Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

miércoles, 4 de julio de 2018

DIEZ GEMAS OCULTAS EN LA DISCOGRAFÍA DE MARILYN MANSON






A comienzos de la década de los 80 en la ciudad estadounidense de Canton, Ohio, un jovenzuelo escuálido y poco agraciado, con dientes de conejo y peinado a la taza, permanecía oculto y en silencio bajo una mesa de contrachapado, intentando no ser visto. Este chico, de 13 años de edad, se llamaba Brian Hugh Warner, y estaba ahí persiguiendo sus sueños.
Él y su primo Chad eran lo que se suele conocer como unos pardillos, y no solo por su aspecto poco agraciado. No eran destacados estudiantes ni deportistas, tampoco pertenecían a familias importantes, no eran populares en su escuela, y desde luego nunca habían estado ni remotamente cerca de una mujer. Pero como ya hemos dicho tenían un sueño y la firme intención de cumplirlo: querían ser detectives privados.
Una de las características que debía poseer todo buen detective privado era ser bueno en el terreno del espionaje. Así que Brian y Chad escogieron para iniciar su investigación a una de las figuras que tenían más cerca, el abuelo de Brian. Habían estado investigando al pobre anciano durante un tiempo y, entre sus patrones de conducta, habían advertido que le gustaba pasar mucho tiempo a solas en el sótano de la vieja casa. Por lo visto el tiempo que pasaba allí en soledad lo dedicaba a jugar con sus viejas maquetas de trenes. Ambos habían llegado a esa conclusión porque habían podido escuchar el ruido a través de un conducto de ventilación de la cocina. Pero como grandes detectives que aspiraban a ser no podían conformarse solo con esa prueba. Debían colarse allí abajo y comprobarlo con sus propios ojos. Trazaron un plan y, aprovechando un descuido de los abuelos, pudieron colarse en el sótano una tarde para proseguir con su investigación. Lo que encontraron ahí abajo los dejó de piedra.
Resulta que el viejo abuelo Warner era todo un depravado. Mirando por el sótano encontraron cantidades ingentes de pornografía. Brian y Chad ya habían visto alguna revista de Playboy con anterioridad, pero esto era ligeramente distinto. En las fotografías que guardaba el abuelo podían verse a sonrientes muchachas posando mientras lamían enormes penes de caballo. También montaban a los animales, pero invirtiendo los roles comúnmente establecidos para dicha asociación. Alucinados siguieron recabando pruebas por el sótano. En un cajón encontraron unos cuantos consoladores enormes envueltos en plástico, viejos condones roídos y tarros de vaselina seca. Mientras Brian y Chad inspeccionaban boquiabiertos todo esto pudieron escuchar unos pasos acercándose lentamente. ¡Era el abuelo que bajaba al sótano! Si los descubría estaban perdidos.
Brian y Chad miraron confusos a su alrededor, buscando en vano una salida, mientras los pasos se acercaban cada vez más. Chad finalmente reaccionó, agarró a Brian de la mano y ambos se ocultaron bajo una vieja mesa. Ahí agazapados observaron a través de una rendija cómo su abuelo entraba en el sótano, cerraba la puerta y accionaba los trenes de juguete. Seguidamente el anciano procedió a bajarse los pantalones hasta las rodillas y se sentó en una silla de madera. Posteriormente se bajó los calzoncillos, agarró su flácido y viejo pene y empezó a machacársela mientras miraba unas viejas fotografías. El viejo abuelo Warner tenía una traqueotomía en la garganta producto de una operación de pulmón, de tal forma que sus agónicos gemidos sonaban tortuosos y metálicos, de ahí que necesitase el ruido de los trenes de juguete para enmascararlos. Sin duda era un asombroso giro en el curso de la investigación. Pero Brian y Chad no podían pensar en ello ya que estaban petrificados por el miedo, sabiendo que cuando fuesen descubiertos el castigo sería algo más allá de lo imaginable.
Por una carambola del destino los dos chavales no fueron descubiertos aquella tarde. El abuelo tuvo que salir inesperadamente a hacer unos recados y pudieron escapar sin ser vistos. La investigación sobre el abuelo terminó ese día, pero el joven Warner no podía dejar de dar vueltas a lo que había descubierto y a sus implicaciones filosóficas. Todo el mundo tenía dos caras. Todo el mundo tenía una parte oscura y retorcida en su interior, una parte que permanecía oculta a la sociedad pero que estaba ahí y necesitaba ser alimentada.
Años más tarde Brian ya era un adolescente y seguía siendo un pardillo. Había cambiado su sueño de ser un gran detective por el de ser un gran escritor. Se pasaba las horas muertas escribiendo relatos y poemas de temática retorcida, y también estaba probando suerte en el mundo del periodismo, entrevistando a músicos locales y escribiendo reseñas de discos para intentar meter el pie dentro de alguna revista musical. A pesar de que disfrutaba con la música podía notar un gran vacío en la escena. Cuando entrevistaba a grupos y reseñaba discos tenía la impresión de que ninguno de ellos tenía una propuesta verdaderamente rompedora. Los músicos eran gruñones bobalicones, o personajes totalmente planos, interesados solo en las chicas y la cerveza. Eso se reflejaba también en las letras de sus canciones, totalmente infantiles y sin trasfondo. Pensaba que tampoco había que ser gran cosa para hacer lo que ellos hacían, y tenía la sospecha de que incluso él podría hacerlo mejor. Cogió su libreta y empezó a esbozar los rasgos de un personaje, una especie de estrella de rock definitiva y rompedora, un ser salido del infierno dispuesto a romper todos los tabúes y llevarse toda la fama y las mujeres.
Se basó inicialmente para ello en algunos de sus héroes, como David Bowie, Iggy Pop o Alice Cooper, pero retorciéndolos aún más, dándoles un cariz más oscuro y depravado. Dibujó una figura alta y desgarbada, de demente sonrisa, con el pelo largo y oscuro oculto parcialmente bajo un sombrero que simulaba al del sombrerero loco de la obra Alicia en el país de las maravillas, le añadió maquillaje y rasgos de cadáver. Pensó un nombre para su criatura, algo que reflejase a la vez lo más bello y lo más tortuoso, las dos caras que todos poseemos, la cara y la cruz del sueño americano que le vendían por cada esquina. Fue fácil al acordarse de dos de las figuras más representativas de la cultura pop, la bella actriz Marilyn Monroe, la chica perfecta, la vecina soñada. La supuesta novia ideal que escondía una vida tortuosa de drogas, ligues presidenciales y suicidio. Y Charles Manson, el manipulador y asesino, el predicador, el reverso tenebroso de la fantasía florar de los hippies. Mezcló ambos nombres y escribió el resultado sobre el dibujo. Puso la hoja frente a su cara y lo vio claro. Ese día se firmó la sentencia de muerte de Brian Hugh Warner.
Lo que viene después es el nacimiento de una de las personalidades más atractivas e influyentes dentro de la música y la cultura popular: Marilyn Manson. Un artista revolucionario y profundo, que escaló a la cima de su género y escandalizó a toda la sociedad. Que fue acusado de pervertir a una juventud que lo amaba de manera incondicional. Un torbellino que provocaba pasiones, odios, revueltas, manifestaciones y el completo caos a su paso. Un artista lleno luces y sombras, que se lo comió todo a finales de los 90, para posteriormente vomitarlo con el discurrir del nuevo siglo, pasando de ser la figura más imponente y peligrosa del momento a una parodia patizamba de sí mismo.
Marilyn Manson es una figura clave, capaz de lo mejor y lo peor, capaz de la genialidad y el patetismo. Una de las últimas grandes estrellas del rock, sin la cual este rollo sería sin duda muchísimo más aburrido, un personaje que cuando desaparezca estamos seguros será llorado hasta por sus más férreos detractores. Hoy nos proponemos revisar y celebrar su obra, pero esta vez no lo haremos a través de sus grandes éxitos como hacen todos los demás, sino a través de algunos de sus temas menos conocidos, rescatando de su abultada discografía joyas que quizás hayan pasado desapercibidas. A fin de cuentas es una excusa como cualquier otra para disfrutar o crucificar al Reverendo, elige lo que quieras, no creemos que a él le importe realmente demasiado por cuál de las dos posturas te inclines, ya lo dijo una vez: "Tu calidad como artista es medida de igual manera por la gente que te detesta y por la que te ama. Necesitas tener ambos o sino eres un mediocre."



