Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

sábado, 8 de junio de 2019

CRÍTICA: POSSESSED - REVELATIONS OF OBLIVION (2019)





No hay duda que el metal extremo está viviendo unos grandes años. La escena, aún manteniendo su espíritu underground, está totalmente viva, tanto en nuevas e interesantes bandas como en veteranas formaciones de culto que regresan para reivindicar su legado, ya sea por medio de giras conmemorativas (Vomitory), o incluso atreviéndose a publicar material nuevo (Pestilence), consiguiendo lo más importante: ganar nuevos adeptos entre un público joven y fiel.
Los norteamericanos Possessed son un clarísimo ejemplo de banda de culto. Formados en San Francisco en 1983, en plena eclosión del movimiento thrash metal, nunca consiguieron la relevancia de otros compañeros de género y ciudad, pero su particular visión del estilo, plasmada en los clásicos Seven Churches (1985) y Beyond the Gates (1986), supuso toda una revelación para formaciones posteriores, no siendo pocas las voces que los coronan como una de las bandas fundadoras del estilo más adelante conocido como death metal. Tuvieron una carrera con bastantes altibajos y sin llegar nunca al gran público, hasta su disolución definitiva en el año 1989.
Su regreso se produjo en 2007, un regreso un tanto engañoso, ya que de la formación original solo permanecía su legendario cantante, Jeff Becerra, desgraciadamente postrado en silla de ruedas tras un disparo fatal sufrido durante un robo. Esta nueva etapa de la banda se había circunscrito únicamente a las actuaciones en directo. Hasta ahora, cuando el bueno de Jeff se ha decido por fin a componer y editar un nuevo disco, que supone el primer trabajo en estudio de la banda en nada menos que 33 años (para que luego nos quejemos de la tardanza compositiva de gente como Metallica o Rammstein).
Editar un disco tras tanto tiempo es sin duda un movimiento muy arriesgado, ya que es tremendamente difícil, por no decir imposible, satisfacer las altas expectativas, así como luchar contra la nostalgia de los fans que, sin duda, tienen sus dos anteriores obras en un pedestal, especialmente Seven Churchs, que está considerado unánimemente como uno de los mejores trabajos del género. No obstante se agradece que asuman el riesgo, reivindiquen su nueva encarnación y no se limiten a estirar el chicle y vivir únicamente de las rentas.
Entrando en harina podemos afirmar que estamos ante un disco bastante competente y disfrutable aunque, como era de esperar, se encuentra unos cuantos peldaños por debajo de Seven Churchs y Beyond the Gates. Tanto en producción como en composición Possessed han intentado darle un toque moderno a su nuevo disco, optando más por la frescura que por el refrito, algo bastante loable cuando está claro que la salida fácil hubiese sido tirar de nostalgia. Eso tampoco significa que hayan dado un giro de timón a su propuesta, para nada, seguimos ante unos trallazos de puro thrash/death directo, contundente y sin demasiadas complicaciones, pero que como apuntamos suena actual y no como un intento de recuperar el espíritu ochentero.
Jeff Becerra se encuentra en un gran estado de forma, algo esencial ya que sin duda su trabajo supone el pilar del álbum y el elemento que va a ser analizado con mayor profundidad por los fans. Afirmamos que su aportación no decepcionará a nadie, sacando de su garganta toda la fuerza y carácter que cabría esperar. Otro que está tremendo en su puesto es el batería Emilio Marquez, que ofrece un tremendo despliegue de energía y recursos para que no puedas parar de cabecear durante la totalidad del disco. La banda en general suena fuerte, profesional y firme, y da ni más ni menos que lo esperado: un puñado de temas agresivos y sin pretensiones enfocados a la pura descarga de adrenalina y violencia. Podemos destacar Shadowcult, Damned, Omen o No More Room in Hell, plagados de riffs, solos, fills de batería y todos los elementos exigibles a un trabajo de este tipo.
Como único punto negativo podríamos apuntar a la duración del álbum. Casi una hora de música, repartida en 12 temas, lo que implica que se puede hacer algo largo, más teniendo en cuenta que todos los temas siguen una dirección bastante definida y algo monótona. Opino que con dos o tres temas menos resultaría más directo y compacto, aunque por supuesto habrá seguidores que tras tan larguísima espera incluso hubieran querido un par de temas más.
En cualquier caso estamos ante un regreso bastante digno de una banda mítica, un trabajo respetuoso con su legado y que a la vez intenta sonar fresco. No revolucionará el género (ni lo pretende) pero resulta ideal para darle al play al máximo volumen y olvidarse de todo durante una horita.



Este texto se escribió originalmente para la web musical Diablorock: https://diablorock.com/2019/06/06/critica-possessed-revelations-of-oblivion-2019/

viernes, 24 de mayo de 2019

CRÓNICA SWR BARROSELAS METALFEST 2019





Por tercer año consecutivo nos tocó hacer acopio de rosarios, agua bendita y demás elementos religiosos de protección y preparar el petate para ponernos en marcha dirección Portugal, con la misión de sobrevivir a uno de los festivales más veteranos y salvajes de la península, el SWR Barroselas Metalfest, que este año celebraba su 22 edición.
Para quien no tenga referencias de este festival diremos que es una de una de las propuestas más auténticas y exclusivas que se pueden disfrutar dentro del campo del metal extremo, experimental y de vanguardia. Se trata de un festival pequeño y familiar, donde prima la comodidad en el recinto y el buen rollo entre los asistentes y sirve como inmejorable pistoletazo de salida a la temporada festivalera. Durante tres días el pequeño pueblo de Barroselas se transforma en centro neurálgico del paganismo, gracias a un cartel confeccionado con un gusto exquisito. Este siempre es uno de los puntos fuertes del festival, el cartel, donde predominan bandas de culto, otras en alza y propuestas extrañas difíciles de ver. Muchas veces se ha preguntado a la organización como, siendo un festival ya asentado y veterano, no prueba a apostar por nombres más mainstream para intentar dar un salto en popularidad. La respuesta por parte de los organizadores siempre ha sido la misma: «Eso no va a pasar», la intención siempre ha sido conservar su identidad y espíritu de festival pequeño y exclusivo. Personalmente aplaudo esta claridad de ideas e integridad, y que no tengan en mente meterse en la lucha encarnizada por conseguir la exclusividad más rimbombante que les proporcione visibilidad y visitas. Este festival va a lo suyo y consigue mantenerse tranquilo y solitario en su parcela, ganándose un publico fiel que sabe perfectamente lo que esperar y que repite año tras año. El gusto musical de la organización es intachable en su campo y, aunque al ver el cartel la mitad de los nombres ni te suenen, sabes perfectamente que vas a descubrir cosas y volver a casa con varios nombres en la libreta sobre los que indagar posteriormente, y ese es uno de los puntos clave de un festival de música, que abra los oídos a su público y les descubra nuevas experiencias. Puede echar para atrás en un primer momento una apuesta tan marcada por lo extremo y extraño, pero os aseguro que, una vez inmerso en la burbuja del festival, uno se mimetiza totalmente con el entorno, y no son pocos los que acaban sufriendo una revelación, volviendo cambiados a sus hogares y escuchando bandas que jamás imaginarían ya que antes no eran capaces de entenderlas.
El festival se celebra todos los años en un polideportivo a las afueras del pueblo de Barroselas, en el que se habilitan diversas carpas para las actuaciones. Al ser bajo techo se aseguran de protegerse de las posibles inclemencias del tiempo y, lo que es más importante, se crea la sensación de asistir a conciertos en sala, algo imprescindible para crear la atmósfera adecuada. Personalmente no concibo ver a bandas como Imperial Triumphant o Venenum bajo el sol y la claridad de la tarde. Por suerte en Barroselas siempre es de noche, una noche eterna que arropa y hermana a músicos y público. Por su parte la acampada se sitúa en una zona boscosa pegada al recinto, lo que hace que las distancias sean nulas, añadiendo así un extra de comodidad.
Como novedad este año hemos visto la desaparición de la moneda del festival. Las compras esta vez se realizaban cargando dinero en la pulsera oficial. Con este cambio sin duda se ahorra en medios y se apuesta por la comodidad, aunque según las manías de cada uno es mejor o peor de esta forma. Personalmente me resulta más difícil controlar el gasto con este sistema, especialmente al ir ya mamado. Vendría a ser como la diferencia de salir de fiesta con dinero en el bolsillo o tirar de tarjeta de crédito, todo un peligro para algunos. Las actuaciones se desarrollan en tres escenarios, uno gratuito y de libre acceso y otros dos solo accesibles a quienes tuvieran la pulsera. Evidentemente había que pasar un control a la entrada de estos escenarios, pero me sorprendió este año que también hubiese un control a la salida, algo que no ocurría en pasadas ediciones y que veo totalmente innecesario, debido a ello al salir de las actuaciones principales del día se vivió algún pequeño embotellamiento totalmente evitable. Pero como ya hemos dicho este festival no está en absoluto masificado (sin contar con cifras oficiales calculo que la asistencia rondaría en torno a dos mil personas por jornada), así que tampoco resultaba dramático esperar un par de minutos para salir, no obstante como digo lo veo innecesario y evitable.
Los horarios siempre se siguen de forma escrupulosa, y el final de la actuación en un escenario marcaba el inicio inmediato de otra descarga en otro escenario, planificados sin ningún solape, de esta forma quien quisiera podía ver todas las actuaciones del día perfectamente. Otro punto que siempre ha destacado en este festival ha sido el buen sonido en todos los escenarios. Por desgracia este año no ha sido así, y el sonido del escenario Dungeon resultó bastante irregular durante los tres días, creando una bola de sonido bastante poco definida en alguna de las propuestas más extremas, una lástima y un impedimento para disfrutar plenamente de las actuaciones.
Pasemos ya al repaso de los conciertos que pude ver. Lamentablemente mi integridad física y mental me imposibilitó ver a todas las bandas del cartel, no obstante os invitamos a que completéis esta crónica con vuestra experiencia del evento en la sección de comentarios.




