Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

lunes, 11 de junio de 2018

CRÍTICA: JONATHAN DAVIS - BLACK LABYRINTH (2018)





Diez años le ha costado al carismático frontman de Korn perpetrar su debut en solitario. Tiempo más que de sobra para meditar y planificar su propuesta con calma. La gran incógnita respecto a este disco estaba en ver si Jonathan tiraría por terrenos conocidos, dando quizás una vuelta de tuerca a los sonidos que le han encumbrado al estrellato con su banda principal, o si por el contrario se dedicaría a ofrecer algo totalmente distinto a lo que es su estilo habitual.
Tras darle unas cuantas escuchas a este Black Labyrinth queda claro que ha optado por la primera opción. De esta forma, todos los recursos que ha desplegado a lo largo de la dilatada carrera de Korn siguen presentes en este trabajo: su peculiar timbre de voz, su manera de abordar las melodías y armonías, sus balbuceos, gritos y susurros marca de la casa... todo está aquí y resulta perfectamente reconocible. Desde un punto de vista vocal ha decidido permanecer en terrenos conocidos y no explorar ningún tipo de registro que no hubiésemos escuchado ya en sus anteriores trabajos con la influyente banda de Bakersfield. No es arriesgado decir que un buen puñado de los temas de este disco podrían haber entrado perfectamente en alguno de los discos de Korn sin desentonar demasiado, al menos en alguno de sus lanzamientos más experimentales como fueron por ejemplo The Path of Totality (2011) o Untitled (2007). De hecho parece ser que gran parte de las ideas que dan forma a este lanzamiento provienen de la época de Untitled, y efectivamente se puede apreciar una atmósfera parecida a la que tenía aquel disco.
No obstante, a pesar de lo dicho, tampoco sería justo calificar Black Labyrinth como un mero refrito de su trabajo con Korn, al menos en lo que a instrumentación y arreglos se refiere, ya que se aprecia un espíritu más amplio y arriesgado. Jonathan, al no tener que rendir cuentas ante nadie, da rienda suelta a sus conocida afición por la música electrónica, los instrumentos étnicos y el ambient, incorporando pasajes que habrían desentonado un poco en el concepto y el sonido establecido por su banda principal, y que quizás habrían desagradado a algunos fans de esta.
El tema con el que se abre el disco, titulado Underneath My Skin, es un buen resumen de lo que decimos, y sirve como declaración de intenciones del álbum. El sonido de guitarra plagado de efectos, la producción general y el tono de Jonathan recuerdan inmediatamente a Korn, pero la elección de las notas y las melodías, sin duda más desenfadadas y luminosas a lo que es habitual en Korn, nos hace darnos cuenta de que estamos ante algo ligeramente distinto. Esto es aún más patente en el siguiente tema, Final Days, composición notable que muestra unas claras influencias de trip hop y ambient, introduciendo sonidos procedentes de instrumentos tribales y exóticos, algo que volveremos a encontrar en otros pasajes del disco como Basic Needs, que cuenta con un interludio con un delicioso sabor árabe, o también en la estupenda Gender, uno de los temas más inspirados del disco, que coquetea de manera excelente con sonidos exóticos y psicodélicos. Por supuesto hay algunos trallazos como Everyone, esta sí puro Korn, o Your God, otro tema notable que cuenta con una base rítmica precisa y marchosa y una inspirada parte central. También encontramos en Black Labyrinth momentos más intimistas, relajados y ambientales, como la oscura Medicate, con pinceladas a lo Nine Inch Nails, o la accesible y melódica What It Is que se encarga de cerrar el álbum.
Los textos por su parte también continúan en la estela de lo visto con Korn y siguen siendo retorcidos, oscuros y melancólicos, como era de esperar en un personaje tan torturado como Jonathan Davis.
Nos encontramos ante un trabajo llamativo, bastante entretenido y variado. Con buenas ideas y algunos desarrollos interesantes. Pero por desgracia todos estos ingredientes no terminan de cristalizar en temas especialmente pegadizos o memorables. Estamos ante una buena colección de canciones pero que no dejan un excesivo poso en el oyente. El disco resulta un poco inconexo en líneas generales, y también se ve algo lastrado por su larga duración. Un par de temas menos sin duda habrían dado como resultado un trabajo algo más dinámico.
Se aprecia el esfuerzo de Jonathan por alejarse un poco del concepto sonoro de su banda principal, más pesado y oscuro, pero tampoco se aleja tanto a lo ya visto anteriormente en sus múltiples discos y, como ya apuntamos, este alejamiento concierne solo al plano instrumental, ya que vocalmente sigue tirando de los mismo trucos y recursos de siempre, por lo que tampoco podemos decir que estemos ante un álbum especialmente sorprendente.
Finalmente podríamos concluir que Black Labyrinth es un disco curioso y claramente disfrutable, sobre todo si eres fan de la magnífica y peculiar voz de Jonathan Davis, pero por desgracia no se trata de un disco especialmente memorable ni particularmente revolucionario dentro de la carrera de este inquieto artista.