  1. MURDERERS ARE GETTING PRETTIER EVERY DAY
    (Manson, Ramirez, Vrenna)
    Born Villain. 2012.

Habiendo encajado tres lanzamientos tremendamente exitosos y de una calidad incuestionable, como fueron Antichrist Superstar (1996), Mechanical Animals (1998) y Holy Wood (2000), Manson se había situado en el pináculo de su popularidad. Ahora solo le quedaba el duro camino cuesta abajo. Esto se produjo con el comienzo del nuevo milenio. Sus siguientes tres lanzamientos The Golden Age of Grotesque (2003), Eat Me, Drink Me (2007) y The High End of Low (2009) fueron recibidos de manera cada vez más tibia tanto por la crítica como por el público. A su vez las ventas de discos y entradas de los conciertos se iban desplomando, y con razón. Esos tres discos (que comentaremos más adelante) mostraban preocupantes altibajos en su calidad. Por su parte las presentaciones en directo habían pasado de ser peligrosas y enérgicas a patéticas y vergonzosas, con un Manson cada vez más deteriorado y pasota (muchos aún recordamos su bochornosa actuación en el festival Kobetasonic de 2009, con un Manson completamente ebrio siendo abucheado por la totalidad del público presente). Ya nadie daba un duro por Marilyn Manson ni confiaba en el resurgir de su carrera, estaba claro que asistíamos a los últimos momentos del artista.
Por todo lo expuesto su disco Born Villain (2012) no generó demasiada expectación, a pesar de las declaraciones de Manson, que prometía volver por sus caminos más agresivos y darnos un disco rabioso. Por supuesto estas promesas ya se habían dado con anterioridad y a estas alturas sonaban bastante falsas. No obstante cuando fue lanzado el disco se comprobó que esta vez, al menos, el reverendo lo estaba intentando.
Con un título que era toda una declaración de intenciones (Nacido Malvado), nos encontrábamos con un trabajo que seguía siendo algo irregular, pero que resultaba más redondo que sus anteriores lanzamientos, con temas más trabajados y memorables, centrándose en los terrenos que mejor se le daban e intentando recuperar parte de la garra perdida. En el tema que nos ocupa vemos a un Manson colérico como no veíamos desde el Antichrist, dando rienda suelta a su vena más punk, demostrando que el que tuvo retuvo y que no estaba dispuesto a desaparecer tan fácilmente.