DIA 1


Tras montar debidamente la que sería mi base de operaciones y aprovisionarme de comida y alcohol en el supermercado más cercano, me dirigí a la inauguración del escenario Dungeon con los brasileños Woslom, que practicando un thrash veloz de la vieja escuela consiguieron desperezar a los primeros asistentes, a pesar de contar con un sonido algo deficiente y emborronado, que como ya comentamos sería la tónica durante todo el festival en ese escenario.
Tras ellos se abrían las actuaciones en el escenario principal, bautizado con el nombre Abyss, a cargo de Analepsy. El sonido en este escenario era bastante más claro, y la banda portuguesa pudo descargar sin impedimentos su death brutal perfectamente ejecutado. No tuvieron piedad con el público y les arrojaron una buena ristra de temas caóticos y densos para que se hicieran una idea de lo que les esperaba los próximos días. El único punto negativo fueron los excesivos parones entre temas, que restaron dinamismo a una actuación por lo demás bastante correcta.
Morte Incandescente ocuparon su lugar seguidamente en el escenario Dungeon para darnos una ración de black metal clásico. El sonido desde el principio fue bastante deficiente, carente de contundencia y con una batería que se comía todo el espectro sonoro. Estos problemas se fueron solucionando ligeramente con el trascurrir de los temas, pero la sensación era que no terminaban de despegar. El trío portugués puso de su parte, pero desgraciadamente su actuación quedó totalmente deslucida por el sonido.
De vuelta al escenario grande para el inicio de los platos fuertes, y de que forma, con una actuación de notable alto por parte de los alemanes Venenum. Esta banda asienta los cimientos de su sonido en el black metal, pero casi inmediatamente te das cuenta de que son bastante más que eso. En su sonido apreciamos todo tipo de influencias: black, death, thrash, doom, psicodelia... por lo que los temas resultan dinámicos, sorprendentes e interesantes para el oyente. Los pasajes densos, psicodélicos y atmosféricos se mezclaban a la perfección con los arranques de violencia más extrema, creando unas dinámicas interesantes que hacían que no decayese la atención. El sonido, sin ser malo, tampoco fue espectacular. Al bajo le faltaba potencia y a las guitarras definición. Sin duda habrían ganado puntos con un mejor sonido que permitiese apreciar todos los detalles de su música. El concierto fue de menos a más, mejorando en sonido y creciendo en intensidad, y acabó por todo lo alto con un clímax totalmente hipnótico. Una muy buena banda, con buenos músicos y temas ambiciosos. Quizás se los veía algo desconectados del público que no era fan, pero ofrecieron sin duda uno de los mejores conciertos del día.
Otra agradable sorpresa nos llevamos también con los italianos Grime. El trío subió al escenario y descargó su sludge denso, monstruoso, pesado y ultra grave, sacado sin duda de las peores pesadillas, donde destacaba la voz totalmente agónica de su cantante, voz que parecía surgir del rincón más oscuro del pantano más inhóspito. A pesar de que su propuesta resultó algo repetitiva se consiguieron ganar al público, pasando a ser una de las sorpresas de la jornada.



A las diez de la noche hicieron su aparición los americanos Midnight, banda muy esperada a la vista de la reacción del público y la cantidad de gente que lucía sus camisetas. No defraudaron en absoluto con su show desenfadado y dinámico de black n' roll con toques punk. La banda estaba totalmente motivada, derrochando actitud, cercanía y carisma. El sonido acompañó, resultando compacto y lujurioso y haciendo que las primeras filas se desbocaran totalmente. Con la gente en estado de locura se marcaron un show muy destacable que sin duda dejó a los fans de la banda con una sonrisa de oreja a oreja.



Los siguientes en subirse al escenario grande fueron los también muy esperados The Black Dahlia Murder. La banda estadounidense no decepcionó en absoluto, saliendo a comerse el escenario desde el minuto uno, moviéndose y animando al personal y recibiendo, como era de esperar, alocados mosh y circle pit entre las primeras filas. El sonido fue notable, seguramente el mejor del día, con las guitarras quizás demasiado altas como única pega. Basaron el setlist en su último trabajo, Nightbringers, editado hace ya año y medio, pero también hubo espacio para clásicos como Unhallowed o What a Horrible Night to Have a Curse. Aunque toda la banda estuvo perfecta no puedo dejar de destacar a su solista, Brandon Ellis, que dio una lección impresionante de técnica y pulcritud. Un show de 12, sin descanso ni piedad y con una ejecución perfecta para el que fue seguramente el mejor concierto del día.



Tras la lección de tablas y técnica desplegada por The Black Dahlia Murder tocaba moverse de escenario para algo distinto y más desenfadado por parte de Skull Fist. Su propuesta se alejaba un poco de la tónica del festival con su mezcla de hard rock y NWOBHM, y sirvió perfectamente para cambiar un poco el chip y pasar un buen rato. El sonido al comienzo fue desastroso, la mezcla estaba totalmente descompensada y una de las guitarras directamente ni se oía, pero eso no amedrentó ni a la banda ni a sus fans que ya desde el primer tema, Ride the Beast, de clara influencia Crüe, se dejó llevar y disfruto de un show por lo demás bastante dinámico.
Otro esperado momento llegaba en el escenario grande con el mítico dúo Godflesh. Personalmente tenía muchas ganas de ver a esta banda de culto, que ha sido una gran influencia dentro del metal moderno, pero por desgracia tengo que admitir que presencié un show bastante decepcionante. La excesivamente austera puesta en escena, el sonido mediocre y la nula comunicación con la gente amuermaron a un público que ya acusaba el cansancio tras una dura jornada. Por supuesto hubo temazos como Post self o Like Rats, pero excepto algún ultra fan en las primeras filas la tónica general entre el público era el aburrimiento. Vale que las baterías fuesen programadas pero, ¿en serio tenía que ser el propio Justin, con su mac al lado del escenario, quien las disparase? ¿De verdad no tenían un pipa por ahí para hacer eso y evitar los incómodos parones entre temas? Detalles como este y la ya mencionada nula interacción con el público hicieron que aquello se asemejase más a un ensayo que a un concierto propiamente dicho. Como decimos una decepción y una lástima.



Por suerte el mal sabor de boca nos lo quitó, pasadas ya las tres de la mañana y en el escenario gratuito, el bueno de Sette Sujidade con su proyecto Scuru Fitchadu. Con su extraña mezcla de punk, electrónica y música tradicional africana, puso a bailar a toda la gente de la carpa mientras él y su compañera se movían alocados y realizaban danzas tribales. Originales y tremendamente vistosos, a ratos parecían ser una extraña versión lusa de Die Antwoord. Un muy buen show, enérgico y llamativo, en el que incluso tuvieron un momento para recordar al llorado Keith Flint, realizando una versión de Firestarter que, aunque regulera, resultó bastante emotiva. Inmejorable forma de acabar la jornada y alejarse rumbo al bar, o al bosque, según gustos del consumidor.






DIA 2

La tónica climatológica este año fue el buen tiempo, por lo que el día amaneció caluroso y despejado. Ideal para sumergirse de nuevo en la noche eterna de las carpas y torturarse con otra ración de metal extremo durante horas en el que fue, casi con total seguridad, el mejor día del festival.
La cosa empezó de forma prometedora en el escenario Dungeon con Vacivus. Los ingleses descargaron un show de death metal enérgico y solvente. El sonido en este escenario no mejoró respecto a la jornada anterior, y volvió a suponer un lastre a una actuación que intentaron suplir a base de derrochar energía su intimidante cantante y su estupendo batería. Comenzaron la actuación con retraso, lo que supuso el primer solape entre escenarios principales que recuerdo en los tres años que llevo acudiendo al festi. Y la banda con la que se solaparon durante el tramo final eran los portugueses Namek, que practicaban un grindcore abrasador. Tampoco tuvieron suerte con el sonido, pero aún así consiguieron desperezar ligeramente a un público que aún estaba algo convaleciente del día anterior. De vuelta a Dungeon para ver a Barshasketh, que descargaron un poco de black metal de la vieja escuela, directo y sin muchas complicaciones. Me resultaron algo planos y aburridos, aunque no se puede decir que lo hiciesen mal.
La cosa se empezó a animar de verdad con Demilich. La veterana banda de culto, con tendencia a separarse y volverse a juntar, se materializaba en Barroselas para arrojar su death metal técnico y enrevesado. Los músicos exudaba profesionalidad y tablas mientras ejecutaban a la perfección sus temas veloces y complejos casi sin esfuerzo y, aunque no eran los tipos más carismáticos y comunicativos del mundo, dieron toda una lección de saber hacer y saber estar. Como no podía ser de otra forma el setlist se basó en su clásico de culto y único larga duración editado, Nespithe (1993), pero también hubo espacio para alguna rareza en forma de vieja demo. En definitiva un concierto notable, con buen sonido y ejecución intachable.
Dopelord asaltaron seguidamente el escenario Dungeon con su doom hipnótico, denso y pesado, de temática ocultista y fumeta. Gozaron de muy buen sonido, algo novedoso y de agradecer en este escenario, y triunfaron ante un público totalmente receptivo a su propuesta. Y es que es difícil no caer rendido ante temas tan bien planteados como Children of Haze, con las estupendas armonías vocales que son capaces de crear al contar con dos cantantes en la banda, algo que les hace destacar entre otras bandas del estilo, o Preacher Electrick, con el grupo creando una atmósfera totalmente pantanosa, ideal para cabecear lento. Un buen show que dejó aturdidos y satisfechos a los presentes.
Y llegaba otro de los platos fuertes del festival de la mano de Benediction. Los veteranos death metaleros estaban celebrando sus treinta años de carrera y lo hicieron por todo lo alto, con un setlist demoledor basado en toda su discografía. El público abarrotó la carpa y se entregó en cuerpo y alma a la brutalidad desde el primer tema, mecidos por una banda en plena forma que sonó como una apisonadora, algo muy destacable al ser el primer concierto que daban este año. Y es que muy jodido tienes que estar para no dejarte contagiar de la energía de temas como They Must die Screaming, The Dreams you Dread o Jumping at Shadows. La banda sonó poderosa y sólida, con el vocalista Dave Hunt derrochando energía y carisma y disfrutando totalmente a pesar de haber anunciado su salida de la banda tras esta gira. Para los numerosos fans alocados que llenaron el escenario principal fue una ocasión inmejorable de despedir a Dave y de disfrutar de una banda clave dentro del death metal.