Texto escrito originalmente para la web musical Diablorock:
https://diablorock.com/2018/06/08/jonathan-davis-black-labyrinth-2018/

lunes, 4 de junio de 2018

CRÍTICA: GHOST - PREQUELLE (2018)






Por fin hemos podido disfrutar de uno de los discos más esperados de este año: lo nuevo de Ghost, una de las bandas de moda y con mayor proyección de futuro ahora mismo. Se trata del cuarto trabajo de la banda, el primero tras la destitución de los antiguos Nameless Ghouls y el primero sin contar con el misterio del anonimato, estando ya confirmado totalmente que el músico sueco Tobias Forge era quien ha estado detrás de todo esto desde el principio.
Los dos singles de adelanto, Rats y Dance Macabre, me pusieron en estado de alerta. Y ahora, una vez escuchado el disco completo varias veces, se confirman mis temores y sospechas, tanto las buenas como las malas. Las buenas: que Tobias Forge es un genio. Las malas: que no me ha terminado de convencer por donde ha tirado con su proyecto.
No hay duda de que nos encontramos ante un trabajo muy inteligente y cuidado, repleto de grandes momentos, pero no he podido evitar que me dejase una sensación agridulce.
E
l comienzo, con la inquietante intro Ashes, y los temas Rats y Faith es totalmente abrumador e intachable. Un comienzo poderoso, que recuerda a los Ghost que ya conocemos y amamos, pero que a la vez abre nuevas vías en su sonido. Un comienzo que te sitúa en la cima. Pero por desgracia luego la cosa se va desinflando ligeramente. El tercer tema, See the Light, no está mal, pero carece de una personalidad definida y pasa un poco desapercibido. Miasma, el primero de los dos temas instrumentales con los que cuenta Prequelle, es bastante notable. Se trata de un tema épico que va creciendo en intensidad gracias a unos teclados fabulosos con toques progresivos, y a unas guitarras que rellenan sin abrumar (con guiño al Beat It de Michael Jackson incluido) para estallar finalmente en un solo se saxo que nos demuestra que cualquier ingrediente musical puede entrar en el cóctel de Ghost perfectamente. Sin duda es uno de los grandes momentos del disco. El viaje continúa con Dance Macabre, segundo single y uno de los temas más polémicos por su clara tendencia hacia el AOR más comercial y accesible. No desentona dentro del conjunto como curiosidad, pero sin duda será el primer tema que haga torcer el gesto de sus viejos fans. Pro Memoria es una balada marca de la casa. Un auténtico temazo, con una orquestación y un pegadizo estribillo que son una auténtica delicia. Tras este tema sería el momento ideal para meter otro trallazo con riffs pesados en la onda de Faith, pero por contra nos encontramos con Witch Image, otro tema popero y accesible que, al igual que pasaba con See the Light, carece de la personalidad y sello de Ghost. Es un tema resultón y pegadizo, que duda cabe, pero podría estar firmado por cualquier otra banda del montón y tiene un cierto tufillo a relleno. Helvetesfonser es la segunda instrumental del álbum, un tema precioso y evocador, con toques progresivos y sutiles cambios de tonalidad, que recupera melodías de Pro Memoria, siendo una continuación espiritual de este en sus primeros compases, pasando luego a transitar por distintos terrenos y acabando con un desarrollo acústico de sabor medieval que puede recordar a cosas como Blackmore's Night e incluso Blind Guardian. Es sin duda un gran tema y de los que más crecen con las escuchas, lo malo es que dos pasajes instrumentales en un disco tan corto como este me parece un movimiento arriesgado y que baja algún punto al total, creo que este tema se habría redondeado mejor con algunas líneas vocales. Y así, en un suspiro, llegamos al final con Life Eternal, otro tema suave y melancólico, muy bueno en su desarrollo, con unas líneas de voz exquisitas, pero que se queda un poco a medio camino en su misión de proporcionar un cierre épico a Prequelle.
Hasta aquí llega el nuevo trabajo de Tobias. Un disco que se hace corto y deja con ganas de más, algo bueno sin duda, pero que también deja una sensación de que podría haber sido aún más redondo con algún pequeño cambio y añadido.