    1. CRYPTORCHID
      (Manson, Gacy)
      Antichrist Superstar. 1996.


Si alguien preguntase cómo Marilyn Manson llegó a ser el artista más interesante y polémico de su tiempo, sin duda habría que ponerle el disco Antichrist Superstar (1996). Nos encontramos ante uno de esos extraños casos en los que se alinean todos los astros. Un periodo de tiempo idóneo, mediados de los 90, con un clima musical revuelto tras el paso de aquel tornado que fue el sonido Seattle, que daba sus últimos estertores como música dominante dando paso a una nueva revolución, el llamado nu metal. La industria y el público estaban buscando nuevas sonoridades y vías de expresión cuando apareció un artista en estado de gracia, pasado de vueltas, obsesionado con su concepto, reivindicando la figura de estrella de rock exagerada y decadente que tanto habían criticado los de Seattle y, lo más importante, capaz de dar a luz una obra conceptual totalmente furiosa, terrorífica y apocalíptica. Todo en la imaginería de este disco y la banda provocaba intranquilidad y alarma. El peligro y el escándalo volvían al mundo del rock por la puerta grande.
Es fácil entender la fascinación de los jóvenes de la época y el temor de sus padres ante una figura alta, pálida y desgarbada, que se auto mutilaba en los conciertos mientras gritaba con cara de psicópata contra la religión y los convencionalismos.
Marilyn Manson lo tenía todo para arrasar, una imagen chocante a la que encima acompañaba un disco a la altura. Mucho se ha hablado y escrito sobre este disco capital, sobre la importancia que tuvo en la gestación de su sonido el mago del metal industrial Trent Reznor, y sobre su caótica grabación, plagada de drogas y excesos. El resultado final fue un auténtico puñetazo en la cara del sueño americano, una obra agresiva como no se veía desde hacía mucho tiempo, envuelta con sonoridades del más duro punk y metal industrial. Una auténtica obra maestra que tiene de todo: temas de una dureza inusitada como Deformography o Antichrist Superstar, singles que se han convertido en himnos, como The Beautiful People o Tourniquet, temas retorcidos y desquiciados como Angel with the Scabbed Wings, y temas que llegan incluso a provocar miedo, como este Cryptorchid.





    1. THE SPEED OF PAIN
      (Manson, Ramirez, Gacy, Zum)
      Mechanical Animals. 1998.

Antichrist Superstar había colocado a Marilyn Manson en lo más alto. El disco se vendió como rosquillas y las entradas para los conciertos se agotaban allí por donde pasaban. Manson ocupaba las portadas de todo tipo de publicaciones gracias a sus agudas y polémicas declaraciones, creando pasiones y odios por igual. Su siguiente trabajo discográfico era uno de los más esperados, y todo el mundo se preguntaba si Manson podría continuar donde lo había dejado y ser aún más agresivo y oscuro. El listón estaba alto, muy alto, y Manson, que es una persona bastante inteligente, sabía de sobra que superar la rabia de Antichrist era una misión imposible. De esta forma optó por revolucionar su concepto y llevarlo a otro nivel.
Influido por su héroe Bowie dejó a un lado al Anticristo y dio a luz a un nuevo personaje, el andrógino Omega, en un disco que musicalmente se alejaba del punk y la vertiente más dura del metal industrial para bucear de lleno en el glam rock, enfocándose en su lado exagerado y decadente, con unos textos que abordaban el lado oscuro de la fama y el ego junto al amor por los excesos y las drogas. Manson suplió la ausencia de Trent Reznor aliándose esta vez con Billy Corgan, de The Smashing Pumpkins, que le ayudó a terminar de dar forma a su nuevo concepto sonoro.
El disco generó polémica, sobre todo entre los que esperaban una continuación de Antichrist, que por contra se encontraron con unas composiciones y un concepto mucho menos oscuro que los de su predecesor. No obstante el disco fue un gran éxito, y a día de hoy hay mucha gente que incluso lo pone por encima del Antichrist. Sin duda es complicado poner peros a una fabulosa colección de canciones totalmente inspiradas como Great Big White World, The Dope Show, I don't like the Drugs (But the Drugs Like Me) o Coma White, que se superponen unas a otras para dar lugar a un álbum sin apenas fisuras. The Speed of Pain no es uno de los temas más famosos de este disco, pero sin duda es uno de sus mejores momentos. Una canción totalmente redonda y evocadora, que crece en intensidad y explota como un delicioso orgasmo. Ademas, como curiosidad, diremos que Manson ha declarado en una reciente entrevista que es el tema del que se siente más orgulloso en toda su carrera musical.




    1. BREAKING THE SAME OLD GROUND.
      (Manson, Ramirez, Vrenna)
      Born Villain. 2012.


Como ya hemos comentado se puede considerar Born Villain como el primer paso en el resurgir discográfico de Manson. Para ello rescató los sonidos que le habían dado mejores resultados, como la dureza punk industrial del anteriormente citado Murderers are getting prettier every day o el también destacable Overneath the Path of Misery, pero también acudiendo a los medios tiempos inquietantes y melancólicos que ya estaban presentes en Mechanical Animals o Holy Wood. Entre estos podemos destacar Children of Cain o este Breaking the Same Old Ground, que se encarga de cerrar el disco. Un tema afligido, con una letra totalmente nihilista y melancólica, una maravilla que nos envuelve de manera magistral en la desesperación y desasosiego de la vida, que siempre ha sido uno de los pilares temáticos en la obra de Manson.




    1. WOW
      (Manson, Ramirez, Vrenna)
      The High End of Low. 2009.


Manson intentó buscar nuevos terrenos para su sonido con el disco Eat Me, Drink Me (2007), un trabajo que resultó bastante fallido. A raíz de las críticas cosechadas por ese trabajo intentó volver sobre sus pasos con su siguiente trabajo, The High End of Low (2009), para ello contó de nuevo con el apoyo de Twiggy Ramirez, su mano derecha durante el periodo de mayor éxito de la banda durante los 90 y del que llevaba separado casi una década, y también contrató a Chris Vrenna, músico y compositor conocido por su trabajo con Nine Inch Nails. La reunión de estos nombres bajo un mismo proyecto desató bastante expectación y todo hacía augurar un trabajo a la altura. Por desgracia no sucedió así. El resultado es tremendamente irregular y demasiado largo. Sin duda es uno de los trabajos menos logrados de Manson, no obstante cuenta con algún buen tema y también alguna curiosidad, como este WOW.
Estamos ante una composición extraña, que inmediatamente nos trae a la memoria la primera época de la banda, cuando aún se hacían llamar Marilyn Manson & The Spooky Kids, y los extraños y enfermizos cortes del EP Smells Like Children (1995). El tema se forma a partir de extraños sonidos de carácter electrónico, voces retorcidas y tratadas y samplers de Manson esnifando cocaína a modo de percusión, todo ello sobre una omnipresente línea de bajo de Twiggy, dando lugar tan peculiar mezcla a lo que parece ser la banda sonora de una extraña pesadilla.







