ves.
-¡Gracias, muchísimas gracias!
Me abrazó fuertemente, luego cogió su bolso y revisó su interior.
-Espero que no te falte nada.
-No, no, está todo, joder, muchas gracias, muchísimas gracias.
-No hay de qué joder, oye, ¿a dónde vas ahora?
-Me voy a casa.
-¿No te apetece tomarte la última?
-No, no, me piro ya, ha sido una noche muy larga, gracias por el bolso.
-De nada tía.
-Ya nos veremos.
-Eso espero.
La vi alejarse, iba haciendo eses, estuve pensándolo, finalmente me decidí y fui nuevamente tras ella.
-Oye, te acompaño a casa si quieres.
-Vivo un poco lejos.
-No importa, así me aseguro de que no te pase nada.
-Joder, qué majo eres.
Fuimos caminando hasta su casa, tenía razón, vivía a tomar por culo, pero fue un viaje entretenido, íbamos charlando y riendo.
-Es aquí.
-Sí que estaba lejos.
-Te lo dije, me da palo que ahora tengas que volver tu solo.
-Pues acompáñame, luego te acompaño yo a ti otra vez.
-Jajajaja.
Nos quedamos mirándonos un rato en el umbral de su puerta, finalmente me lancé e intenté besarla, me apartó.
-Espera, quiero darte algo, ¿me esperas aquí un momento?
-¿Darme algo, el qué?
-Un regalo, ya verás, te gustará, espera un momento.
Se largó, yo me quedé ahí extrañado, ¿un regalo? Yo no quería ningún puto regalo de mierda, quería mirar hacia abajo y ver esos tremendos ojos azules mirándome mientras me chupaba la polla. Esperé un rato sin saber si volvería o me estaba tomando el pelo, cuando estaba a punto de largarme vi cómo salía del ascensor sonriéndome, llevaba algo en la mano, salió del portal.
-Toma, para ti, por cuidar de mi bolso.
-¡Oh, dios mío, pero esto, esto, joder, joder!
-Jajajaja, es que he visto el parche que llevas en la chupa, ¿te gusta?
-¿Que si me gusta? ¡Dios mío, esto es increíble!
-Jajajaja, bueno, ahora me largo, ya nos veremos, gracias por todo.
Se largó y me dejó allí, estaba amaneciendo, yo estaba fascinado, esto era mejor que todas las mamadas del mundo, mejor que cualquier polvo apresurado en un portal, me había dado, atención.... EL PUTO RUST IN PEACE DE MEGADETH EN VINILO.
Por si eres un gilipollas que ha tenido toda la vida la cabeza metida en el culo te diré que “Rust in peace” es uno de los discos más clásicos en el mundo del metal, obra de Megadeth, mi grupo preferido y una auténtica leyenda de la música, están considerados, junto a Metallica, Anthrax y Slayer como uno de los grandes del thrash metal, un estilo musical surgido a principios de los ochenta, caracterizado por la velocidad, las guitarras afiladas y las letras combativas, esa chica me había dado un puto tesoro, evidentemente yo ya tenía el disco, pero no en vinilo, a día de hoy sigo considerándolo uno de los mejores regalos que me han hecho nunca. Me dio tal subidón que se me pasó el pedo de golpe, amanecía y el sol era hermoso, recordé que me quedaba algo de coca en el bolsillo, por aquel entonces aún cobraba el paro y no estaba en un estado de indigencia tan triste como el actual, me escondí en una esquina, lo volqué en la cartera, lo esnifé y me largué de fiesta, no recuerdo cómo volví a casa, afortunadamente no perdí el disco.
No volví a verla en unas semanas, pero pensaba en ella a veces, no tenía su teléfono, craso error, pero una noche el destino volvió a juntarnos, estaba borracho en un garito con un colega y apareció ella con una amiga, estaban borrachas, me apresuré a saludarla e hicimos las presentaciones, ella se puso a hablar con mi colega Emilio, pasaba de mí, yo me puse a hablar con su amiga que también estaba bastante bien, quizás pilláramos esa noche. De repente, sin que viniera a cuento me agarró del brazo, me empujó contra ella y me dio un pasional beso, a pesar de mi sorpresa la correspondí y empezamos a enrollarnos en medio del garito, ajenos a todo y a todos. Esa noche acabamos en casa del Emilio y me la follé, fue un polvo magnífico a pesar de nuestra borrachera.
Tras ese día empezamos a vernos más, quedábamos entre diario, nos tomábamos algo y luego íbamos a mi cuartucho a follar, los fines de semana nos emborrachábamos como locos y acabábamos en casa de Emilio follando, Emilio se lió con su amiga, eramos un par de parejitas ilusionadas, salíamos los cuatro por ahí, incluso llegamos a ir al cine.
Un día nos pillamos una borrachera bastante considerable, Sofía estaba bastante perjudicada, se le había ido bastante la mano, se caía por los suelos y yo tenía que recogerla, balbuceaba y decía tonterías, yo no estaba tan pedo y me sacaba un poco de quicio, quería largarme a casa, estaba cansado, hastiado, pero ella no paraba de beber, quería seguir la fiesta, nos fuimos al local en el que nos besamos por primera vez, yo habría preferido irme a casa pero Sofía estaba muy pedo y quería seguir, Emilio también quería seguir la fiesta, la amiga de Sofía, Dulcinea también quería largarse a casa, pero accedimos a tomarnos la última, así que allí estábamos, yo estaba en la barra, asqueado, Sofía no paraba de decir gilipolleces y tropezarse con todo, Emilio también estaba haciendo el gañan con una borrachera de espanto, Dulcinea y yo nos mirábamos, se notaba el cansancio en nuestros ojos, por un momento pensé en largarme con ella y dejarles tirados, entonces reparé en que hacía un buen rato que no veía a Sofía, me levanté y comencé a buscarla por el garito, ¿dónde coño se había metido? Finalmente logré encontrarla, estaba tirada en el baño, sentada sobre la taza.
-Venga Sofía, estás muy pedo, nos vamos a casa.
-Brehedlueejc...
-Vamos tronca, levanta.
-Eftoy ben, défame.
-Joder tronca, estoy hasta la polla, venga, vámonos ya.
Intenté levantarla, era un peso muerto, volví a apoyarla en la taza, ella me miró, alargó su mano y comenzó a bajarme la bragueta, me sacó la polla, estaba flácida.
-Oye tía, déjalo, vámonos ya a casa.
-Quierro tu folla... fame polla.
-Estás muy borracha, vámonos.
-Polla.
Se la metió en la boca y comenzó a chuparla, yo no quería que lo hiciera, pensaba en los posibles desastres, que me potara encima, que me la arrancara de un mordisco... Pero el caso es que aquello comenzaba a ponerse tieso, soy un puto desastre, un degenerado. La dejé hacer, agarré su cabeza, entonces ella se apartó y comenzaron a darle arcadas, por suerte no vomitó, yo agarré a mi puto apéndice insaciable y lo encerré en el pantalón.