Y llegó el momento más esperado por el que escribe estas líneas. Llevo tiempo enamorado de los 
neoyorquinos Imperial Triumphant, una banda terrorífica que firmaron uno de los mejores discos del año pasado, y tenía muchas ganas de ver cómo se lo montaban en el que era su primer periplo europeo. Subieron al escenario en la oscuridad, con sus peculiares atuendos y mientras sonaba la intro de su disco Vile Luxury, y ya desde ese momento se apreciaba una atmósfera de angustia y mal rollo en la carpa, sensaciones que se acrecentaron desde el primer acorde y durante toda la actuación. Era toda una experiencia mirar alrededor, a la cara de la gente, y encontrarte con rostros totalmente desencajados, que no sabían bien cómo tomarse la que sin duda era la propuesta más extrema de todo el festival, que ya es decir. La banda, lastrada por el sonido irregular propio del escenario Dungeon, dio una lección sobre como manejar el caos y la pesadumbre, abriendo las puertas del infierno y contagiando desesperación a los pobres asistentes con su mezcla del black más denso y opresivo que se pueda concebir junto a pinceladas de jazz vanguardista. A ratos aquello, más que un concierto de música, parecía una terrible alucinación sacada del libro tibetano de los muertos. Tocaron casi al completo el disco Vile Luxury y, aunque parezca que su música es totalmente caótica, clavaron cada nota tan cual está en el disco. Toda una experiencia ver a esta gente y para mí, sin duda, el mejor bolo del festival.



Salimos totalmente conmocionados en dirección al escenario principal para disfrutar de Saint Vitus. Tenía mucha curiosidad por ver a esta banda veterana y totalmente legendaria dentro del doom metal. También albergaba mis dudas al respecto de su posible estado de forma, dudas que se disiparon totalmente en cuanto sonó el primer riff de Dark World, a la que subieron ligeramente el tempo. Tras esta llegó la tremenda White Magic/Black Magic, también acelerada, y para entonces ya solo quedaba dejarse llevar. ¡Menudo derroche de carisma y oficio el de los abuelos! A pesar de ser los más veteranos (celebrando 40 putos años de carrera) consiguieron crear una atmósfera bastante más oscura que otras propuestas a priori mucho más extremas. Tuvieron un sonido sobresaliente, en el que cada pieza encajaba a la perfección: los riffs crujientes de Dave Chandler, el excelente trabajo de Henry Vazquez a la batería y Pat Bruders al bajo, dando forma a una sección rítmica sólida como un elefante, y la omnipresente y ondulante voz de Scott Reagers, de nuevo en la banda tras 24 años. Presentaron temas de su inminente nuevo álbum, como Remains, que sonó poderoso e hipnótico, junto a grandes clásicos como Saint Vitus o War is our Destiny, rubricando un show impecable. Más tarde incluso se pudo ver a algunos miembros de la banda disfrutando del festival junto al resto del público. Joder, yo de mayor quiero ser como estos tíos.



Cerraron las actuaciones en el escenario Dungeon los alemanes Ascension, que trajeron de nuevo la turbación con su black metal ocultista, de ritmos infernales y turbia puesta en escena. Muy burros y oscuros, ofrecieron un buen show a pesar del nuevamente irregular sonido.
Aún quedaban tres actuaciones bastante salvajes para acabar el día pero, sinceramente, tras una jornada demoledora y con algunos excesos en el cuerpo, yo ya no sabía muy bien dónde estaba ni lo que estaba haciendo.





DIA 3


Llegaba bastante machacado al último día de festival, por lo que demoré un poco mi entrada al recinto, lloriqueando como un tierno infante. Tras recuperar algo de fuerzas a base de atún enlatado y un whisky lamentable me planté, con la escasa entereza que me era posible reunir, ante el escenario principal para ver a Martelo Negro. Fue una inmejorable forma de irse desperezando. Con un buen batería, un cantante carismático y una mezcla de black/thrash contundente y sin demasiadas complicaciones, los Martelo realizaron un show interesante y dinámico ante un pequeño atajo de agradecidos valientes.



Seguidamente en Dungeon tocaron Rakta. El trío brasileño era sin duda una de las propuestas más experimentales del día. Con una cantante/teclista hipnótica, que parecía hallarse constantemente en trance, desplegaron su noise ambiental ideado para flotar junto al aroma a marihuana que envolvía la totalidad de la carpa. Me resultaron bastante interesantes, pero se vieron muy lastrados por el deficiente sonido. Y es que, más con una propuesta de este tipo, plagada de efectos y ecos, el sonido ha de ser cristalino para que puedas entrar en la burbuja de forma satisfactoria. Una auténtica lástima ya que, lo que lográbamos apreciar, tenía muy buena pinta.



Los madrileños Wormed realizaron, sin duda, una de las actuaciones más enérgicas del día. Comandados por un cantante de voz bella y melodiosa destrozaron al personal con su death/grindcore espacial, técnico y bizarro, oscuro y caótico como el interior de un agujero negro. Un bolazo dirigido a los más desquiciados del recinto, a los que consiguieron abducir sin problemas. Una lástima que el sonido de la guitarra quedara eclipsado por la aplastante y sobresaliente base rítmica. A pesar de ese detalle la banda demostró que pueden ser igual de locos y extremos, si no más, que cualquier formación internacional.



Wormed dejaron el escenario calentito para recibir a otra de las bandas más esperadas por el público de Barroselas, los legendarios Vomitory. Tras haberse separado en 2013, la banda regresaba reformada para celebrar su treinta aniversario dando un recital demoledor, destinado a reivindicar su estatus dentro de los mejores del género. Con una carpa a reventar y un sonido, esta vez sí, intachable, dieron una muestra de técnica y tablas. Comenzaron por todo lo alto con The Voyage y no bajaron de intensidad ni un segundo en toda la hora que tuvieron disponible y que utilizaron sabiamente para dar un buen repaso a su discografía al completo.



Posteriormente, en el escenario Dungeon, nos encontramos con otra propuesta extraña, la de los brasileños Deafkids. Con muchos problemas de sonido, sobre todo al comienzo de la actuación, salvaron los muebles lanzando un extraño punk noise experimental con grandes ritmos de batería. Al igual que había pasado anteriormente con sus compatriotas Rakta, el mal sonido fue el mayor lastre para disfrutar de una actuación por lo demás interesante, enérgica y solvente.
Uno de los platos fuertes llegaba con los suecos Craft en el escenario principal. Había ganas de disfrutar con su black metal tradicional y misántropo. El sonido, aunque algo bajo, estaba bien ecualizado, permitiendo disfrutar de sus riffs crujientes y satánicos. El problema fue la actitud de la banda, especialmente de su cantante Nox, al que se veía aburrido y distante, como si sufriese una brutal resaca y quisiera largarse cuanto antes del escenario. Esta actitud se contagió entre la banda y el público y el concierto, aunque correcto, no terminó de despegar y acabó haciéndose cansino. Una pequeña decepción y un concierto bastante flojo viniendo de una banda que firmó uno de los grandes discos del género el año pasado.
Este sabor agridulce nos lo quitó de golpe el concierto de Nervosa. Solo les hicieron falta dos temas para que la totalidad del público se percatase de que estaba asistiendo a la mejor descarga de la jornada, y es que la energía desplegada desde el comienzo por estas tres chicas, y en especial por su bajista y cantante Fernanda Lira, estaba a otro nivel. Toda la actitud que le faltó a Craft la entregaron con creces Nervosa, saliendo decididas a comerse el escenario. Lo consiguieron de forma inmediata y arrasaron al público a base de brutalidad, técnica, carisma y temazos como Intolerance Means War, Raise your Fist o Into Moshpit. Me esperaba un buen show, y aún con esa mentalidad me sorprendieron gratamente, en especial la tremenda pegada a la batería de Luana Dametto y el carisma a raudales de Fernanda, que no paro de moverse, gesticular y animar a un público enloquecido y totalmente a sus pies.



Llegábamos ya al triste final, y para cerrar el escenario grande de una forma para nada solemne nos esperaba la peculiar fiesta de Serrabulho, en la que el espectáculo estaba tanto en el escenario como entre el público. Grindcore, disfraces, congas gigantes, bakalao, batukadas, música tradicional, confeti, espuma... Toda una fiesta de dementes para olvidar el cansancio con la mejor de las sonrisas. Locura y diversión a raudales que, a fin de cuentas, era para lo que habíamos ido hasta allí.



Todavía quedaba la traca final, con la descarga en el escenario gratuito de las bandas Pulmonary Fibrosis y Purulent Spermcanal que, como imaginaréis por sus nombres, practicaban una música tranquila y melodiosa plagada de baladas. Por mi parte me retiré hacia el bosque, totalmente derrotado, buscando refugio en la zona de acampada, donde mantuve profundos debates filosóficos sobre la vida y el amor junto a tipejos en evidente estado de ebriedad hasta el amanecer.
Y así concluía otro estupendo fin de semana en el averno de Barroselas. Tres días plagados de buenos momentos, con actuaciones para recordar y el único punto negro del irregular sonido en el escenario Dungeon. Un festival, como dijimos al principio, especial, cómodo y entrañable. Sin duda el año que viene volveremos, y os aconsejamos apuntaros.



Bonus Track:
Un año más el festival se retransmitió vía streaming para disfrute de quienes no pudieron acudir a la cita. A continuación os dejamos un vídeo con algunas de las actuaciones. Podéis encontrar el resto de conciertos principales en el canal de youtube de SWR inc – sonic events.