  1. A PLACE IN THE DIRT
    (Manson, 5)
    Holy Wood (In The Shadow of the Valley of Death). 2000.


Holy Wood marcaba una vuelta a la oscuridad de Manson tras el paréntesis que supuso Mechanical Animals. Se presentaba como el sucesor espiritual de Antichrist y como cierre de una trilogía que engloba lo que sin duda es el punto álgido en la discografía del Reverendo. En este disco Manson expresaba toda su frustración a raíz de haberse convertido en la cabeza de turco tras la tragedia del tiroteo en la escuela de Columbine, de la que fue indirectamente acusado, por lo que se aprecia un gran resentimiento y rabia tanto en la música como en las letras, esto queda patente ya desde la portada, que muestra a un Manson crucificado y con la boca arrancada.
El álbum resulta bastante inspirado en su conjunto y reúne algunos de los temas más celebres de Manson como The Nobodies, Disposable Teens o The Fight Song junto a otros temas bastante notables como Valentine's Day o Coma Black. Es uno de los discos que cuenta con un mejor trabajo en las guitarras, con un sonido más patente y afilado de las mismas a cargo de John 5, quien tuvo bastante peso esta vez en el proceso compositivo del álbum. Supuso un éxito de crítica y público y también, por desgracia, marcó el punto de partida hacia un periodo menos inspirado de Manson, marcado por los continuos altibajos.





    1. RUNNING TO THE EDGE OF THE WORLD
      (Manson, Ramirez, Vrenna)
      The High End of Low. 2009.

Como ya comentamos The High End of Low supuso una pequeña decepción para sus seguidores, y se trata de uno de los trabajos más flojos e irregulares de Manson. No obstante, a la mitad del mismo, nos encontramos con esta auténtica maravilla. Una balada sentida e inspirada que puede considerarse como uno de los mejores temas escritos por Marilyn Manson en toda su carrera.
Con una instrumentación a base de delicadas guitarras acústicas y envolventes teclados, junto a los lamentos de Manson, que arremete esta vez contra los tortuosos vaivenes de las relaciones amorosas, se da forma a un tema de dinámicas sobresalientes, que va creciendo en intensidad cada vez más hasta apagarse definitivamente, como la llama de la pasión, en un limbo de absoluta melancolía.
Se publicó un vídeo para promocionar la canción. Un vídeo que resultó bastante polémico, no tanto por la extraña imagen de un Marilyn Manson con cejas, sino por su angustioso tramo final, en el que aparece una joven angustiada recibiendo una brutal paliza.
Estamos ante un auténtico temazo, y es una lástima que pasase desapercibido en mitad de un disco de tan poco calado.






    1. JUST A CAR CRASH AWAY
      (Manson, Skold)
      Eat Me, Drink Me. (2007)


Tras la tortuosa gira de apoyo para el disco The Golden Age of Grotesque (2003) Manson se vio atrapado en un periodo jodido. John 5 decidió dejar la formación, harto de sus roces con el Reverendo. También encadeno un par de dolorosas decepciones, la paralización de su proyecto cinematográfico Phantasmagoria, en el que había volcado muchos esfuerzos e ilusiones, y el doloroso punto final de su matrimonio con la modelo Dita Von Teese. Toda esta serie de infortunios le sumieron en una profunda depresión durante la cual incluso se planteó abandonar la música. Por suerte recapacitó y decidió seguir adelante. Para ello se apoyó en el guitarrista y bajista Tim Skold, y juntos decidieron dar otra vuelta de tuerca al sonido Manson. Esta vez tomaron la influencia de sonidos más accesibles y producciones más directas, apoyándose en el rock gótico de bandas como The Cure o Bauhaus, y mostrando unas composiciones más luminosas que llegaban incluso a coquetear por momentos con el pop.
El disco fue recibido de forma desigual, entre los que aplaudían este nuevo giro y los que por contra lo consideraban demasiado blando y edulcorado, una opinión que se veía reforzada por unos textos de Manson hacia su nuevo amor (Evan Rachel Wood) que en algunos momentos llegaban a resultar sonrojantes.
Se trata de un pequeño experimento de resultado irregular, que no obstante incluye algunas buenas canciones, como They said the Hell's not Hot, o el single Heart-Shaped Glasses, que nos mostraban una nueva faceta dentro del sonido de Manson. A parte de no renunciar completamente a algunos elementos distintivos como los medios tiempos melancólicos marca de la casa.





    1. THE GOLDEN AGE OF GROTESQUE
      (Manson, 5)
      The Golden Age of Grotesque. 2003.


Tras completar el tríptico formado por Antichrist, Mechanical y Holy Wood, Manson se encontraba bastante agotado. Su intención de cara al próximo trabajo era la de hacer un disco menos solemne, más desenfadado y «divertido», sin tantas críticas ni dobles lecturas. Para ello tomo como referencias el ambiente cabaretero y festivo del burlesque.
Para las tareas de composición del disco el Reverendo se apoyó totalmente en la figura de John 5, que firma la totalidad de los temas junto a Manson. El resultado por desgracia fue inferior al esperado, quedando bastante por detrás de sus lanzamientos previos. A pesar de que se incluyen algunos temas bastante celebrados y que siguen presentes actualmente en los set list de la banda, como por ejemplo mOBSCENE o This is the New Shit, el conjunto resultaba bastante irregular, la mayoría de temas no destacaban demasiado y resultaban fácilmente olvidables. No obstante el disco tiene algunos buenos momentos, como los temas ya mencionados o aquel que da título al disco, una composición que nos transporta totalmente a un ambiente de cabaret decadente y que se adapta como un guante a la personalidad de Manson.