-¡Venga levanta, vámonos de una puta vez!
Conseguí incorporarla y sacarla del baño, fuimos hacia la barra, la senté en un taburete y llamé al camarero para que me cobrara, le dije a Emilio y Dulcinea que nos largábamos, Sofía se incorporó y caminó hacia la salida, vi como abría la puerta mientras yo pagaba las copas, abrió la puerta y se precipitó al abismo.
La vi caer, era tan extraño e inesperado que no pude hacer nada, simplemente verla caer, no fue a cámara lenta, ni rápido, no podría medirse con el tiempo como lo entendemos de forma ordinaria, en cualquier caso no fue el suficiente para reaccionar, sólo la vi caer, había tres escalones desde la puerta del garito hasta el suelo, no tocó ninguno, aterrizó con la cara en el asfalto, su cabeza al golpear en el suelo produjo un sonido seco y horrible. Oí gritar a su amiga a mis espaldas, yo estaba paralizado, alucinando. Finalmente reaccioné y corrí hacia ella.
-¡Dios mío, Sofía, Sofía!
Su cabeza estaba en una posición muy extraña, con un giro inusual, tenía los ojos cerrados, de su boca brotaba algo de sangre, me arrodillé, no sabía si cogerla y mover su cabeza, una actuación incorrecta podría provocar serias lesiones, si seguía con vida, claro.
-¡Sofía, no, por favor, Sofía!
Me arrodillé junto a ella. Emilio y Dulcinea estaban detrás mío. Emilio flipaba, Dulcinea balbuceaba nerviosa.
-¡Llamad a una ambulancia joder, rápido! -Grité.
Decidí cambiarla de posición, la agarré suavemente y giré su cuerpo, apoyé su cabeza en mi pierna, con los dedos abrí despacio su boca, se me estaba llenando la mano de sangre, había una herida en algún sitio, quería saber si se habría mordido la lengua.
-Sofia, ¿me oyes? Por favor Sofía, abre la boca.
Ella no reaccionaba, al abrirle la boca cayeron lo que parecían ser un par de dientes, o pedazos de ellos, su lengua estaba bien, la sangre no parecía venir de ahí, la calle estaba oscura y fría, yo estaba nervioso y borracho, no me terminaba de creer todo aquello, se me cayeron un par de lágrimas, ¿por qué nos pasaba esto? ¿Por qué siempre este tipo de cosas?
La ambulancia tardó una puta eternidad en llegar, si fuese un asunto de vida o muerte habría muerto, sin duda, de vez en cuando borrachos curioso se acercaban a nosotros a ver qué pasaba, pero ninguno hacía nada útil, para colmo cuando llegó la ambulancia no me dejaron subir con ellos así que tuvimos que pillar un taxi hasta el hospital, allí fue un show, Emilio y yo estábamos muy borrachos, nos metimos en las salas en busca de drogas que no encontramos, Emilio tiró un café de máquina en mitad del pasillo, eramos una especie de bufones sin gracia, seres molestos y despreciables. Cuando nos atendieron resultó que Sofía se había hecho una brecha en la barbilla y se había roto un par de dientes, la dieron puntos y nos echaron de allí, nos fuimos a casa de Emilio, me metí en la cama con Sofía, había sido una noche larga y agotadora, necesitaba follar para aliviar toda la tensión, Sofía estaba grogui pero no opuso resistencia, me sentí un poco como un violador, además despedía un olor muy extraño, supuse que con el golpe y toda la movida seguramente se había meado un poco encima, no obstante me la follé, me corrí y por fin pude dormir en paz.
Todo cambió tras ese día, Sofía se dio cuenta de que tenía un problema con la bebida, aquello fue un aviso, podría haber sido bastante más grave, se lo tomó como una revelación y dejó de beber, eso abrió una brecha en nuestra relación, por otra parte yo me cansé un poco de ella, era una chica estupenda, pero no me proporcionaba nada más, a veces pasa, no tiene que ver con que sea una persona estupenda o esté muy buena, es como cuando salía con la modelo, una tipa alta, rubia, despampanante, todos se giraban al vernos, pero ella no me daba nada, así que acabé mandándola a la mierda, ahora pasaba algo parecido, lo nuestro tocaba a su fin, yo le daba largas cada vez que quería quedar y empezamos a vernos menos, una vez me vio borrachísimo en mi garito habitual y me echó una charla, decía que no soportaba ver como me autodestruía, que tenía que cambiar, yo le dije que no pensaba cambiar, que deseaba destruirme, ese día lo dejamos oficialmente, y ahí acabó todo.
Un día estaba vagando por la ciudad, derrotado como siempre, me había encontrado con un grupo de gente arremolinada en la calle, me acerqué a ver qué pasaba, había un tipo sentado en el suelo, tenía una deformidad, no tenía brazos, en lugar de eso tenía una especie de muñones de los que salían un par de deditos, como ganchos, el tío se las apañaba para hacer cosas con esos deditos, cogía latas vacías de coca-cola, las cortaba y les daba forma con los deditos y creaba todo tipo de cosas, ceniceros, coches, bicicletas, incluso un pequeño helicóptero, la gente se los compraba o simplemente le daban monedas, me pareció un grandioso ejemplo de superación ante la adversidad, y ahí estaba yo, perfectamente normal, sin ningún tipo de deformidad, perfectamente sano, y aún así completamente derrotado, demente, destruyéndome a cada paso, sin ninguna capacidad creadora, sin objetivos, sin ambiciones, sin nada, me afectó mucho y ahora caminaba por las calles como un zombie, puse rumbo a mi garito habitual, el Slash. Entré y le pedí al Bladi que me pusiera una pinta de cerveza. Comencé a bebérmela y reparé en el extremo de la barra. La vi. Sofía estaba en la barra, estaba con un tío, parecía un calzonazos, una cáscara vacía, una sombra en una ciudad de sombras, estaba claro que ella había salido perdiendo, tampoco es que eso me aliviara demasiado, nos miramos, la saludé con un leve movimiento de cabeza, ella hizo lo mismo, acto seguido agarró cariñosamente a su nuevo chico por el cuello y lo besó, primero en los labios y luego por el cuello, sabía que yo la estaba mirando, a pesar de ello decidió comprobarlo mientras seguía besando su cuello, nuestras miradas volvieron a encontrarse por última vez. Necesitaba una copa. Pero no me la pensaba tomar allí, quería que me amargara el alcohol, no ella, bebí mi pinta de un par de tragos y me largué de allí, expulsado de mi bar habitual con la cabeza baja. ¡A la mierda! Será por bares, será por mujeres. Continué mi camino descendente en la fría noche.