Dopelord + Benediction (con problemas de emisión) + Imperial Triumphant + Saint Vitus + Ascension + Purulent Spermcanal.


  
Este texto se escribió originalmente para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2019/05/16/cronica-swr-barroselas-metalfest-2019/

jueves, 2 de mayo de 2019

TODO LISTO PARA BARROSELAS METALFEST




Por Carlos Salcedo Odklas & Rubén Belial.


Finalizada ya la semana santa, con sus tradiciones, pasos y exaltación del fervor religioso en general, ha llegado el momento de equilibrar la balanza y rendir culto al Diablo, a la maldad y a todos los poderes oscuros. Para ello este fin de semana volverán a abrirse de par en par las puertas del infierno en el festival de música extrema de Barroselas.
El veterano festival, que encara este año su vigésimo segunda edición, es ya toda una referencia indiscutible en el panorama underground, y se alza como lugar de peregrinación obligada para los amantes de los géneros más extremos del metal, y como la mejor propuesta del estilo dentro de la península.
Situado en el pequeño y acogedor pueblo de Barroselas, en el extremo norte de Portugal, se trata de un festival modesto y exclusivo, alejado totalmente de otras propuestas más comerciales y masificadas. La tranquilidad y comodidad que desprende tanto el entorno como la organización del festival contrastan con un menú de actuaciones totalmente brutales, con un cartel repleto de golosinas, bandas de culto y otras a descubrir, dentro del death, black, thrash, grindcore y demás pestilencias.
Al neófito le interesará saber que se va a encontrar muy a gusto, sin agobios en los accesos y actuaciones, con zonas de descanso y acampada, centro comercial y restaurantes, y todo lo que necesite al alcance de la mano, siendo las distancias totalmente insignificantes entre los distintos puntos de interés. Los precios, tanto en el recinto como en los alrededores, son totalmente populares, así que tanto si vas holgado de recursos como si vas en plan supervivencia cutre no te será difícil proveerte de lo necesario para pasar unas jornadas satisfactorias. El clima es variable, y en estas fechas no es de extrañar que el frío o la lluvia puedan estar presentes, así que lleva abrigo por lo que pueda pasar. No te preocupes si la climatología es adversa ya que no restará disfrute a las actuaciones. Al celebrarse en un polideportivo, con unas carpas totalmente cerradas y cubiertas, solo te mojarás si decides adentrarte en el pueblo o en los cinco minutos que se tarda del recinto a la acampada. También cabe la posibilidad de que haga un clima cojonudo claro, ya veremos... El ambiente entre el público asistente es familiar y cercano, y habrá actividades varias como meet and greet con las bandas, charlas etc...
Puedes resolver tus dudas acudiendo a la página oficial del festival o revisando nuestras crónicas de los anteriores eventos.

      Y ahora pasemos al turrón: La cabecera la ocupan Saint Vitus, una de las más veteranas y míticas bandas del doom. Toda una leyenda que sigue publicando y actuando a excelente nivel, con nuevo y homónimo disco a punto de salir y de la que esperamos una actuación memorable.

Otra leyenda, esta vez del death. Los ingleses Benediction acudirán al festival a celebrar su treinta aniversario como banda, para lo que desplegarán un set brutal plagado de clásicos rompe vértebras que tampoco conviene perderse.


      En Godflesh encontramos a toda una banda de culto. El dúo de Birmingham vuelve a los escenarios con su sonido único, que ha sido una clara influencia en la gestación y evolución de géneros como el metal industrial y el post metal. Toda una delicia poder disfrutar de una de esas bandas que han abierto nuevas vías en la música.


     Los suecos Craft también descargarán en Barroselas, presentando su disco White Noise and Black Metal, que les ha costado siete años concebir. Ya andamos acojonados por tener que enfrentarnos a su black metal brutal, denso y opresivo, en una actuación que llega con muy buenas referencias.




El resto del cartel está plagado asimismo de joyas. Una a la que tenemos unas ganas especiales desde aquí es a Imperial Triumphant. Habiendo publicado uno de los mejores discos del año pasado, y con una propuesta brutal, muy inquietante y original, que aúna el black más denso con pinceladas de jazz apocalíptico, no tenemos dudas de que va a ser uno de los momentazos más perturbadores del fin de semana.




Muy esperados son también los estadounidenses The Black Dalia Murder, una banda en la que siempre se puede confiar y que sin duda nos abofetearan con su death metal melódico de forma enérgica y profesional. Hay mucho y muy buen death metal este año en Barroselas, y otra muestra de altura la darán los míticos Vomitory, de nuevo en activo y sin duda con ganas de liarla parda y demostrar su merecido estatus.




Demilich es otra banda de death que no pensamos perdernos, pues sus directos gozan de bastante prestigio dentro del mundillo. También tiene muy buena pinta el black/death de Arkhon Infaustus, una de las bandas más representativas y caóticas de la escena francesa, cuyo último disco se remonta a 2007, aunque tienen un EP delicioso de hace un par de años. Los seguidores del thrash seguro no querrán perderse a las brasileñas Nervosa, que pondrán sus ovarios sobre la mesa para dejar en ridículo una vez más a los que puedan albergar alguna duda al respecto de su potencial.




Los fanáticos del grind más apestoso se lo pasarán como cerdos retozando en el lodazal al ritmo de bandas como Sublime Cadaveric Decomposition o los alocados Birdflesh. También veremos al dúo portugués Morte Incandescente descargando su black metal podrido y suicida, ideal para levantar los ánimos. En otro extremo tenemos a los recomendables Skull Fist, con una propuesta más ortodoxa, basada en un heavy clásico, de corte NWOBHM, que vendrá de perlas para cambiar un poco el chip. El metal nacional estará también muy bien representado por los madrileños Wormed, que con su death enrevesado y ultra técnico y su temática de ciencia ficción serán los encargados de abducir al personal presente.




¿Quieres más? Barshasketh: black/death desde Nueva Zelanda, presentando disco. Ascension: black alemán con toques progresivos. Martelo Negro: toda una leyenda en Portugal. Thrash/black/death deliciosamente sucio, guerrero y satánico. Venenum: otros que prometen ser una sensación. Old school death surgido del más apestoso underground alemán, avalados por un discazo como Trance of Death. Rakta: trío de chicas brasileñas practicando un punk ruidoso e hipnótico. O los también brasileños Deafkids, cuya propuesta experimental llamará la atención para quienes apetezcan de algo distinto e inclasificable.




Si estás rallado porque tienes la cartera repleta de telarañas no te preocupes, te puedes acercar igualmente a disfrutar del ambiente del festival y de las actuaciones gratuitas que se celebrarán en la carpa exterior del recinto. Un buen puñado de bandas pasarán por este escenario de libre acceso para contagiar su violencia de forma indiscriminada. Entre ellas Nakkiga, una de las mejores bandas de black pagano de España. Summon, black/death portugués oscurantista, bestial y deprimente. Los grindcore Pulmonary Fibrosis. El punk experimental de Scuru Fitchadu. O el extreme noise de Crowhurst, banda que tenemos mucha curiosidad por ver la manera en que enfocan su directo, ya que su música es, literalmente, puro ruido.
Esto y mucho más aguardará a los incautos que decidan acercarse este fin de semana al pequeño pueblo portugués de Barroselas. Ni que decir tiene que la pérdida neuronal puede ser irreparable. Desde esta web no nos hacemos responsables en modo alguno de ello.
Disfruten del ritual.



Este texto se escribió para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2019/04/23/todo-listo-para-barroselas-metalfest/

domingo, 24 de marzo de 2019

IN MEMORIAM: CINCO TEMAS PARA RECORDAR A KEITH FLINT






El pasado 4 de Marzo el mundo de la música se despertaba de luto al conocer la noticia del fallecimiento de Keith Flint, vocalista del grupo The Prodigy. Al principio no se desvelaron muchos datos al respecto, pero la relativa juventud del artista (49 años) nos hacía temernos lo peor. Y así fue cuando, unos días después, se desveló la causa de su fallecimiento: suicidio por ahorcamiento.
Ante noticias de este tipo uno no puede más que sentir una profunda tristeza, sensación que también se mezcla con la rabia, la impotencia y la incredulidad. ¿Qué puede llevar a un artista joven, exitoso y relevante, a tomar una decisión tan drástica?
A medida que nuevos datos han ido saliendo a la luz nos hemos enterado que Keith Flint sufría una profunda depresión, motivada por una reciente ruptura sentimental y agravada por una recaída en el mundo de las drogas, con las que Keith siempre tuvo bastantes problemas. Ya nada se puede hacer al respecto y solo nos queda llorarle, como a tantos otros artistas en situaciones parecidas que se han ido demasiado pronto (Chris Cornell, Chester Bennington...). Pero una vez más tenemos que abrir los ojos y darnos cuenta de la importancia y gravedad de trastornos mentales como la depresión. Una enfermedad sin piedad, que agarra y aprieta, ahogando profundamente y anulando la perspectiva de sus víctimas. Da igual que seas un currito, que estés en el paro o que vendas millones de discos, nadie está a salvo de este mal que puede desembocar, como en el caso que nos ocupa, en el peor de los desenlaces.
Una ruptura sentimental es uno de los mayores baches a los que una persona tiene que hacer frente, tarde o temprano, a lo largo de su vida. Vienen entonces periodos de profunda agonía, de tristeza, de baja autoestima y gran inseguridad, sentimientos todos ellos que llevan directamente a las depresiones y, como hemos dicho, cuando la depresión agarra con fuerza no deja escapar fácilmente, nublando por entero el juicio y la perspectiva, y llevando a la víctima a pozos oscuros de los que es muy difícil salir airoso. Pudiendo incluso, en los casos más graves, llevar a la víctima hasta el suicidio o el crimen pasional. Pueden parecer sentimientos exagerados desde el punto de vista de una persona sana, anda que no tendría posibilidades Keith Flint, ni más ni menos que el puto cantante de The Prodigy, de conocer a una nueva chica relativamente pronto, alguien que le devolviese la alegría y las ganas de vivir. Solo se trataba de tener entereza y dejar pasar un poco el tiempo. Pero Keith estaba enfermo, y su mente no trabajaba como las demás.
Es el deber de amigos y familiares estar atentos a los síntomas y reaccionar. No vale con un «anímate» o un «sal más de casa», hablamos de enfermedades graves, que requieren seguimiento y tratamiento. Una persona metida en el fango de la depresión muchas veces no va a pedir ayuda, incluso puede que disimule su estado fingiendo normalidad, por todo ello es importante tener los ojos abiertos y reaccionar, porque lo bueno es que son enfermedades que se pueden curar con tratamiento.
Un destrozado Johnny Rotten, amigo de Keith, reflexionaba sobre esto, diciendo que nadie tiene por qué quedarse solo y morir. En este mundo cada vez más frío y despiadado, de apariencias y amistades virtuales, de hastags y emoticonos, un sencillo y sincero «estoy aquí», dicho mirando directamente a los ojos, junto con un abrazo real, de cuerpo presente, pueden hacer mucho. Pueden incluso suponer la diferencia entre la vida y la muerte. No lo olvidéis.