    1. THREATS OF ROMANCE
      (Manson, Bates)
      Heaven Upside Down. 2017.


En el año 2015 Manson decidió unir fuerzas con el compositor de bandas sonoras Tyler Bates para dar una nueva vuelta de tuerca a su sonido. El resultado de dicha colaboración, titulado The Pale Emperor (2015) sorprendió a propios y extraños. Nos encontrábamos con un Manson más centrado y adulto, que se sentía a gusto en su papel de extraño predicador musical, y que llegaba arropado por unas composiciones serias y sobrias, con el inconfundible sabor Manson presente pero con un envoltorio más adulto y meditado. El disco resultó un sorprendente éxito, gracias a temas tremendamente elegantes como Third Day of a Seven Day Binge, The Devil Beneath My Feet o The Mefistopheles of Los Angeles. Supuso un soplo de aire fresco en la carrera de Manson y lo reconcilió nuevamente con la crítica especializada.
Vistos los buenos resultados, la asociación Manson/Tyles se puso manos a la obra para dar forma a su continuación, y cuando todos nos esperábamos una segunda parte de The Pale Emperor van y nos sorprenden con algo distinto pero a la vez familiar. Porque Heaven Upside Down, el último disco de Marilyn Manson hasta la fecha, no es más que una celebración y reivindicación de la carrera del artista. Un disco que podría pasar perfectamente por un grandes éxitos de Manson si no fuese por el hecho de que son todo composiciones nuevas. En este disco podemos asistir a todas las variantes y facetas del Reverendo, tenemos temas cañeros, rabiosos y combativos, tenemos medios tiempos extraños y baladas melancólicas, tenemos crítica social, tenemos romances tortuosos y ataques a la religión, tenemos todo lo que Manson ha sido, y lo tenemos en su justa medida, con un disco de duración optima y sin atisbo de relleno.
Sorprende y alegra que tras una carrera tan larga y complicada, que abarca la friolera de 10 álbumes a lo largo de casi un cuarto de siglo, el bueno y decadente Marilyn Manson siga en un lugar destacado de la industria y pueda facturar trabajos disfrutables, de probada solvencia y calidad. Esperamos poder gozar de este artista inigualable durante un buen puñado de años más, que pueda seguir dándonos alegrías y, por qué no, también algún que otro palo, porque como ya dijimos al principio de este artículo el mundo del rock sería un lugar mucho más aburrido sin él, qué duda cabe.





Este texto fue escrito para la web musical DiabloRock:

lunes, 11 de junio de 2018

CRÍTICA: JONATHAN DAVIS - BLACK LABYRINTH (2018)





Diez años le ha costado al carismático frontman de Korn perpetrar su debut en solitario. Tiempo más que de sobra para meditar y planificar su propuesta con calma. La gran incógnita respecto a este disco estaba en ver si Jonathan tiraría por terrenos conocidos, dando quizás una vuelta de tuerca a los sonidos que le han encumbrado al estrellato con su banda principal, o si por el contrario se dedicaría a ofrecer algo totalmente distinto a lo que es su estilo habitual.
Tras darle unas cuantas escuchas a este Black Labyrinth queda claro que ha optado por la primera opción. De esta forma, todos los recursos que ha desplegado a lo largo de la dilatada carrera de Korn siguen presentes en este trabajo: su peculiar timbre de voz, su manera de abordar las melodías y armonías, sus balbuceos, gritos y susurros marca de la casa... todo está aquí y resulta perfectamente reconocible. Desde un punto de vista vocal ha decidido permanecer en terrenos conocidos y no explorar ningún tipo de registro que no hubiésemos escuchado ya en sus anteriores trabajos con la influyente banda de Bakersfield. No es arriesgado decir que un buen puñado de los temas de este disco podrían haber entrado perfectamente en alguno de los discos de Korn sin desentonar demasiado, al menos en alguno de sus lanzamientos más experimentales como fueron por ejemplo The Path of Totality (2011) o Untitled (2007). De hecho parece ser que gran parte de las ideas que dan forma a este lanzamiento provienen de la época de Untitled, y efectivamente se puede apreciar una atmósfera parecida a la que tenía aquel disco.
No obstante, a pesar de lo dicho, tampoco sería justo calificar Black Labyrinth como un mero refrito de su trabajo con Korn, al menos en lo que a instrumentación y arreglos se refiere, ya que se aprecia un espíritu más amplio y arriesgado. Jonathan, al no tener que rendir cuentas ante nadie, da rienda suelta a sus conocida afición por la música electrónica, los instrumentos étnicos y el ambient, incorporando pasajes que habrían desentonado un poco en el concepto y el sonido establecido por su banda principal, y que quizás habrían desagradado a algunos fans de esta.
El tema con el que se abre el disco, titulado Underneath My Skin, es un buen resumen de lo que decimos, y sirve como declaración de intenciones del álbum. El sonido de guitarra plagado de efectos, la producción general y el tono de Jonathan recuerdan inmediatamente a Korn, pero la elección de las notas y las melodías, sin duda más desenfadadas y luminosas a lo que es habitual en Korn, nos hace darnos cuenta de que estamos ante algo ligeramente distinto. Esto es aún más patente en el siguiente tema, Final Days, composición notable que muestra unas claras influencias de trip hop y ambient, introduciendo sonidos procedentes de instrumentos tribales y exóticos, algo que volveremos a encontrar en otros pasajes del disco como Basic Needs, que cuenta con un interludio con un delicioso sabor árabe, o también en la estupenda Gender, uno de los temas más inspirados del disco, que coquetea de manera excelente con sonidos exóticos y psicodélicos. Por supuesto hay algunos trallazos como Everyone, esta sí puro Korn, o Your God, otro tema notable que cuenta con una base rítmica precisa y marchosa y una inspirada parte central. También encontramos en Black Labyrinth momentos más intimistas, relajados y ambientales, como la oscura Medicate, con pinceladas a lo Nine Inch Nails, o la accesible y melódica What It Is que se encarga de cerrar el álbum.
Los textos por su parte también continúan en la estela de lo visto con Korn y siguen siendo retorcidos, oscuros y melancólicos, como era de esperar en un personaje tan torturado como Jonathan Davis.
Nos encontramos ante un trabajo llamativo, bastante entretenido y variado. Con buenas ideas y algunos desarrollos interesantes. Pero por desgracia todos estos ingredientes no terminan de cristalizar en temas especialmente pegadizos o memorables. Estamos ante una buena colección de canciones pero que no dejan un excesivo poso en el oyente. El disco resulta un poco inconexo en líneas generales, y también se ve algo lastrado por su larga duración. Un par de temas menos sin duda habrían dado como resultado un trabajo algo más dinámico.
Se aprecia el esfuerzo de Jonathan por alejarse un poco del concepto sonoro de su banda principal, más pesado y oscuro, pero tampoco se aleja tanto a lo ya visto anteriormente en sus múltiples discos y, como ya apuntamos, este alejamiento concierne solo al plano instrumental, ya que vocalmente sigue tirando de los mismo trucos y recursos de siempre, por lo que tampoco podemos decir que estemos ante un álbum especialmente sorprendente.
Finalmente podríamos concluir que Black Labyrinth es un disco curioso y claramente disfrutable, sobre todo si eres fan de la magnífica y peculiar voz de Jonathan Davis, pero por desgracia no se trata de un disco especialmente memorable ni particularmente revolucionario dentro de la carrera de este inquieto artista.