Supongo que así son las mujeres, el amor, las relaciones, los rollos... O no, yo que sé, yo no sé nada, solo desvarío, solo soy un catalizador por el que salen palabras, no busques mucho sentido a ésto, ni teorías inamovibles, soy un loco a las 5 de la mañana escribiendo para entretenerte un rato mientras todos duermen. Echo de menos a mi chica, espero que esté bien, que no tenga uno de esos sueños raros que tiene a veces, por mi parte creo que voy a dejarlo por hoy, voy a volver a colocarme sus bragas a modo de antifaz y a masturbarme embriagado por su aroma, se acabó el relato, que os den pomada, amaos los unos a los otros y todo eso.

martes, 20 de marzo de 2012

POEMA CURSI



Soy un escritor maldito,
un escritor sucio,
y me gustaría
hacerme el duro,
decir
que todo me la suda,
decir
que no te esperaba.
Pero lo cierto
es que llevaba esperándote
varias vidas.
Ahora llegan:
los poemas cursis,
los mensajitos,
el echarte de menos,
la paranoia,
la inseguridad,
el miedo,
el saberme atrapado,
atrapado
en tu amor.
Y
sobre todo,
pase lo que pase,
un nuevo significado
eterno
para la palabra:

PAULA




                                     (Ilustración de Sofía Sanz)

jueves, 15 de marzo de 2012

LOS MALDITOS


Caminando hacia la pensión en la que vivo.
Un pie detrás de otro
y detrás
otro.
Y la soledad
es la única mujer
que me espera
al llegar.

Allí estarán:

El tío de la habitación 4:

No le hablan sus hijos,
ni su mujer.
De su habitación
sale una peste atroz
a beoda jubilación.
Ya está
todo recorrido.
Ya está
todo el pescado
vendido.

El tío de la habitación 3:

Te pide un euro
pal café,
su ojo izquierdo
hace tiempo que no ve,
secuelas del accidente
en la mina.
Se mete Prozac, olanzapina y ziprasidona,
el desayuno de los campeones,
antes de regalar su pensión
a las tragaperras.

El tío de la habitación 6:

Tiene síndrome
de Diógenes.
Sólo viene a dormir.
Su habitación parece
un bazar chino,
y ahí se mete
cuando llega apestando a vino.
Uno más
entre sus trastos.

Me meto en mi habitación,
la número 2.
Hace frío
porque el precio del gasoil 
está por las nubes.

Y aquí estamos:
los perdedores
los malditos
los marcados
los vencidos.

Dicen que todo es posible.
Díselo al niño sin piernas
que quería ser Ronaldo,
al chaval sirio escondido
entre cadáveres,
o a mi pequeña gatita
tuerta y sidosa.

El destino nos marca
como a reses,
un dedo desde lo alto
nos señala.
"Ya está
todo el pescado
vendido,
y estos son
los elegidos"

sábado, 25 de febrero de 2012

ORGASMATRIX



Nota preliminar: Este texto se escribió como colaboración para el ciberfanzine BORRASKA. La temática propuesta era "La vida antes de Google", es decir, cómo eran nuestras vidas antes de la irrupción de Internet y qué había cambiado con todo ello, tanto para bien como para mal. Autores de gran talento reflexionan sobre ello aportando su visión y experiencias. Podéis leer todas las entradas en: http://fanzineborraska.blogspot.com/
A continuación mi aportación al respecto.