     Y tras esta reflexión, que consideraba importante hacer, quitémonos toda esta pesada melancolía y pasemos a celebrar el legado de Keith Flint, a todo volumen y con alegría, bailando alocados como en los mejores momentos.



BREATHE
(Howlett, Flint, Reality)
The Fat of the Land. 1997.


La juventud de Keith no fue fácil. Diagnosticado como disléxico su paso por la escuela fue un fracaso total, abandonando los estudios a los 15 años. También tuvo que huir de casa a edad temprana debido a las enormes tensiones familiares. Continuó entonces su vagabundeo por la vida metiéndose de lleno en la cultura rave de finales de los 80. Y ahí, en medio de la locura, encontró por fin su faro en la figura del músico Liam Howlett.
Keith se mostró entusiasmado con la maqueta que le pasó su nuevo amigo, y le aconsejó que tirara para adelante con su música, ofreciéndose él mismo para acompañarle como bailarín. De esta forma nació The Prodigy, banda que ya desde su primer trabajo, titulado Experience (1992), consiguió bastante éxito. Pero fue con su fabuloso tercer álbum, The Fat of the Land (1997), cuando de verdad asaltaron por completo el mainstream, situándose a la cabeza de las listas de éxitos en todo el mundo y vendiendo millones de copias.
Es bien sabido que Howlett es el cerebro detrás de la música de The Prodigy, pero no puede pasarse por alto que el verdadero salto a la fama se realizó cuando Keith tuvo más protagonismo, pasando de bailarín a cantante y frontman de la formación, dotando a la banda de la imagen y actitud que necesitaban para complementar la música. Su alocado aspecto, de influencias punk y electrónicas, y su desbordante e hipnótica energía (junto a la de su compañero Maxim) se clavaron a fuego en las retinas de millones de adolescentes, llevando a la banda a la estratosfera en un momento totalmente propicio para su propuesta musical, asentada en la electrónica pero que también incluía enormes dosis de punk y metal, consiguiendo abrir una brecha por la que también se colarían formaciones como, por ejemplo, Chemical Brothers o Massive Attack.




BABY'S GOT A TEMPER
(Howlett, Flint, Pepper)
Baby's Got a Temper EP. 2002.


El éxito sin precedentes de The Fat of the Land los tuvo recorriendo el mundo durante años. Ahora estaban en las grandes ligas, encabezando festivales y actuando para miles de personas cada noche. Como era de esperar el éxito y los excesos quemó a la banda, cuyo tren de vida se había salido tanto de control que tuvieron que anunciar una pausa indefinida en 1999, prometiendo que volverían.
El regreso se produjo en 2002, con el single Baby's Got a Temper. El tema había sido escrito originalmente por Keith para su proyecto en solitario Flint, pero finalmente decidió adaptarlo para The Prodigy, siendo presentado como regreso de la banda y adelanto del nuevo disco. La expectativa era enorme, y cuando finalmente se lanzó el single la crítica lo vapuleó, considerándolo poco inspirado y de mal gusto. Causó mucho revuelo su letra, siendo acusados de hacer apología de ciertas drogas, en este caso el Rohypnol, conocida sustancia en los bajos fondos relacionada con violaciones. La banda no era ajena a las controversias (ya la habían liado bien con Smack My Bitch Up), y Keith Flint salió al paso diciendo que solo relataba experiencias personales y no hacía apología de nada.
No sabemos si por esta controversia o por otro tipo de replanteamientos la canción no fue finalmente incluida en el álbum, más adelante Howlett incluso repudió el tema. Lo que está claro es que estamos ante uno de los temas y vídeos más gamberros en toda la historia de la formación.





JU LU
(Flint)
Device #1. (2003)


La esperada continuación a The Fat of the Land apareció finalmente en el año 2004. Tras una larguísima espera de nada menos que siete años los fans, como era lógico, se abalanzaron sobre el disco con avidez. Pero Always Outnumbered, Never Outgunned no resultó ser lo esperado. Howlett decidió volver a las raíces y prescindir casi por completo de las aportaciones de Flint y Maxim (el bailarín y músico Thgornhill se había largado ya en 1999), por todo ello el álbum no fue bien recibido, resultando irregular y quedando como uno de los trabajos más flojos de The Prodigy. Por suerte en directo continuaban a buen nivel y con clásicos de sobra para mover al personal, y aquí es inevitable mencionar una de las actuaciones más memorables de la banda en España, en el marco del festival Festimad 2005, conocido como el festival del apocalipsis. Para quienes estuvimos allí ver a unos desbocados The Prodigy actuando al amanecer, rodeados de policía y coches ardiendo, en un escenario que parecía más bien el de una guerra, fue sin duda una experiencia de las que no se olvidan jamás.
Durante el parón que sufrió The Prodigy a finales de los 90 Keith no se quedó quieto, y visto el ninguneo sufrido en el nuevo disco decidió intentar sacar adelante su proyecto de punk Flint. No son muy conocidas estas grabaciones, ya que el álbum no pasó el corte de su discográfica y su lanzamiento fue cancelado. Por suerte es fácil encontrar el disco, titulado Device #1, buscando por la red. Nos encontramos aquí con un trabajo de punk rock sin pretensiones, que sin ser memorable resulta marchoso y disfrutable en su sencillez, y cuyas letras son más personales y están más trabajadas que en The Prodigy, resultando algunas de ellas bastante oscuras, y mostrándonos la turbulenta cabeza con la que Keith tenía que convivir a diario.




OMEN
(Howlett, Hutton, Maxim)
Invaders Must Die. 2009.


Tras el tropiezo anterior Howlett enfocó el siguiente disco de una forma diferente, como amalgama de todos sus trabajos anteriores, y abriendo nuevamente la puerta a las ideas de Flint y Maxim. Invaders Must Die fue mucho mejor recibido en líneas generales y resultaba un trabajo dinámico que daba lo que se espera de un disco de The Prodigy.
Asimismo la banda en directo seguía resultando demoledora, y así quedó plasmado en el disco en vivo World's on Fire (2011) que ofrecía una actuación de 2010 en Milton Keynes.
Su siguiente trabajo, The Day is my Enemy (2015), seguía las pautas marcadas por Invaders, ofreciendo temas cañeros, no demasiado revolucionarios y enfocados al directo. La banda ya no resultaba tan fresca y sorprendente como años atrás, pero se habían asentado cómodamente en su parcela, donde eran imbatibles, siendo un referente con sonido propio y actuando sin parar por todo el mundo, en la mayoría de los casos a un buen nivel.
Con su más reciente trabajo, No Tourist (2018), empezamos a notar ya un preocupante agotamiento, falta de frescura y repetición de patrones e ideas. El disco no es malo, pero tampoco ofrece nada que no se haya visto ya anteriormente de forma más inspirada, y resulta plano, con una molesta y evidente sensación de estar realizado con piloto automático. Howlett está ya asentado y parece no querer esforzarse mucho en lo musical, solo lo justo para seguir exprimiendo la marca. No obstante en directo seguían con buen nivel, así como con un amplio repertorio de clásicos con el que montar una buena actuación sin problemas, por ello cualquier visita o inclusión de la banda en carteles de festivales era mayormente bien recibida.
Por desgracia, y de forma inesperada, nos hayamos de repente ante el momento más oscuro y de mayor incertidumbre en la historia de la banda.





FIRESTARTER
(Howlett, Flint, Deal, Dudley, Horn, Langan, Jeczalik, Morley)
The Fat of the Land. 1997.


El suicidio de Keith Flint ha supuesto todo un mazazo para la banda, y para el mundo de la música en general. Nos hemos quedado sin un artista icónico, entrañable, chalado e hiperactivo, que tuvo que luchar toda la vida contra los demonios en su cabeza, para finalmente sucumbir ante ellos de una forma bastante triste.
En estos momentos ignoramos si este suceso marcará el fin de The Prodigy. Está claro que Howlett puede seguir sin él si lo desea, aunque es inevitable que su ausencia se note, especialmente en los directos y en la imagen de la banda, donde su presencia y energía resultaba contagiosa e inspiradora. Por otra parte, debido al evidente agotamiento que arrastra el último disco de The Prodigy nos gustaría que, de seguir adelante, la rabia y el dolor de esta muerte pudiera revertir en un brote de inspiración que diese lugar a un gran homenaje discográfico al compañero caído, algo que sin duda merece. En cualquier caso el tiempo dirá... Desde aquí solo queremos recordar al artista y su música, deseando que encuentre, por fin, la paz que andaba buscado.
Buen viaje compañero.