Texto escrito originalmente para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2018/06/08/jonathan-davis-black-labyrinth-2018/

lunes, 4 de junio de 2018

CRÍTICA: GHOST - PREQUELLE (2018)






Por fin hemos podido disfrutar de uno de los discos más esperados de este año: lo nuevo de Ghost, una de las bandas de moda y con mayor proyección de futuro ahora mismo. Se trata del cuarto trabajo de la banda, el primero tras la destitución de los antiguos Nameless Ghouls y el primero sin contar con el misterio del anonimato, estando ya confirmado totalmente que el músico sueco Tobias Forge era quien ha estado detrás de todo esto desde el principio.
Los dos singles de adelanto, Rats y Dance Macabre, me pusieron en estado de alerta. Y ahora, una vez escuchado el disco completo varias veces, se confirman mis temores y sospechas, tanto las buenas como las malas. Las buenas: que Tobias Forge es un genio. Las malas: que no me ha terminado de convencer por donde ha tirado con su proyecto.
No hay duda de que nos encontramos ante un trabajo muy inteligente y cuidado, repleto de grandes momentos, pero no he podido evitar que me dejase una sensación agridulce.
E
l comienzo, con la inquietante intro Ashes, y los temas Rats y Faith es totalmente abrumador e intachable. Un comienzo poderoso, que recuerda a los Ghost que ya conocemos y amamos, pero que a la vez abre nuevas vías en su sonido. Un comienzo que te sitúa en la cima. Pero por desgracia luego la cosa se va desinflando ligeramente. El tercer tema, See the Light, no está mal, pero carece de una personalidad definida y pasa un poco desapercibido. Miasma, el primero de los dos temas instrumentales con los que cuenta Prequelle, es bastante notable. Se trata de un tema épico que va creciendo en intensidad gracias a unos teclados fabulosos con toques progresivos, y a unas guitarras que rellenan sin abrumar (con guiño al Beat It de Michael Jackson incluido) para estallar finalmente en un solo se saxo que nos demuestra que cualquier ingrediente musical puede entrar en el cóctel de Ghost perfectamente. Sin duda es uno de los grandes momentos del disco. El viaje continúa con Dance Macabre, segundo single y uno de los temas más polémicos por su clara tendencia hacia el AOR más comercial y accesible. No desentona dentro del conjunto como curiosidad, pero sin duda será el primer tema que haga torcer el gesto de sus viejos fans. Pro Memoria es una balada marca de la casa. Un auténtico temazo, con una orquestación y un pegadizo estribillo que son una auténtica delicia. Tras este tema sería el momento ideal para meter otro trallazo con riffs pesados en la onda de Faith, pero por contra nos encontramos con Witch Image, otro tema popero y accesible que, al igual que pasaba con See the Light, carece de la personalidad y sello de Ghost. Es un tema resultón y pegadizo, que duda cabe, pero podría estar firmado por cualquier otra banda del montón y tiene un cierto tufillo a relleno. Helvetesfonser es la segunda instrumental del álbum, un tema precioso y evocador, con toques progresivos y sutiles cambios de tonalidad, que recupera melodías de Pro Memoria, siendo una continuación espiritual de este en sus primeros compases, pasando luego a transitar por distintos terrenos y acabando con un desarrollo acústico de sabor medieval que puede recordar a cosas como Blackmore's Night e incluso Blind Guardian. Es sin duda un gran tema y de los que más crecen con las escuchas, lo malo es que dos pasajes instrumentales en un disco tan corto como este me parece un movimiento arriesgado y que baja algún punto al total, creo que este tema se habría redondeado mejor con algunas líneas vocales. Y así, en un suspiro, llegamos al final con Life Eternal, otro tema suave y melancólico, muy bueno en su desarrollo, con unas líneas de voz exquisitas, pero que se queda un poco a medio camino en su misión de proporcionar un cierre épico a Prequelle.
Hasta aquí llega el nuevo trabajo de Tobias. Un disco que se hace corto y deja con ganas de más, algo bueno sin duda, pero que también deja una sensación de que podría haber sido aún más redondo con algún pequeño cambio y añadido.
L
a versión deluxe palía un poco esos problemas, incluyendo dos temas más al conjunto. Se trata de las versiones It's a Sin de Pet Shop Boys y Avalanche de Leonard Cohen. Ambas versiones muy correctas. La primera es un temazo, al igual que lo era su versión original, a la que no dan demasiadas vueltas y dejan prácticamente igual. Por su parte el tema de Cohen resulta un cierre fabuloso, con un tramo final que nos recuerda ligeramente a los antiguos Ghost de los que todos nos enamoramos.
Estamos ante un trabajo que va de cabeza y descaradamente hacia el mainstream, y aunque eso sería algo a criticar en otras bandas funciona perfectamente para Ghost, debido a su carácter teatral y abierto. Resulta difícil criticar semejante cantidad de temazos, perfectamente compuestos y grabados, por mucho que tiren evidentemente hacia un terreno más comercial.
La producción, la mezcla, las composiciones... Todo es exquisito, sublime y está lleno de matices. Tobias entrega un producto accesible pero también ambicioso y cuidado. Es alucinante ver como tira de recursos compositivos propios de autores de bandas sonoras, repitiendo melodías a lo largo de todo disco (la melodía de Spoksonat suena al final de Ashes y Rats, el coro final de Faith es el estribillo de Life Eternal, el estribillo de Pro Memoria se revisa al comienzo de Halvetesfonser...), todos estos detalles, aunque pasen desapercibidos al principio, se te meten en el inconsciente y confieren una unidad al trabajo propia de una obra conceptual, algo a lo que también ayudan unos textos inquietantes, centrados todos ellos en la cercanía de la muerte inevitable.
Pero no todo van a ser piropos y alabanzas para este
Prequelle. En el disco faltan riffs memorables, falta oscuridad, falta el toque malvado y perverso que lucían en sus discos anteriores y que han hecho que Ghost estén donde están. Con un par de temas más cañeros y directos en lugar de See the Light, Witch Image o incluso Dance Macabre, me tendrían arrodillado y cabizbajo besando el anillo del cardenal Copia. Desgraciadamente no es el caso. Y aunque es innegable que nos encontramos ante uno de los discos del año, para mi se queda a medias. Esa falta de riffs y oscuridad pesan mucho, más aún sabiendo que Tobias podría hacerlo de sobra, por lo que creo que se ha equivocado un poco en ese aspecto.
Aunque algunos viejos fans puedan tener la misma sensación agridulce que un servidor es innegable que
Prequelle va a hacer que Ghost sigan creciendo. Tobias está haciendo su música como Tarantino hace su cine, cogiendo influencias dispares de todas partes, proporcionando incontables y sugerentes guiños para el melómano y envolviéndolo todo con su peculiar toque personal para dar lugar a algo maravilloso. Como no rendirse ante algo así, tan genial y necesario.
¡Larga vida a Ghost!