ORGASMATRIX









Mierda. ¿Por qué es tan fácil liarse? Bueno, la verdad sea dicha, siempre he sido presa fácil del jolgorio, es cierto. No obstante últimamente lo llevaba bien, ligeramente, al menos entre semana, currándome una senda lenta pero firme hacia una vida más relajada y monótona, encaminada hacia la pureza, la meditación y, espero, la salvación. Pero desde que conocí a esa puta las cosas se han agravado. Llevaba dos días sin dormir y ni siquiera estábamos en fin de semana, o eso creo. Miré el móvil para corroborarlo. ¡Mierda! Lo que me temía, hoy es jueves, y se supone que he quedado para ensayar con un grupete de rock.
Menuda noche. Salí a tomarme unos cortos con ella y acabé como una puta cuba, los cortos dieron paso a las pintas, y estas a las copas, hablando y riendo despreocupado y gastando un dinero que no tengo, como en los viejos tiempos de los bancos boyantes y sus tarjetas de crédito infinito, y no te creas que bebí kalimotxo, de eso nada, Bénédictine con hielo joder, soy un pobre con clase. Luego me llevé a la periquita a mi zulo y le enseñé lo que una buena polla puede hacer con un cuerpazo como el suyo.
¡Que le den al grupete, a la piva y al mundo! Me largo al kelo de la vieja a desintoxicarme, esto no puede ser joder.
Una vez en la calle el sol se alzaba acusador sobre mi frente, acusándome frente al mundo. Caminé deprisa hacia la estación de autobuses. Tuve que esperar un poco al bus que me llevaba a casa de la vieja. Llegó y me acomodé en uno de los asientos, era un viaje corto, de poco más de media hora, pero me pareció mucho más debido a mi malestar. Me jodieron especialmente dos señoras sentadas delante, su puto cloqueo martilleaba mi resaca, ¡zorras! Quien pillara su pensión, me vendría de perlas en estos tiempos de crisis monetaria global y especialmente personal.
Finalmente llegué al pueblo, mi vieja no estaba en casa y no llegaría hasta la noche, por fin un remanso de paz. En casa de mi vieja había un gran lujo de la era moderna que ni de lejos podía permitirme en mi zulo del centro, el puto Internet. No tardé mucho en verme delante de la pantalla con los pantalones bajados y la polla en la mano. La oferta era abrumadora: Pornotube, orgasmatrix, pornhub, xvideos, redtube, series-hentai.net, x-art, freeones... Todo lo que un degenerado como yo puede desear.
Soy un hombre de gustos sencillos, la primera fue fácil, empecé a frotármela con un video de una pareja follando, lo elegí porque la zorra en cuestión era una morenaza tatuada y eso me pone. No había nada que no hayamos visto infinidad de veces. Empezó chupándosela, succionando a distintas velocidades, mirando orgullosa la cara de placer que provocaba el buen hacer de su lengua en el, sacándosela de vez en cuando para coger aire y admirando el gran cetro que poco después estaría golpeando su coño. Primero misionero, luego perrito, nada extravagante, avancé un poco con el cursor y me corrí junto a los actores. Tras descargar fui a comer algo. La nevera de mamá nada tenía que ver con la mía, hasta la luz de su interior era más brillante. Me hice un sándwich y bebí leche en abundancia (espero que lo de beber leche después de ver porno no sea algo chungo desde un punto de vista psicológico). Cuando me quise dar cuenta estaba nuevamente frente a la pantalla, navegando desde el sofá por un ilimitado mundo de grabaciones guarras, había un buen puñado de orientales por ahí. Tenían una forma de gemir muy especial, como ratoncillos, elegí a una aniñada y me puse a darle al manubrio “venga puta, cómetelo todo, así, así joder, uggññ...” Volví a derramarme amparado en las delicias del sol naciente. La tercera ya me costó más. Busqué algo más hardcore. La verdad es que dabas con cosas alucinantes. El rollo sado nunca me ha ido, pero di con un video de lo que parecía una fiesta en un garito en el que una piva se dejaba hacer de todo con los clientes, se la follaba uno mientras todos los demás presentes aplaudían y gritaban. De repente entre la masa salía uno que no podía aguantar más siendo un mero espectador y le metía la polla en la boca, la chica encantada, se corría en su boca mientras el otro seguía follándosela, luego aparecía una chica entre la masa que le tiraba a la otra una copa a la cara y luego le daba de bofetadas y empezaba a insultarla, la chica gemía con más fuerza y parecía correrse, luego se la follaban otros, a las chicas de allí las molaba insultarla y pegarla, a los tíos follársela, al final del video la chica posaba sonriente cubierta de esperma mientras todos aplaudían y la ovacionaban. No pude correrme con este video ya que lo que veía me estaba dejando demasiado alucinado como para centrarme en mi tarea. Pasé a otro de un viejo tirándose a una niña, el tío podría ser mi abuelo y la chica estaba mejor y más lozana que la mayoría de chicas con las que me había liado, el viejo la insultaba y metía toda su vieja polla salvajemente en la boca de ella, la chica se atragantaba pero el viejo no daba su brazo a torcer y la metía más profundamente en su garganta, no parecía que la niña se estuviese divirtiendo, no obstante en un momento en que el viejo sacó su polla y la dejó respirar ella sonrió abiertamente y se abalanzó sobre el para volver a sentir su vejez entre los labios, ¿exigencias del guión? No lo parecía. Aunque se supone que ese rollo no me mola para mi sorpresa me corrí violentamente. Sí, vale, soy un puto degenerado, pero el mundo está lleno de ellos, el video tenía miles de visitas, por no hablar de sus protagonistas y el personal de rodaje. La verdad es que viendo estas cosas se te vienen a la mente multitud de pensamientos acerca de la condición humana, de lo degenerados que somos, todos los tíos son unos guarros y las tías unas putas, es vergonzoso, toda esta gente camina a tu lado en las calles, se sientan junto a ti en el autobús, te venden el pan por las mañanas y te multan por exceso de velocidad, todos fingimos ser normales, gente sencilla, y bajo esa máscara se oculta el placer de ser meado por una rubia, el ansia de penetrar a una de trece, las ganas de saborear semen negro o la excitación de ver cómo un joven se folla a tu mujer, este es el mundo que habitamos, este y no otro. Sobretodo lo piensas después de correrte, culpabilidad post-orgasmo. Estaba agotado.
Puto Internet de los cojones, ¿dónde quedó el romanticismo de la masturbación?
Recuerdo la era pre-internet, por aquel entonces utilizaba mi imaginación, pensaba en chicas que me gustaban, las típicas chicas de clase que pasaban de tu culo y babeaban mirando a los chicos de cursos más avanzados, cerraba los ojos y me la meneaba imaginando que las penetraba dulcemente, nunca me masturbé pensando en viejos follando a niñas ni en orgías multitudinarias. Internet había abierto la puerta de la depravación haciéndola moneda corriente y accesible, eso creo que es bueno ya que personalmente admiro la verdad, aunque sea sucia, aunque duela, pero antes no era así. ¿Que me dices de aquellas míticas revistas porno de los 80? Chicas neumáticas de coños peludos y pelos cardados. Fotos fijas de pollas marrones en bocas sobradas de pintalabios rojo pasión. Mi historia es igual que la de muchos de mi generación. Benditos momentos en que alguien de la pandilla se hacía quién sabe cómo con una revista guarra que rulaba de mano en mano como un secreto tesoro. Páginas arrugadas y amarillentas, otras arrancadas. Extrañas manchas.