Este texto se escribió originalmente para la web Diablorock:

lunes, 18 de marzo de 2019

CRITICA: DREAM THEATER - DISTANCE OVER TIME





Dream Theater son, por trayectoria y méritos, una de las bandas más importantes en la historia del metal progresivo. Creo que eso es algo totalmente indiscutible a estas alturas. Pero antes de encarar la reseña de su nuevo disco, el número 14 en su ya abultada trayectoria, considero muy importante y revelador hablar un poco del contexto en el que han creado esta nueva obra.
Su anterior disco, The Atonishing, fue publicado hace ya tres años. No dudamos que en aquella obra la banda puso mucha ilusión y medios pero, desgraciadamente, para muchos supuso un gran fiasco. Intentaron hacer una obra demasiado ambiciosa y pecaron precisamente de exceso de ambición, dando como resultado un trabajo aburrido, demasiado recargado y que destilaba una grandilocuencia y pomposidad que llegaba incluso a resultar sonrojante en muchos momentos.
El disco, como era de esperar, fue machacado en líneas generales tanto por la crítica como por el público. Sin duda esto debió ser un duro golpe en el orgullo de la banda que, tras la decepción inicial, seguramente hizo examen de conciencia y llegó a la conclusión de que su propia leyenda quizás se les había subido demasiado a la cabeza. De esta forma encararon la creación de su siguiente disco de una forma totalmente distinta y mucho más inocente. Huyendo de enrevesadas tramas y planes preconcebidos tomaron la decisión, de forma acertada, de encerrarse en el estudio para pasarlo bien haciendo lo que mejor saben, enfocándose simplemente en sacar un puñado de temas de alta calidad sin más pretensiones.
Y les ha salido bien. El disco rebosa frescura y sencillez, teniendo en cuenta lo que la palabra sencillez significa para una banda como Dream Theater, claro. Se aprecia perfectamente que los diez cortes que conforman Distance Over Time han surgido de distendidas jam session de la banda en el estudio, y que no se han comido mucho la cabeza para unir temas y conceptos dentro de alguna extraña maraña teoricofilosoficomusical. Esa actitud desenfadada se aprecia y degusta a las mil maravillas por el oyente que solo busca disfrutar de un buen puñado de temas de una grandísima banda de metal progresivo.
También, por todo lo expuesto, estamos ante un disco que no va a ser, ni de lejos, considerado entre las obras maestras de la banda. Pero, sinceramente, tras el tostón de The Atonishing, muchos nos damos por bastante satisfechos con esto, y volvemos a tener fe en una banda que nos ha dado, y puede seguir dando, muy buenos momentos.
Centrándonos en el contenido poco que añadir. Diez temas muy directos y disfrutables, con su buena ración de solos, cambios de ritmo y florituras de elevado nivel técnico como cabría esperar. Diez temas variados y dinámicos, que por su carencia de pretensiones quizás no te vuelen la cabeza, pero que tampoco resultan cansinos ni extenuantes.
Como suele ser habitual el que parece dirigir el cotarro aquí es Petrucci, que no en vano ejerce también de productor. Todos los temas se asientan firmemente en los riffs del barbudo, riffs que sorprenden por su tremenda pegada y groove, y que dejan fácilmente en pañales a muchas ideas de otras bandas de géneros a priori más agresivos. Mike Mangini también está impecable a la batería y goza, por fin, de un sonido en la producción que le hace justicia, por lo que se puede considerar fácilmente como su mejor trabajo desde que entró en la banda. Como ya he comentado los temas siguen estructuras sencillas (para los estándares de Dream Theater), despegando con riffs iniciales de Petrucci, la consabida estrofa y estribillo, y una parte central muy trabajada, que es donde se encuentran los pasajes más virtuosos. Los duelos Petrucci/Ruddess como era de esperar resultan estratosféricos, y el pegamento de Myung no flojea ni un segundo. La banda suena compacta y profesional, gustándose y disfrutando de lo que hace mientras dejan correr la inspiración, tirando de todos sus recursos, experiencia e influencias.
Hay temas más redondos que otros, claro, pero todos están en un muy buen nivel. Personalmente los que más me han llamado la atención han sido Paralyzed, directo y muy cañero. Barstool Warrior, con unas dinámicas que son puro Theater. Room 137, en el que despliegan un groove tremendo y que cuenta con unos deliciosos escarceos por el blues rock de alto octanaje. También At Wit's End, en donde Petrucci brilla especialmente, demostrado (por si quedaba alguna duda), por qué es uno de los mejores guitarristas de su generación. Destaco también Pale Blue Dot, quizás el tema más enrevesado y ambicioso del disco, todo un viajecito de 8 minutos de duración. Estas son mis elecciones, que bien podrían haber sido otras, ya que como digo todos los temas están a un nivel parecido, sin destacar especialmente ninguno para bien ni para mal dentro del conjunto.
En definitiva este Distance Over Time es un muy buen disco: enérgico, desenfadado, directo, dinámico y disfrutable. No será un disco mítico, pero sí es un trabajo bastante digno dentro del catálogo de Dream Theater, que cuenta con todas sus señas de identidad y que puede servir perfectamente como puerta de entrada para aquellos que estén descubriendo ahora a la banda. Reconciliará totalmente a los fans desencantados tras su anterior tropiezo, y seguramente les suponga nuevos adeptos a la causa. Es por tanto una escucha totalmente recomendable.



Este texto se escribió originalmente para la web Diablorock:
https://diablorock.com/2019/03/12/critica-dream-theater-distance-over-time-2019/

lunes, 25 de febrero de 2019

DIEZ GEMAS OCULTAS EN LA DISCOGRAFÍA DE MEGADETH






Se podría decir que la veterana y legendaria banda Megadeth se encuentra en un momento bastante dulce. Tras una larguísima trayectoria de 35 años, no exenta de varios altibajos, la visión de Dave Mustaine cuenta con una de sus encarnaciones más sólidas hasta la fecha: el guitarrista Kiko Loureiro, poseedor de un estilo pulcro y virtuoso a la par que exótico. El batería Dirk Verbeuren, metrónomo andante y experto en blast beats. Y Dave Ellefson al bajo, el fiel escudero, el tipo que más tiempo ha acompañado al siempre complicado Mustaine, y que parece ya inamovible en su puesto tras pasar también por una época oscura, de enemistad y pleitos, que lo tuvieron alejado de la banda durante ocho años.
Se espera que esta formación publique en 2019 un nuevo disco, continuación del aclamado Dystopia de 2016. Será el dieciseisavo trabajo de la banda, y Dave Mustaine ya ha dejado caer un par de veces que tiene posibilidades de ser el disco con el que ponga fin a la exitosa carrera de Megadeth. El tiempo dirá si es así o no, por lo pronto se prevé un grandes éxitos con material remasterizado escogido por el propio Mustaine, que llevará por título Warheads on Foreheads y que aterrizará en las tiendas en marzo.
Más allá de las opiniones encontradas que siempre ha generado la banda, y en especial su líder, es innegable que Megadeth es una de las formaciones más importantes e influyentes en la historia del metal. Y aunque no es la primera vez que parecemos estar ante el fin de la misma (lo comentamos más adelante), está claro que el temido día en que cuelguen los instrumentos definitivamente se acerca de forma irremediable (sin ir más lejos sus compañeros del Big 4, Slayer, se encuentran en estos momentos realizando una exitosa gira de despedida). Por ello, y para celebrar el legado de la banda, hemos realizado este especial, en el que enumeraremos las etapas y anécdotas más importantes en la historia de la formación tomando como base un puñado de temas inusuales, de esos que no suelen aparecer en las listas ni suelen tocar en directo y que, a buen seguro, tampoco entrarán en el próximo recopilatorio de grandes éxitos.



1. ASHES IN YOUR MOUTH
(Ellefson, Friedman, Menza, Mustaine)
Countdown to Extinction. 1992.

A comienzos de la década de los 90 Megadeth se encontraban en la cima de su popularidad. Con una de las formaciones más alabadas en la historia de la banda, y habiendo entregado uno de los discos claves en la historia del thrash metal como fue Rust in Peace (1990).
El propio género que habían ayudado a crear y encumbrar, el thrash metal, se encontraba también en un momento clave, tratando de reinventarse, añadiendo elementos más melódicos y progresivos a la mezcla para intentar huir del estancamiento de la formula. Los reyes del género, Metallica, habían entregado un año antes un trabajo que premeditadamente bajaba la velocidad y complejidad de la mezcla, el aclamado disco negro, con temas más pesados y de estructuras más sencillas, donde primaba el groove sobre la velocidad alocada asociada al thrash.
Countdown to Extinction era la apuesta de Megadeth ante este panorama de cambios en la escena. Tras el trallazo sin descanso que supuso Rust in Peace observamos una tendencia a esquemas más sencillos, riffs más pesados y contundentes y estructuras más accesibles en temas como Sweating Bullets o Symphony of Destruction (tema que quedaría para la posteridad como himno de la banda). Daban paso a su vez a ideas más melódicas y comerciales, reflejadas en Foreclosure of a Dream o el tema que da título al álbum. Y también quedaban algunos restos del viejo y agresivo thrash en temas como High Speed Dirt, pero como decimos ya solo de forma residual. Esto se aprecia perfectamente en el tema que nos ocupa, con intrincados riffs de thrash marca Mustaine, pero adornados esta vez con toques más progresivos, que dan como resultado un tema sobresaliente, lleno de fantásticas dinámicas y con toda la banda en un auténtico estado de gracia. De esta forma cerraban un disco aclamado por público y crítica, que cosechó también enormes ventas.
Por desgracia, una vez alcanzada la cima, ya solo quedaba el duro camino cuesta abajo. En los años venideros el thrash metal sufriría un tremendo varapalo en popularidad y credibilidad, siendo eclipsado por nuevos sonidos, como el grunge y el nu metal, comenzando así un largo periodo en el que los grandes nombres del género se las tendrían que apañar como pudiesen para mantenerse a un cierto nivel de relevancia. Había comenzado la época oscura del thrash.