Una versión recortada de este texto forma parte de la crítica coral del álbum publicada por la web musical Diablorock, disponible en este enlace:
http://diablorock.com/2018/06/04/ghost-critica-prequelle-redaccion/

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN 2)




Continuamos en el bazar bizarro, desenterrando y reivindicando algunas de las mejores y más curiosas bandas dentro de la música experimental.
Con la única intención de abrir vuestros oídos os hemos preparado de nuevo un suculento y variado menú, desde luego no apto para mentes cerradas: death metal barroco con Igorrr, dark ambient jazz con The Kilimanjaro Dakjazz Ensemble, freak guitar shred con Mattias 'IA' Eklundh y psychiatric ambient con Stalaggh.
Música distinta, novedosa, original, y a veces también difícil. Esperamos que disfrutes, que encuentres por aquí algo que te llegue y te acompañe a partir de ahora, y que vuelvas a nuestro bazar a por más el mes que viene

Si te lo perdiste te recordamos que puedes seguir buscando emociones nuevas en la anterior entrega.



IGORRR


Si tuviésemos que transportar la filosofía y conceptos del estilo barroco al campo del metal extremo experimental, pocas bandas encajarían tan bien en dicha categoría como Igorrr. Nos encontramos ante una música con todas las características del movimiento barroco: es efectista, es dramática, es recargada , es sorprendente y cuenta con una inestimable belleza. En el cóctel musical de Igorrr puede entrar de todo, desde el drum 'n' bass hasta la ópera, del death metal al folk tradicional, todo ello mezclado con una exquisitez pasmosa.
Detrás de la etiqueta Igorrr se esconde el cerebro del músico francés Gautier Sierre, un viejo conocido dentro de la escena musical underground, responsable de varios proyectos y cuya carrera abarca más de una década y multitud de lanzamientos, todos ellos con un alto grado de interés.
Con Igorrr, proyecto que dio sus primeros pasos con una demo publicada en 2004, consigue crear unas composiciones que aúnan de forma sorprendente el caos y la accesibilidad, gracias a una absoluta carencia de limitaciones compositivas, un inagotable afán de exploración e inclinación por el caos, combinado con el buen gusto por las melodías y los pasajes tanto calmados como preciosistas. Esto da como resultado una fascinante montaña rusa sonora, que acaba resultando más satisfactoria y digerible de lo que podría parecer en un primer momento. Como en una buena atracción sales del viaje un poco mareado, pero con unas ansias irresistibles por subirte otra vez al artefacto.
Gautier también ha conseguido transportar de forma inteligente y llamativa su nada ortodoxa propuesta al directo, gestando una formación comandada por él mismo a los mandos y escudado por dos vistosos cantantes, la bella Laure Le Prunenec, encargada de los tonos operísticos, y el inquietante Laurent Lunoir, encargado de la parte más metálica, todo ello aderezado con un portentoso batería. Sus actuaciones en directo, al igual que su música, son incapaces de dejar indiferente a nadie.
Embarcados actualmente en una extensa gira para presentar su más reciente e inspirado trabajo, Savage Sinusoid (2017), Igorrr son una propuesta innovadora e interesante como pocas dentro del panorama del metal actual. Últimamente se les empieza a prestar la atención que se merecen y parece claro que, si todo sigue su curso normal, les aguarda un prometedor futuro por delante.