Eramos cuatro en la pandilla. Una vez estábamos jugando en una charca que había detrás de mí casa. Ahora hay un centro comercial allí, pero en aquel entonces era una apestosa charca donde íbamos a cazar ranas. Encontrábamos jeringuillas llenas de sangre que cogíamos con palos y quemábamos. Pasábamos la tarde deambulando entre la basura. Una vez merodeando por allí encontramos el tesoro absoluto, una bolsa llena de revistas porno. Fue la revolución. La encontró Rober.
-¡Hey, mirad, mirad!
-¿Qué es eso, que hay dentro?
-¡Revistas guarras!
-No puede ser.
-Sí, mira, mira.
Nos acercamos como buitres. Conseguí ver una mujer con el culo en pompa esperando ser penetrada por detrás, sonreía maliciosamente.
-¡Dios! A ver, a ver.
La primera reacción de Rober fue salir corriendo con el botín, corría como alma que lleva el diablo, el cabrón sabía perfectamente el gran valor de todo aquello. Le perseguimos y conseguimos derribarlo.
-¡Trae aquí!
-No, son mías, yo las encontré.
-¡Suéltalas cabrón!
En el forcejeo algunas revistas salieron despedidas, se arrancaron páginas víctimas del frenesí. Yo me abalancé en plancha sobre una en la que salía una enorme negra abierta de piernas.
-¡Soltadme, soltadme!
-Déjanos verlas Rober cabrón.
-Son mías, ¡MÍAS!
-Somos tres, podemos contigo, suéltalas por las buenas o será peor para ti.
-¡SON MÍAS!
Jamás vi a Rober tan aferrado a algo, tuvimos que patearle la cara y separarle las manos entre los tres, el jadeaba y lloraba, pero nada tenía que hacer, estaba en clara desventaja numérica. Finalmente conseguimos reducirlo. El vicio nos cegaba y continuamos forcejeando entre nosotros hasta la extenuación. Por fin acabamos los cuatro jadeando en el suelo, cada uno con una parte del botín. Ya más calmados empezamos cada uno a inspeccionar lo que teníamos entre manos.
-¡Mira, mira!
-¡Qué asco!
-¡Hala!
-Mira que pito.
-¡Dios, es enorme!
-No puede ser verdad.
-Qué guarros.
-Ésta se parece a tu madre.
David se sacó la polla y empezó a meneársela, las pajas en grupo eran algo habitual, otra bella costumbre que se ha perdido. Yo miraba fascinado las páginas, eran mujeres enormes, de enormes pechos y culos enormes, sus melenas eran como de leones, eran animales salvajes capaces de despedazarnos a todos con sus enormes uñas pintadas de rojo, nunca habíamos visto mujeres así, y se metían gigantescas pollas por el coño, el culo y la boca, algunas incluso se atrevían con dos a la vez, inaudito, eran diosas.
Yo también desenfundé, estaba empalmadísimo, pero mi polla parecía ridícula comparada con las de las revistas, era incluso mas pequeña que los dedos de los hombres que penetraban a aquellas diosas y bastante menos peluda. Antes de darnos cuenta estábamos los cuatro masturbándonos bajo el sol, tumbados en el suelo, sin apartar la vista de las páginas. Ninguno se corría aún, únicamente la intensidad de los gritos delataba los orgasmos. Íbamos a quedarnos ciegos. Se nos caería el pito a cachos. Nos iba a castigar Dios. Iríamos al infierno. Pero a pesar de ello frotamos y frotamos hasta el final. Hasta el final de todo. Luego la paz. Luego el remordimiento. Y lo evidente.
-¿Qué hacemos con ellas?
-Yo no puedo llevármelas a casa.
-Yo tampoco.
-Pero no podemos dejarlas aquí.
-Hay que pensar algo.
Acabamos por esconderlas entre unos matorrales sin fiarnos de que volvieran a estar allí al día siguiente, yo por mi parte arranqué un par de páginas para llevarlas siempre conmigo no sea que desapareciese el botín para siempre. Pero para sorpresa de todos el escondite resultó eficaz y aquellas revistas, cada vez más manoseadas, nos reportaron infinidad de irrepetibles momentos.
Todo aquello tenía un aura mística, casi religiosa, con el valor añadido de lo prohibido y la dificultad. Quizás la mayor revolución de Internet ha venido en el campo del sexo, a la edad en que a mí me sorprendía ver un coño peludo, por lo extraño y novedoso, los niños actuales ya han saboreado todo tipo de perversiones, interraciales, orgías, mujeres de todos los tamaños, edades y colores, pollas de todos los tamaños, edades y colores, sexo con animales, lesbianas...Si será mejor o peor no seré yo quien lo juzgue, evidentemente veo más romántica mi época, pero eso es algo normal, se tiende a adornar la infancia y descalificar la época actual.
Con la revolución de Internet también se ha abierto una gran oportunidad a los creadores desconocidos que pueden lanzar al mundo sus obras de manera más sencilla y asequible para todo tipo de gente que tenga la suerte o desgracia de dar con ellos, eso es bueno para esos seres oscuros y marginales, ¿de qué otra forma sería leído un personaje como yo de no ser por los blogs? Y si bien al subir mis historias al ciberespacio no recibo ningún bien monetario sí me ha reportado otros suculentos beneficios. Como es natural mis primeros pensamientos al crear mi blog de relatos sucios eran “ojalá algún importante editor me descubra y me forre”, algo que aún no ha pasado y seguramente no ocurra nunca, pero también pensé “ojalá alguna niñita buenorra lea mi mierda y, fascinada por mi prosa, sueñe con follarme salvajemente”. Pues bien querido amigo, resulta que este deseo sí se cumplió, y además mucho antes de lo que nunca hubiese soñado, sólo por eso debería estar agradecido a la red de redes, y lo estoy. También me ha puesto en contacto con creadores a los que respeto y admiro enriqueciendo mi vida y poniendome en contacto con obras y autores. Información. Esta es la palabra más repetida al hablar de la red, luego, como con toda arma, su uso y abuso ya depende de las manos que la manejen.
Pero sin duda la historia más alucinante relacionada con Internet es la que voy a relataros a continuación. Primero debo decir que es una historia muy dura y extraña, sin duda sera lo más bizarro que nunca hayáis leído, pero os aseguro que es totalmente cierta, nunca me he atrevido a contársela a nadie, ni por supuesto a ponerla por escrito, pero tengo la sensación de que este es el momento adecuado, sin duda me traerá problemas escribir esto, problemas personales y familiares, también cambiará el concepto que muchas personas tienen sobre mí, pero, al fin y al cabo...¡A la mierda! Voy a contárosla, espero que no me juzguéis demasiado severamente.
Bien, todo comenzó un día de otoño aparentemente normal, yo estaba sentado en un parque de mi barrio, pasando el tiempo, meditando sobre las razones de mi miseria cotidiana y si habría alguna forma de que todo fuera ligeramente mejor. Me encendí un cigarro y mientras exhalaba el humo lo vi, al principio no pensé que fuera posible, iba en contra de todo lo que yo pensaba que era la normalidad, pero allí estaba, os aseguro que es verdad, allí estaba, era......