2. USE THE MAN
(Mustaine, Friedman)
Cryptic Writings. 1997.


Principios y mediados de los 90 fue sin duda la época del grunge. Grupos como Nirvana, Soundgarden o Pearl Jam habían supuesto todo un terremoto en la escena musical, y habían dado el golpe de gracia al metal en general y al thrash en particular. ¿Qué podían hacer los grandes del género para seguir siendo relevantes? Sin duda renunciar a su marca e intentar reinventarse.
Como ya hemos comentado Megadeth optaron, como muchos otros, por bajar las revoluciones y añadir elementos nuevos en Countdown to Extinction y, sobre todo, en su siguiente trabajo, Youthanasia (1994). Pero esto era insuficiente de cara al nuevo panorama reinante en la industria, y por ello llevaron su cambio un poco más allá con su disco Cryptic Writings (1997). Aquí apreciamos también un intento de adaptarse a los nuevos sonidos imperantes, con estribillos y arreglos mucho más ligeros y comerciales, y una clara influencia de bandas como los mencionados Soundgarden o Alice in Chains.
El disco cosechó buenas críticas y unas ventas todavía envidiables. Sin duda se trataba de un trabajo meditado y muy bien realizado, con bastante coherencia interna. Y aunque conservaba cierta furia metálica en temas como She-Wolf, FFF o The Disintegrators, también añadía sonidos, arreglos y estructuras nunca vistos en Megadeth, como apreciamos en las descaradamente comerciales I'll get Even, Almost Honest o Have cool, Will travel (¿armónicas en Megadeth?). Temas como estos sin duda harían torcer el gesto a los viejos fanáticos del thrash, pero no importaba porque, en realidad, tampoco parecía que quedasen muchos por ahí.
A pesar de las claras concesiones a la comercialidad en los temas mencionados, destinados sin reparo a reclutar nuevos oyentes dentro de las huestes del grunge, en el disco encontramos también un buen puñado de temazos muy bien compuestos, en los que la identidad de Megadeth se mantenía y a la vez se expandía hacia nuevos terrenos musicales, así ocurría en Trust, A Secret Place o la emotiva Use the Man, que cuenta con uno de los mejores textos de Mustaine, que ahonda en las adicciones y las oportunidades perdidas.
Con este trabajo Megadeth se apuntaron un tanto en un momento complejo, consiguiendo reinventarse de forma satisfactoria, dando lugar a un estupendo disco, variado y disfrutable, que aún hoy es señalado dentro de las grandes obras de Megadeth y que no parecía presagiar los descalabros que vendrían poco después.





3. I'LL BE THERE
(Mustaine, Friedman, Prager)
Risk. 1999.

Como la jugada les había salido bien en Cryptic Writings, Mustaine y sus chicos (entre los que ya no se encontraba Nick Menza, primera baja de la legendaria formación de los 90), decidieron forzar la máquina, reinventándose otra vez y apostando muy fuerte por la comercialidad y los nuevos sonidos imperantes. Por desgracia esta vez la jugada no les salió tan bien. El grunge y el nu metal habían revolucionado tanto el panorama metálico que cosas como los complejos y veloces solos de guitarra o los dobles bombos atronadores se veían como algo caduco, o directamente como motivo de mofa entre los aficionados. Por tanto no encontramos ninguno de esos viejos elementos aquí. En cambio sí encontramos temas mucho más ligeros y comerciales. Para dar forma al nuevo disco Mustaine se apoyó totalmente en su compañero Marty Friedman, que le aconsejó huir lo máximo posible del thash metal y añadir elementos más poperos e incluso ligeros toques electrónicos a su sonido.
Mustaine corrió un gran riesgo con este trabajo, y era lo que pretendía, cabreado con unas declaraciones de su antiguo compañero Lars Ulrich que dejaba caer que grupos como Megadeth no corrían suficientes riesgos con su música. Por desgracia arriesgarse no siempre significa ganar y el resultado, aunque tiene algunos momentos destacables, fue un gran fiasco tanto de crítica como de público. Comenzando por una portada horrorosa (que fue sustituida años más tarde por otra algo más elaborada) y un Dave Mustaine totalmente perdido en sonoridades muy ajenas al espíritu de la banda, solo podemos calificar Risk como un disco totalmente fallido, con una incómoda sensación de quiero y no puedo presente durante la totalidad de un álbum irregular y errático que solo debe ser considerado como una curiosidad dentro de su catálogo.
Pero este trabajo solo era el comienzo de la caída libre de Megadeth, porque aún podían caer bastante más.




4. COMING HOME
(Mustaine)
The World Needs a Hero (Bonus Track Ed. Japonesa). 2001.

La mala respuesta que obtuvo Risk a todos los niveles creó diversas tensiones artísticas dentro de la banda. Como ya hemos comentado Marty Friedman era uno de los que opinaban que Megadeth debían abrirse a nuevos horizontes y abandonar el thrash lo máximo posible, pero vistas las malas críticas y tibia respuesta a su anterior trabajo, Mustaine creía que debían dar un giro completo al timón y volver sobre sus pasos. Esta división de opiniones desembocó en la partida de Friedman de la banda tras nueve años en el puesto de guitarra solista. Huiría rumbo a Japón, donde acabaría labrándose una reputada carrera como solista, presentador de televisión y guitar hero en general.
Por su parte Mustaine grabó a fuego en su mente el lema aquel de: «si quieres algo bien hecho hazlo tú mismo», y decidió componer y producir en solitario el que sería el siguiente trabajo de Megadeth, titulado The World Needs a Hero.
Tanto el título como la portada del disco, en la que se veía de nuevo a la mascota de la banda, Vic Rattlehead, emergiendo triunfal de las entrañas de Mustaine, eran toda una declaración de intenciones: Mustaine se proponía volver al metal y reclamar su puesto entre los grandes. Por desgracia la música elaborada para ese triunfal regreso no estaba a la altura.
Sería injusto decir que The World Needs a Hero es un mal disco, no lo es, pero desde luego tampoco es memorable. Se aprecia un esfuerzo por volver a terrenos metálicos, con una producción más cruda y sencilla y con composiciones más afiladas y agresivas. El problema es que la inspiración no acompañaba y los temas, aunque buenos, pasaban totalmente desapercibidos para el oyente. El tema Return to Hangar resume a la perfección los males del disco. Planeado como la segunda parte de uno de los temas más míticos de Rust in Peace, nos encontramos con que el resultado por contra distaba mucho de aquel, con riffs bastante menos memorables y un Al Pitrelli que, aunque correcto, estaba muy lejos de la genialidad de Friedman. Y así pasaba con todo el disco, buenas intenciones pero poca materialización.
La crítica no terminó de creerse lo de la «vuelta a las raíces», y las ventas tampoco acompañaron mucho en un panorama bastante poco apto para el metal en general, por lo que Megadeth, lejos de recuperar ningún podio, fue relegada a banda de segunda línea. Mustaine, aunque decepcionado, se mostraba con esperanzas puestas en el futuro, asegurando haber encauzado el rumbo de Megadeth. Poco podía sospechar que el final estaba cerca y que, tan solo unos meses más tarde, la banda ya no existiría.




5. GOOD MOURNING/BLACK FRIDAY
(Mustaine)
Peace Sells... but Who's Buying? 1986.


Mustaine siempre ha sido un tipo difícil, y tanto su carrera como incluso su vida han pendido varias veces de un hilo. Por todos es sabido que su expulsión de Metallica fue debida al carácter violento y los problemas de alcoholismo que siempre han acompañado a Dave. Una vez ya en Megadeth se metió de lleno en la heroína, llegando a tener momentos bajísimos, como durante el rodaje del videoclip No More Mr.Nice Guy, en el que se tuvieron que repetir decenas de tomas y hacer magia en la sala de montaje, ya que durante el rodaje el bueno de Dave estaba tan puesto que no era capaz de coordinar las manos con la boca. Sus diversas adicciones le han llevado a estar más de quince veces ingresado en centros de rehabilitación, a estar varias veces a las puertas de la muerte por sobredosis y, finalmente, a abrazar el cristianismo. La carrera de Dave Mustaine, y por consiguiente de Megadeth, ha podido acabar muchas veces y de muy diversas y trágicas formas, pero cuando finalmente pasó no fue por un violento altercado o por una terrible sobredosis, fue por quedarse dormido en una silla. Sí amigos, la vida es sorprendente.
En el año 2002 Mustaine estaba recluido en un centro de Hunt, Texas, para tratar su adicción a los analgésicos. Se encontraba cansado y decidió echarse una cabezadita de media hora en una silla. Cuando se despertó comprobó que había perdido la movilidad del brazo izquierdo. Al principio se lo tomó con humor, se le había dormido el brazo, sin más. Pero empezó a angustiarse de verdad cuando, pasados varios minutos, la movilidad no volvía al brazo. Fue corriendo al médico que le esclareció lo ocurrido: resulta que se había dormido en una posición muy peculiar que había dañado irremediablemente los nervios de su mano, necesitaría de meses de dura rehabilitación para recuperar algo de movilidad, y no era seguro que pudiese volver a tocar la guitarra nunca más.
El mazazo fue terrible, y una vez recuperado del shock la primera decisión, una de las más duras de su vida, fue evidente: Megadeth había llegado a su fin. Así se anunció en rueda de prensa poco después.
Recuerdo enterarme del fin de Megadeth por una de las revistas musicales de la época, a través de un pequeño recuadro en la sección de noticias. No hubo grandes despliegues, ni despedidas ni homenajes. Tras varios fiascos seguidos Megadeth se encontraba en esos momentos en un nivel de popularidad bajísimo, y su disolución definitiva solo parecía el paso lógico tras años de deriva. Nadie pareció especialmente sorprendido o preocupado por el fin de una banda cuyos años de gloría habían quedado ya bastante atrás. Ahora solo quedaba poner el punto final y disfrutar de su legado.
O quizás no...