THE KILIMANJARO DARKJAZZ ENSEMBLE


Y tras la tempestad llega la calma. Este proyecto nació al asociarse Gideon Kiers y Jason Kohnen, dos compañeros de la Escuela de Artes de Utrech (Holanda), con la intención de grabar bandas sonoras para películas mudas como Nosferatu o Metrópolis. Una vez lanzada la piedra, y comprobando que había una química inusual, decidieron reclutar músicos para la causa y optaron por construir algo más personal y sin limitaciones. El proyecto tuvo una vida de 14 años, durante los cuales facturaron cuatro discos, siendo todos ellos una auténtica delicia auditiva.
Su música, de carácter casi exclusivamente instrumental, navega sobre las bases del ambient jazz más oscuro, introduciendo elementos de trip hop, doom y electrónica, y dando como resultado una combinación placentera y elegante, para paladear con calma y sumergirte completamente. Una música ideal para perderte en ella en soledad, dejarte llevar y caminar por sus pasajes evocadores y orgánicos, poseedores de una inusitada belleza, pero también por sus atmósferas inquietantes y enrarecidas que nos harán creer que estamos metidos en una película de David Lynch. Estamos ante el poder de la música en toda su magnificencia, capaz de sacarte de tu habitación y llevarte lejos, muy lejos, sin moverte del sitio.
Resulta especialmente destacable en su discografía el álbum I Forsee The Dark Ahead, If I Stay, grabado completamente en directo en diversas actuaciones a lo largo de cinco años (uno de los temas se registró en una actuación en España en 2006). La enorme calidad sonora e interpretativa hacen que resulte sorprendente que sea una grabación en directo, algo que no adivinarías si no estás informado de ello.
También hay que mencionar el proyecto paralelo llamado The Mount Fuji Doomjazz Corporation, creado bajo los mismos parámetros y con los mismos músicos, pero más centrado en la improvisación y enfocado al directo.





MATTIAS 'IA' EKLUNDH


El bueno de Mattias lleva bastante tiempo haciendo las delicias de la comunidad guitarrística mundial, aunque desgraciadamente permanece bastante oculto para el público ajeno al género. Este guitarrista sueco lleva cerca de dos décadas facturando una música que aúna una espectacular complejidad técnica con un espíritu desenfadado y majara propio de la música de los cartoons o video juegos.
A parte de su carrera en solitario ha militado en bandas de culto dentro de la música fusión, en proyectos altamente recomendables como Art Metal o Freak Kitchen. Se le podría encuadrad en el género de shred progresivo, ultra técnico y bizarro. Al igual que algunos de sus compañeros de género, como Buckethead (otro marciano, este algo más conocido por haber ingresado en las filas de aquella formación, también bastante bizarra y reivindicable, que fueron los Guns 'n' Roses 2.0) despliega todo tipo de técnicas y recursos con el instrumento de seis cuerdas (y en su caso también de siete, y de ocho). Sweeps y escalas frenéticas se mezclan con un sentido del humor musical y de la exploración que le han llevado a componer auténticas maravillas que merecen ya no solo ser escuchadas sino también observadas en sus múltiples vídeos demostrativos disponibles en la red. Tiene momentos legendarios dentro de la guitarra freak, como Musth, tema que crea al superponer patrones melódicos creados al pasar un peine para el pelo por las cuerdas, o los intrincados tapping estilo video juego de Dark Matter, y todo ello rodeado de influencias que van desde el metal al jazz pasando por el flamenco.
Una auténtica gozada de intérprete al que le gusta ante todo jugar y divertirse, creando melodías alrededor de sonidos de la vida cotidiana y utilizando cualquier herramienta y marco musical a su disposición. Si te gusta el shred y el guitarreo en general y no lo conoces preparate para abrir una puerta que ya no volverás a cerrar jamás.




STALAGGH


Sin ningún género de duda esta es una de las propuestas más difíciles y generadora de opiniones encontradas que encontraréis en esta sección. Aquí entramos en un terreno bastante complejo, empezado por si cabe considerar esto como «música». Desde luego no lo sería desde un punto de vista ortodoxo, estando más cerca de ser un concepto, una obra sonora con un espíritu más cercano al de una instalación artística. Aunque también podría entrar dentro del género de música ambiental o atmosférica, porque desde luego su escucha crea un ambiente muy inquietante y perturbador a tu alrededor.
Imagina que te paseas por un pabellón psiquiátrico con el teléfono móvil metido en el bolsillo y la grabadora puesta, luego llegas a casa y sobre esa grabación sucia plagada de inquietantes chillidos de angustia le metes algunos ruidos sintetizados para así ensuciarla aún más. Pues más o menos eso es Stalaggh.
La historia de Stalaggh está rodeada de misterio. No se sabe a ciencia cierta quién está detrás del proyecto, pero se cuenta que se trata de un músico de death metal holandés que, trabajando como empleado de un psiquiátrico, decidió grabar los gritos de agonía de los pacientes, por supuesto sin su consentimiento, para luego, junto a unos amigos, darle un envase musical a dichas grabaciones, intentando crear los sonidos más inquietantes y desesperantes que pudiesen ser oídos por persona alguna. No sabemos si esta leyenda es cierta, ni si los gritos son grabaciones reales de enfermos mentales o si forma todo parte de una retorcida estrategia de marketing. Sinceramente, escuchando el resultado, no nos extrañaría en absoluto que fuesen grabaciones reales.
En cualquier caso no creo que quien sea que esté detrás de este proyecto lo haya hecho con otra finalidad que la de incomodar al oyente a varios niveles, y siendo esa la meta sin duda consigue su objetivo: crear una bola de angustia sonora desagradable, inquietante, muy difícil, muy malrollera, un disco que hace que se te pasen cosas muy raras por la cabeza.
Desde aquí lanzamos el reto: a ver si tienes estomago y fuerza para escucharlo entero. Que lo disfrutes.






Texto escrito originalmente para la web musical DiabloRock:
http://diablorock.com/2018/05/24/el-bazar-bizarro-de-diablorock-volumen-2/