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jueves, 2 de febrero de 2012

EL DÍA DE SAN MC.FLURRY





Al Argentino.





Sonaba Michael Jackson por la radio, el ya no se preocupaba de nada, el pobre Michael, ¿o quizás si? Bien podría haber sido un gran montaje, el rollo de su muerte. Teniendo en cuenta de quien hablamos y su cuenta corriente, su carácter excéntrico y esas cosas, bien podría estar ahora mismo tumbado tomando el sol en una isla, como en la novela de Beigbeder, estaría tumbado en una hamaca estampada con dibujos de dinosaurio, en la mano un zumo de papaya y curuba, tomando el sol, poniéndose moreno otra vez, el cabrón de Michael. En cualquier caso, muerto o no, seguro que no se preocupaba por cosas como el último cigarro arrugado, el agujero en la entrepierna del pantalón o el llanto de la billetera.
-¿Sabes que quieren retrasar la edad de jubilación?
-¿No lo habían hecho ya?
-Si, pero todavía más.
-Joder, como está el tema.
-Ya te digo.
Víctor encendió la chusta y aspiró. Tenía un enorme agujero en la entrepierna del pantalón, pero, al igual que Michael, no se preocupaba por el. Expulsó el humo. Se rascó la cabeza y tendió la mano hacia Rafa que estaba sentado en el sofá frente a el.
-Pásate la birra.
Rafa dio un buen trago y se la alcanzó, intentando no fijarse en el agujero que tenía Víctor en la entrepierna. Meditó un momento y dijo:
-¿Sabes qué Víctor? En realidad da igual, podrían ponerla a los ciento dos años, lo mismo da, no creo que ninguno de nosotros se jubile, tal cual va el país... Míranos, somos patéticos, una puta generación echada a perder, sin ninguna esperanza o una esperanza de infierno. Maldita sea, ni siquiera podemos tener un curro de mierda, no se, limpiando retretes, ¿habría algo más bajo? Pues ni eso colega. ¿Quién curra del grupo? Ninguno joder, bueno, el muerte sí, pero ya ves tu, repartiendo propaganda del telepi. Todos parasitando a los viejos o viviendo del paro.
-¿A ti cuanto te queda de paro?
-Es el último mes.
-¿Se acaba lo bueno eh?
-Ya te digo. -Rafa se reclinó contra el desvencijado sofá. -El fin de una era tío. Bueno, ha estado de puta madre.
-¿Qué cojones piensas hacer?
-No se, pediré alguna ayuda, la subvención esa, como la que pidió el Willy.
-Pero son solo cinco o seis meses.
-Bueno, da para arrastrarse un tiempo más.
-¿Y luego qué?
-Joder, yo que se, nunca me había costado tanto encontrar curro, y la cosa está cada vez más negra, si no sale nada supongo que traficar, o prostituirme, o suicidarme, yo que se.
Víctor dio otro trago a la litrona y bajó la mirada hacia el suelo, intentando trascenderlo, imaginándose a sí mismo en un lugar mejor, en la playa junto a Michael, sonriendo bañado por el sol, con una buena copa de ron en la mano, observando a mulatas en bikini jugando al volleyball, observando sus culos prietos como el balón, rodeado de destellos. Regresó de su fantasía y al aterrizar nuevamente en el frío cuartucho dijo:
-¡Mierda, tenemos que hacer algo!
-El qué.
-No se, ALGO, mierda, no lo aguanto más.
-Pero si tu estás de puta madre con los viejos, te dan mazo de pasta, vives a cuerpo de rey.
-Estoy hasta la polla. Tengo 28 años y no he hecho nada, solo una puta carrera que no me va a servir absolutamente para nada, con la pasta justa para porros, todo el día gambiteando en Internet, haciendo el crápula, en esta mierda de ciudad de León, atrapado en su tela de araña. ¡Joder! Necesito escapar, me despierto por las mañanas, me arrastro por casa esquivando a mi madre que pasa el aspirador, todo el día sin hacer nada, ni siquiera busco curro ya, ni salgo a la calle, no tiene nada que ofrecerme, me he dado por vencido.
-Bueno, al menos es una situación de espera indefinida, a mi me quedan lo que me den de subvención, luego, la incógnita absoluta.
-Deberíamos atracar un banco.
-Claro, claro.
-Joder, no puede ser difícil, no hay seguratas, ni puertas de acero, lo que pasa es que hay que echarle huevos.
-No lo veo.
-Pues una gasolinera. En algunas tienen a una pivilla sola, ahí, en mitad de ninguna parte, de noche, joder, es lo más sencillo del mundo, yo a veces he ido a repostar y he visto a algunas... Ahí solas en medio de la autopista, completamente indefensas. Antes de ahorcarme tengo que ir y violar a alguna.
-No creo que fuese tampoco un gran botín.
-Con que te de para un mes o dos... Luego cometes otro, y así, mientras tanto en movimiento, en la carretera, viviendo en hostales, gastando en drogas, en putas... Joder, en putas tío.
-No me van las putas.
-Son las mejores mujeres que hay. En cualquier caso, ¿sabes de lo que te hablo no? De vivir, tío, VIVIR.
-Hasta que nos pillen.
-Pues hasta que nos pillen, pero mientras tanto a vivir, luego en la cárcel te dan de comer, además, tampoco nos caerá mucho por atracar gasolineras, tampoco es matar y violar a una menor, cumplimos lo que sea y a la mierda. Además, ¿y si no lo hacen? ¿Y si no nos pillan? ¿Pero que te crees, que no hay gente que vive así? Atracadores profesionales, curran un día o dos al mes, planean el golpe, lo dan, y a vivir.
-La verdad es que yo acabaré haciéndolo, ya te digo, eso o traficar. He intentado seguir el camino, he intentado ser una sombra más del engranaje, pero no me dejan ni ser esclavo, he pedido curro hasta en el puto McDonald's. Sin éxito.
-Pues a la mierda, yo lo hago.
-Las gasolineras tienen cámaras.
-Yo que se tío, pero se planea, se planea bien.
-Bah, tonterías.
-¿Y qué piensas, estar toda la vida así, viéndolas venir?
-No sé Víctor, yo no sé nada.
Víctor volvió a fijar la mirada en el suelo. Rafael abrió otro litro y se recostó en el sofá. El reloj seguía corriendo hacia delante, era lo único que parecía moverse en la realidad. Estaban en silencio, pensativos. Se había lanzado la piedra. En el suelo quedaba otro litro por abrir y media botella de vino blanco, de lo que andaban escasos era de tabaco. Las paredes observaban en silencio, expectantes. Sonaba Santana.