6. BACK IN THE DAY
(Mustaine)
The System Has Failed. 2004.


Mustaine no solo es un tipo con una personalidad adictiva, también es bastante cabezón, por lo que no se dio por vencido y, tras mucha rehabilitación, consiguió superar el problema en su mano y volver a tocar la guitarra en tiempo record, algo que sorprendió a sus incrédulos médicos.
Con Megadeth enterrados Dave se propuso comenzar una carrera en solitario. Compuso un buen puñado de temas y contrató a un grupo de músicos de sesión para grabarlos. El problema a la hora de editarlos fue que por obligaciones contractuales aún debía un disco a la compañía bajo la firma de Megadeth, así que aquel disco que iba a ser el debut de Dave Mustaine en solitario se transformó en el décimo disco de Megadeth, titulado The System Has Failed.
Ya desde su primer corte, titulado Blackmail the Universe, podíamos comprobar con entusiasmo y cierta sorpresa que Mustaine había recuperado su mojo. Ya solo este tema estaba a un nivel bastante superior a todo lo editado por la banda desde hacía años, y el resto del disco sorprendentemente estaba a la altura.
Con una formación de ensueño, que incluía al enorme batería Vinnie Colaiuta, el bajista Jimmie Lee Sloas (por primera vez desde su formación un disco de Megadeth no contaba con la labor de Dave Ellefson) y el regreso en la guitarra solista de Chris Poland, viejo conocido de los primeros discos de la banda. Contando con una producción fabulosa y, por fin, una serie de temas inspirados y coherentes, podemos considerar The System Has Failed como el verdadero resurgir de Megadeth en todos los sentidos. Había auténticos trallazos, como el tema mencionado o Kick the Chair, medios tiempos repletos de riffs inspirados en The Scorpion o My Kingdom, textos de corte político (The System Has Failed) y autobiográfico (Of Mice and Man, Back in the Day) y, sobre todo, la esencia y el sabor de los mejores Megadeth planeando por el que podría decirse, con permiso de Cryptic, que era el mejor lanzamiento de la banda desde Youthanasia. Megadeth habían regresado por la puerta grande.


7. BURNT ICE

(Mustaine)

United Abominations. 2007.


Las críticas a The System Has Failed fueron fabulosas. Y las ventas, aunque alejadas de los días de mayor gloria, tampoco se quedaron atrás. El panorama musical también era propicio, la gente volvía a tener hambre de metal, la ola de metal escandinavo pegaba con fuerza y toda una nueva generación de jóvenes volvían a enorgullecerse de lucir camisetas de bandas metálicas como Children of Bodom, Nightwish o Arch Enemy. Uno de los sellos discográficos más importantes para este resurgimiento del metal fue Roadrunner, con quienes Mustaine firmó para publicar sus siguientes trabajos. Renunciando a la idea de una carrera en solitario, algo absurdo ya que Dave es Megadeth y Megadeth es Dave, el bueno de Mustaine reclutó a los hermanos Drover y rehízo la formación de la banda con vistas a la estabilidad futura.
Su debut para Roadrunner siguió la estela de inspiración abierta por The System Has Failed: otro buen puñado de temas metálicos y furiosos, producidos enérgicamente por Andy Sneap, con baterías y guitarras atronadoras y solos por todas partes. Contaba también con una pequeña concesión a la comercialidad, regrabando su mítica balada A Tout le Monde junto a una de las estrellas del metal emergentes, Cristina Scabbia de Lacuna Coil. Un movimiento innecesario pero comprensible para llamar la atención de las nuevas generaciones de oyentes.
United Abominations tuvo una muy buena respuesta tanto de crítica como de público. Megadeth estaban imparables y reclamaban su puesto en la escena. Se avecinaba algo gordo.



8. 1320
(Mustaine)
Endgame. 2009.


La banda sufrió un pequeño varapalo cuando el guitarrista Glen Drover decidió abandonar la formación para pasar más tiempo con su familia. Dave contrató a Chris Broderick para cubrir el puesto, todo un virtuoso en alza que maravillaba a las publicaciones de guitarra con sus piruetas sobre el mástil. Con este nuevo recluta se metió en el estudio de grabación, en el que le esperaba nuevamente Andy Sneap a los mandos, para dar forma al que sería unos de los discos más celebrados de la banda.
Endgame se publicó en Septiembre de 2009, y desde su mismo lanzamiento se encumbró al puesto de clásico. Por fin se alineaba todo, el disco perfecto en el momento perfecto. La crítica puso por las nubes esta muestra de fuerza y oficio sin fisuras. Era el disco de Megadeth que todo el mundo quería: 45 minutos de puro metal sin descanso, plagados de virtuosismo, con puñados de riffs y solos sobresalientes. Once temas redondos e inspirados, sin ningún relleno, que mostraban la mejor cara de la banda y que poseían una potencia que ya nadie se esperaba a estas alturas.
Endgame descansa plácidamente en lo alto del podio entre los grandes discos de Megadeth, junto a Rust in Peace, Countdown o Peace Sells. Pero como ya habrás comprobado por lo que llevamos de texto la historia de Megadeth es la historia de los altibajos, y si con este disco alcanzaron el pináculo de su «segunda etapa» estaba claro que lo que vendría a continuación sería nuevamente la cuesta abajo.


9. THE BLACKEST CROW
(Mustaine)
Super Collider. 2013.


Dicen que el trece es un número desafortunado. En el caso de Megadeth así fue con respecto a su treceavo trabajo discográfico. Mustaine no estaba contento con la gestión de Roadrunner, opinaba que Endgame no había recibido el suficiente apoyo y la promoción que merecía su calidad y que podría haber llegado más alto. Esa sospecha hizo que quisiese dejar la compañía, pero nuevamente estaba atado a un contrato que exigía un nuevo disco de Megadeth antes de poder abandonarlos. Intentando quitarse responsabilidades cuanto antes Mustaine les entregó Thirteen (2011), un disco que, aunque tiene sus momentos, es un trabajo hecho con prisas y desgana, destinado únicamente a cerrar el contrato, y eso se nota. Para empezar la mayoría de los temas ni siquiera eran totalmente inéditos, sino que habían aparecido ya en diversas bandas sonoras y habían sido regrabados para la ocasión, y los temas verdaderamente nuevos resultaban muy poco inspirados. En resumen se trata de un trabajo menor, correcto pero a años luz de Endgame, del que no obstante podemos destacar que significó el regreso del miembro fundador Ellefson al bajo, tras haber enterrado el hacha de guerra con Mustaine.
Tras el típico periodo en la carretera, que incluyó una serie de shows especiales celebrando el aniversario de Countdown to Extinction, la banda entró nuevamente en el estudio. Su nuevo disco, titulado Super Collider (2013), era esperado con bastantes ganas, Mustaine se había mostrado entusiasmado con las nuevas composiciones y prometía algo diferente y demoledor. Cuando finalmente se editó el disco debutó muy bien en las listas, alcanzando el mejor puesto de la banda desde la época de Youthanasia, lo que confirmaba las ganas del público por nueva música, pero una vez escuchado la crítica lo vapuleó, y el público en líneas generales también se mostró bastante decepcionado. El problema es que todo el mundo esperaba con ansias una continuación de Endgame y Mustaine, por contra, había tirado por un camino completamente distinto. Personalmente creo que Super Collider es un buen disco que ha sido injustamente apaleado. Al igual que sucedió con Risk e incluso, en menor medida, con Cryptic Writings, lo que Dave pretendía era ofrecer algo fresco y novedoso, pero se encontró con la reticencia de un público que demandaba algo más tradicional al espíritu de la banda. Si se escucha el disco con una mentalidad abierta nos encontramos con una sólida colección de temas, no exentos muchos de ellos de bastante filo. Seguía habiendo metal (Kingmaker, Burnt!, Build for War, Dance in the Rain). Pero también teníamos cortes más comerciales (Super Collider, Forget to Remember) y atmósferas completamente nuevas en Megadeth, como el tema de aires sureños The Blackest Crow o A House Divided, bonus track de la edición especial, que cuenta con unos estupendos arreglos de viento de sabor mejicano nunca escuchados en Megadeth que dan al tema un carácter muy especial. Algunos de estos cortes harían torcer mucho el gesto de los aficionados al metal, y con razón, pero siendo objetivos podemos decir que se trata de buenas composiciones, muy disfrutables si nos alejamos de ideas preconcebidas.
En cualquier caso Super Collider supuso un fracaso total de crítica y público, y provocó la partida de Chris Broderick y Shawn Drover por diferencias creativas. Otra vez Dave se encontraba medio solo y con el entorno totalmente en contra, ¿podría levantarse nuevamente?


10. THE SKULL BENEATH THE SKIN
(Mustaine)
Killing Is My Business... and Business Is Good! 1985.


Dave se mostró bastante decepcionado con la respuesta dada a Super Collider, pero aceptó la situación y se dijo que si la gente lo que quería era metal veloz y furioso, sin fusiones extrañas ni excentricidades, podía darles otra ración perfectamente, sabía de sobra como hacerlo. Suplió las bajas con dos fichajes de altura: Kiko Loureiro, virtuoso guitarrista de la banda de power metal Angra, y Chris Adler, batería de los brutales Lamb of God, aunque este último era un fichaje en principio sin continuidad a largo plazo, reclutado solo para la grabación del álbum y algunos shows posteriores. El resultado, titulado Dystopia (2016), se dejaba de experimentos raros y mostraba la cara más agresiva de Mustaine, siendo una continuación espiritual de Endgame, ni más ni menos que lo que la gente esperaba y quería de Megadeth, por ello recibió al instante estupendas críticas y congració de nuevo a la banda con su público, como se demostró en la exitosa gira posterior.
En estos momentos la banda se encuentra en el estudio, dando forma a otra obra que se prevé agresiva al máximo y que quizás sea el punto final a la historia de una banda fascinante e imprescindible en la historia del metal. Una idea surgida en la mente de un Dave Mustaine adolescente, rabiando en la parte trasera de un autobús que le llevaba de vuelta a casa tras ser expulsado de Metallica, y que afronta ahora un nuevo capítulo con la ilusión y seguridad que dan más de tres décadas de trabajo y entrega. Nosotros ya esperamos con ganas este nuevo disco, que imaginamos será uno de los grandes lanzamientos de este año.
¡Aguante Megadeth!


Este texto se escribió originalmente para la web musical Diablorock:

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