Víctor aparcó el coche, era el coche de su madre, aparcó en mitad de la noche y se encendió un cigarro.
-Bien, aquí estamos.
Rafael miraba a su alrededor, habían aparcado en frente del palacio de los deportes, un poco más allá las putas realizaban su jornada laboral, solo acertaba a distinguir a dos, la más cercana al coche era una negra de buen cuerpo, un glorioso cuerpo de animal salvaje, levantaba su interminable bota blanca cada vez que un coche pasaba ante ella. Rafael se mordía las uñas bañado por la luz anaranjada de las farolas.
-Mierda, pásate un cigarro cabrón, estoy nervioso.
-Tranquilo Rafa, ya verás, un par de minutos y estará hecho, llevamos toda la semana planeándolo, no puede salir mal.
-Todo puede salir mal.
-Si, y ya lo ha hecho, por eso estamos aquí, ¿recuerdas?
-Mierda. Repasémoslo otra vez.
-Cuando sean y media vamos a por esos cabrones, estarán a punto de cerrar, quizás haya una persona o dos, pero no más, entramos a saco a por la caja.
-¿Dónde está el taser? No te lo dejes en el coche.
-Tranquilo.
Víctor se giró y cogió una mochila del asiento de atrás, la abrió y cogió el taser, era un modelo Power 200, apretó el botón y un rayo azul recorrió su superficie produciendo un ruido chirriante.
-¿Acojona verdad?
-Bueno, entonces entramos y arramplamos cagando leches, nada de estar ahí más de tres minutos, ¿eh Víctor? Tres minutos máximo.
-No, no, a toda hostia, pillar la pasta y largarse, llegamos al puente y echamos la sudadera y el pantalón en la bolsa, tiramos la bolsa al río, cruzamos el puente, nos montamos en el coche y nos largamos a empezar a gastar.
-Joder, si sale todo bien pienso pillarme un pedo de escándalo.
-Ya ves, yo me pienso coger a esa negra de ahí en cuanto salga, ¡maldita puta!
La negra, ajena a todo, continuaba en medio de la carretera, alzando y bajando su interminable bota en busca de clientes.
-¡Déjate de putas cabrón! Cuando montemos en el coche nos largamos lejos, no conviene quedarse cerca de la escena del crimen.
-Tienes razón, además con pasta fresca y crujiente en el bolsillo no necesito perras de la calle, conozco un lupanar en el centro que ya verás, zorritas de primera calidad.
-Pero primero a por drogas. ¿Qué hora es?
-Y cuarto.
-Vamos preparándonos.
Víctor metió las manos en la mochila y sacó la ropa. Habían comprado un par de sudaderas y pantalones de chándal negros en un chino la tarde anterior, luego, en otro distinto, habían pillado un par de pasamontañas, negros también. Comenzaron a ponerse el pantalón y la sudadera sobre la ropa de calle.
-Oye tío, mejor dejar la cartera y la documentación en el coche. -Dijo Rafael.
-Si, joder, tienes razón.
-Solo faltaba que se nos cayera el puto D.N.I.
Dejaron sus respectivas carteras en la guantera, luego cogieron los pasamontañas y se los metieron en el bolsillo. Víctor suspiró y miró a Rafael.
-Bien, es la hora.
-En marcha.
Al salir del coche el frío leonés les abofeteó el rostro. Ambos miraron el objetivo. Cruzando el río se levantaba luminoso el puto McDonald's. Pusieron rumbo hacia el. Bajaron las escaleras hasta el borde del río. No había ni un alma en los alrededores, en verano era otra cosa, pero ahora, en invierno, el frío a la orilla del río de noche era como ser atravesado por miles de diminutas agujas. La luna y las estrellas los observaban en mitad del espacio, flotando despreocupadas. Atravesaron el puente y llegaron a la otra orilla, la bolsa de basura con las piedras en la que echarían la ropa al salir estaba en su lugar, debajo de un seto, la miraron, se miraron, todo en orden, según lo previsto. Continuaron andando, ya casi estaban allí, solo faltaba subir unas escaleras. El McDonald's estaba al final de la escalera, brillaba como nunca, con sus luces blancas y amarillas, sus logotipos, el olor a carne extraña y fritanga rodeándolos.
-Venga Víctor, pongámonos los pasamontañas.
Así hicieron. Ya no había vuelta atrás, era la hora D, el día H, sus corazones martilleaban, la respiración se hacía densa dentro de los pasamontañas.
Echaron a correr escaleras arriba, sortearon los columpios de colores y entraron en la tienda. Dentro había una pareja haciendo manitas en una de las mesas, tanto ellos como las tres cajeras dieron un salto al verlos llegar. En un par de dementes zancadas se plantaron delante de las cajas como unos clientes más. Rafael habló.
-¡Venga hijas de puta, abrid las cajas y echaros hacia atrás!
Las chicas estaban paralizadas, temblando bajo su ridículo uniforme color patata frita.
-¡VAMOS COÑO, AHORA!
-Vale, vale, tranquilos.
Una de ellas, con las manos en alto, se acercó lentamente a una caja, estiró un dedo, pulsó un botón y esta se abrió con un ruido metálico.
-¡Las otras también joder!
Las otras dos chicas hicieron lo propio, una de ellas, una gordita con gafas, comenzó a llorar.
-Por favor... por favor...
Otra chica, una rubia con coleta se puso delante de la gordita para protegerla.
-Venga, tranquilos, llevároslo todo, pero no nos hagáis nada, bastante puteadas estamos aquí.
-¡Venga zorras, tirad para la cocina!
Obedecieron. Víctor y Rafael saltaron el mostrador y se pusieron del otro lado, repararon en un mulato con delantal que estaba en la cocina y al que no habían visto hasta ese momento.
-¡TU, HIJO DE PUTA!
El mulato echó a correr hacia un lado, abrió una puerta metálica y desapareció en la noche, con delantal y todo. La gordita no paraba de llorar acurrucada en una esquina, las otras dos mostraban más entereza, la parejita que hacía manitas en la mesa había volado hacía tiempo. Víctor y Rafael miraron las cajas abiertas ante ellos, era hermoso, billetes de todos los colores, monedas relucientes, destellos por todas partes. Cogieron unas bolsas de papel con el rotulo “i'm loving it” y empezaron a llenarlas de billetes. Agarrar esos fajos de forma frenética era una sensación extraña, estrujarlos en la mano, su sonido, no eran más que papeles más duros y ásperos de lo normal, ¿cómo podían significar una diferencia tan grande? De vez en cuando uno se escapaba entre los dedos y caía al suelo.
-Levanta la tapa, debajo hay más. -Dijo Víctor.
-¡La hostia!
En ese momento se abrió una puerta junto a ellos y apareció un tipo vestido de azul marino, regordete y de cara grasienta, durante un segundo pensaron que era un poli, hasta que distinguieron las franjas en su camisa y la “M” retorcida en su gorra. Víctor dio un salto.
-¡QUIEN COÑO ERES!
-Tranquilos muchachos -Dijo levantando las manos en son de paz. -Calmaos y hablemos, soy el encargado.
-¡ERES UNA MIERDA! -Dijo Víctor mientras le azotaba una descarga con el taser en mitad de la barriga, 200,000 voltios recorrieron su cuerpo, el tipo se derrumbó como un castillo de naipes, esparciéndose por el suelo, su gorra azul rodando, escapando de su cabeza, ya en el suelo comenzó a convulsionarse. Las dos cajeras salieron corriendo y desaparecieron en un santiamén por la misma puerta que el mulato, nunca se las volvió a ver, dejaron allí tirada a la gordita, que se puso a gritar como una histérica.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Víctor saltó por encima del encargado, que se retorcía en el suelo, y se acercó a la gorda.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
-¡CALLATE PUTA GORDA!
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
-¡QUE TE CALLES JODER!
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Entonces Víctor acercó el taser a su papada y le propinó una descarga, la gorda se elevó del suelo unos centímetros y calló de lado, se pudo oír perfectamente como se pedorreaba, su grito se había transformado en una especie de ruido robótico cortocircuitado acompañado de las pedorretas. Mientras tanto Rafael había raspado todo lo que quedaba en las cajas, tenían tres bolsas de papel llenas de dinero, “i'm loving it”, las metió en una bolsa de plástico y salto al otro lado del mostrador.
-¡Vamos cabrón, ya está, larguémonos!
Víctor continuaba mirando retorcerse a la gorda, se giró y cogió una bolsa de plástico, empezó a meter hamburguesas en su interior.
-¡Pero qué coño haces!
-Tengo hambre.
-¡Yo me largo!
-Espera, espera.
-¡VAMONOS JODER!
-Espera, espera un momento... ya, la figurita de Darth Vader tío.
Víctor saltó el mostrador y echaron a correr. No notaron el frío en el exterior, estaban ardiendo, el pasamontañas los ahogaba. Bajaron las escaleras de tres en tres hasta la orilla del río, pasaron el tramo de cesped, llegaron junto al puente y cogieron la bolsa de basura que tenían preparada. Rafael se desvistió a toda prisa mientras Víctor sujetaba la bolsa, metió el pantalón y la sudadera dentro y la cogió, Víctor comenzó a desvestirse.
-Toma las llaves del coche, no quiero que se me caigan mientras me quito esto.
-Vamos, corre, Víctor, cabrón.
Se quitó la sudadera y la metió en la bolsa, mientras se estaba quitando el pantalón vieron las inconfundibles luces.
-¡Mierda, la poli!
-Joder, ¿tan rápido? No puede ser.
Un coche de policía aparcó junto al McDonald's.
-¡Vamos corre, corre cabrón!
Víctor se quitó finalmente el pantalón y lo metió en la bolsa, sus manos temblaban, metieron un par de piedras junto a la ropa y la alzaron, la dejaron caer al río, entonces, en ese momento, mientras la bolsa caía al agua, escucharon una voz lejana, proveniente de lo alto de las escaleras, junto al McDonald's.
-¡ALTO, POLICÍA!
Se giraron. Un tipo en lo alto de las escaleras les apuntaba con una linterna, aún tenían un buen trecho de ventaja respecto a el.
-¡A CORER COLEGA!
Cogieron las dos bolsas de plástico con el botín y salieron despedidos, el policía salió corriendo a su vez, comenzó a bajar las escaleras mientras ellos atravesaban el puente.
-¡ALTO, POLICÍA!
Rafael estaba al borde de un ataque cardíaco, apretaba con fuerza la bolsa de plástico y en la otra mano la llave del coche de la madre de Víctor, giró la cabeza sin dejar de correr para observar el panorama, detrás de el Víctor corría más lentamente, se le había salido medio pie del zapato, su cara estaba deformada, en ese momento lo odió profundamente, todo había sido idea suya, quizás el habría conseguido un curro antes de que se le acabara el subsidio, un maldito curro, de lo que fuera, podría pasar, ahora en cambio iba a acabar en la cárcel por atracar un puto McDonald's de mierda. La derrota definitiva, la guinda a una vida patética de derrotas. Todo por culpa de ese cabrón que tenía detrás, de sus fabulosas ideas. Observó al policía que corría tras ellos con la linterna, aún le sacaban una buena ventaja, quizás lo conseguirían, si al puto loco no le daba por liarse a tiros, claro. Además era solo uno, SOLO UN POLI. En ese momento el zapato de Víctor salió despedido de su pie y le hizo tropezar, cayó al suelo justo cuando atravesaron el puente. Ya solo quedaba pasar un trocito de césped, subir las escalera y el coche estaba ahí, se le podía distinguir ya. Rafael se detuvo, Víctor continuaba en el suelo, el poli estaba más cerca. Rafael miró a ese cabrón tirado en el suelo, todo por su culpa, sus putas ideas, ¿qué puedes esperar de un tipo que no sale de casa nada más que para pillar porros? El poli estaba más cerca, solo era uno, nunca podría cogerles a los dos, recordó que el llevaba las llaves del coche, las tenía fuertemente apretadas en la mano, también tenía la bolsa con la pasta, Víctor llevaba la de las hamburguesas. Era el momento de dejarle ahí tirado, al fin y al cabo era un cabrón, solo le cogía el teléfono cuando le interesaba, solo pensaba en sí mismo, era un perro, todos lo eran, esto era la jungla, no convenía olvidarlo, you are in the jungle baby, you're gonna dieeeeee, el no dudaría en dejarle tirado en la misma situación, el cabrón del Víctor, estaba claro, se la había jugado un par de veces a lo largo de su amistad, alguna bastante gorda, recordó una en particular, aquella vez Víctor no había dudado en jugársela, sin remordimiento alguno, lo recordó y apretó la mano con la llave dispuesto a huir. Es lo que hay, es la jungla, la jungla de asfalto. Entonces Víctor gimió.
-Mierda... aaah mierda, creo que me he roto el pié.
Rafael volvió a mirarle, ahí tirado en el suelo, sin zapato, con el sucio calcetín ondeando al viento, en mitad de la noche, con las estrellas riendo. Eran unos perdedores, unos perdedores patéticos, ambos, estaban chapoteando en el mismo caldero de mierda hirviendo. Se acercó a el y lo agarró de la cintura.
-Venga hijoputa, levanta, el coche ya está ahí.
Víctor gruñía, el dolor al apoyar el pie era intenso, insoportable, pero la adrenalina golpeaba con más fuerza. Comenzaron a subir las escaleras, el coche estaba ahí arriba, el poli atravesaba el puente.
-¡ALTO, POLICÍA!
Rafael llegó al coche, abrió y lo puso en marcha. Arrancó justo cuando Víctor, cojeando, saltó en su interior, en el asiento del acompañante. Arrancó en medio de una nube de humo, con la mitad del cuerpo de Víctor aún asomando por la puerta, y se precipitó a toda velocidad por la carretera, la negra levantó su alargada pierna a su paso y casi se la arrancan. Rafael miraba por el retrovisor, nadie los seguía, se metió por el polígono, lo atravesó, cambió de dirección y regresó a la ciudad por las afueras. Aminoró la marcha, miraba por el retrovisor constantemente, todo estaba en silencio, las calles oscuras prácticamente desiertas, recorrió un par de callejuelas y aparcó en el primer hueco que vio.
En el silencio y la quietud pudo notar el bombeo frenético de su sangre, su sistema nervioso al borde del colapso. Con sus manos temblorosas cogió un paquete de tabaco de la guantera y se encendió un cigarro, saboreó la calada y expulsó el humo.
-Mierda, nos han tenido que ver, que grabar.
-Relájate Rafa tío, ha salido bien, ha salido bien.
-Casi nos pillan por tu puto tropezón hijoputa, tenía que haberte dejado ahí.
-Mierda, me duele, me he debido torcer el tobillo.
Víctor cogió una de las bolsas de plástico, sacó una hamburguesa de su interior, quitó el papel que la envolvía y le dio un mordisco. Rafael lo miraba fijamente, fumando en silencio, lo miraba masticar, al muy cabrón, casi los cogen por su culpa, quizás aun los cogieran por su culpa, maldito perro, lo miraba masticar y deglutir, un trozo de pepinillo le colgaba del labio inferior, le soltó un puñetazo en la barbilla, el pepinillo, junto con otros trozos por ingerir, salieron despedidos de su boca y se estamparon contra el cristal, Víctor se giró confundido.
-¿Pero qué haces, se te ha ido la pinza?
-Eso por follarte a mi ex.
-¿Pero qué dices? ¿Ahora con eso? Joder tío, colega, te pedí perdón en su momento.
-¡Que te jodan!
-Tronco, no hay quién te entienda... Me ha dolido joder.
-Te jodes.
-Joder, lo siento tío, eso fue hace mucho... Arranca anda, vamos a relajarnos, mira, el lupanar que te decía no está lejos, vayamos a celebrarlo coño.
-No me van las putas.
-Pero allí estaremos escondidos, además, seguro que tienen coca y priva, no te las tienes que follar si no quieres, también hablan.
-Venga, vamos.
Rafael arrancó el coche, necesitaba una copa de buen ron. El mundo estaba en silencio, nadie se había enterado de nada, descansaban en sus colchones viscoelásticos a la espera del duro amanecer, para afrontar otro día de mierda en la jungla de asfalto hasta que les comiera el tigre. Había comenzado a nevar, la primera nevada del año, algún mendigo moriría de frío esa noche, eso seguro. Pusieron rumbo al lupanar, huyendo del frío asfalto, de la jungla, en busca del calor de una entrepierna que incubara los huevos de un par de heroes urbanos.
Víctor abrió la bolsa y sacó algo de su interior, una especie de tarro.
-¿Que mierda es eso?
-McFlurry, ¿quieres colega?
-¡Odio el puto McFlurry!