L
a versión deluxe palía un poco esos problemas, incluyendo dos temas más al conjunto. Se trata de las versiones It's a Sin de Pet Shop Boys y Avalanche de Leonard Cohen. Ambas versiones muy correctas. La primera es un temazo, al igual que lo era su versión original, a la que no dan demasiadas vueltas y dejan prácticamente igual. Por su parte el tema de Cohen resulta un cierre fabuloso, con un tramo final que nos recuerda ligeramente a los antiguos Ghost de los que todos nos enamoramos.
Estamos ante un trabajo que va de cabeza y descaradamente hacia el mainstream, y aunque eso sería algo a criticar en otras bandas funciona perfectamente para Ghost, debido a su carácter teatral y abierto. Resulta difícil criticar semejante cantidad de temazos, perfectamente compuestos y grabados, por mucho que tiren evidentemente hacia un terreno más comercial.
La producción, la mezcla, las composiciones... Todo es exquisito, sublime y está lleno de matices. Tobias entrega un producto accesible pero también ambicioso y cuidado. Es alucinante ver como tira de recursos compositivos propios de autores de bandas sonoras, repitiendo melodías a lo largo de todo disco (la melodía de Spoksonat suena al final de Ashes y Rats, el coro final de Faith es el estribillo de Life Eternal, el estribillo de Pro Memoria se revisa al comienzo de Halvetesfonser...), todos estos detalles, aunque pasen desapercibidos al principio, se te meten en el inconsciente y confieren una unidad al trabajo propia de una obra conceptual, algo a lo que también ayudan unos textos inquietantes, centrados todos ellos en la cercanía de la muerte inevitable.
Pero no todo van a ser piropos y alabanzas para este
Prequelle. En el disco faltan riffs memorables, falta oscuridad, falta el toque malvado y perverso que lucían en sus discos anteriores y que han hecho que Ghost estén donde están. Con un par de temas más cañeros y directos en lugar de See the Light, Witch Image o incluso Dance Macabre, me tendrían arrodillado y cabizbajo besando el anillo del cardenal Copia. Desgraciadamente no es el caso. Y aunque es innegable que nos encontramos ante uno de los discos del año, para mi se queda a medias. Esa falta de riffs y oscuridad pesan mucho, más aún sabiendo que Tobias podría hacerlo de sobra, por lo que creo que se ha equivocado un poco en ese aspecto.
Aunque algunos viejos fans puedan tener la misma sensación agridulce que un servidor es innegable que
Prequelle va a hacer que Ghost sigan creciendo. Tobias está haciendo su música como Tarantino hace su cine, cogiendo influencias dispares de todas partes, proporcionando incontables y sugerentes guiños para el melómano y envolviéndolo todo con su peculiar toque personal para dar lugar a algo maravilloso. Como no rendirse ante algo así, tan genial y necesario.
¡Larga vida a Ghost!





Una versión recortada de este texto forma parte de la crítica coral del álbum publicada por la web musical Diablorock, disponible en este enlace:
http://diablorock.com/2018/06/04/ghost-critica-prequelle-redaccion/

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN 2)




Continuamos en el bazar bizarro, desenterrando y reivindicando algunas de las mejores y más curiosas bandas dentro de la música experimental.
Con la única intención de abrir vuestros oídos os hemos preparado de nuevo un suculento y variado menú, desde luego no apto para mentes cerradas: death metal barroco con Igorrr, dark ambient jazz con The Kilimanjaro Dakjazz Ensemble, freak guitar shred con Mattias 'IA' Eklundh y psychiatric ambient con Stalaggh.
Música distinta, novedosa, original, y a veces también difícil. Esperamos que disfrutes, que encuentres por aquí algo que te llegue y te acompañe a partir de ahora, y que vuelvas a nuestro bazar a por más el mes que viene

Si te lo perdiste te recordamos que puedes seguir buscando emociones nuevas en la anterior entrega.



IGORRR


Si tuviésemos que transportar la filosofía y conceptos del estilo barroco al campo del metal extremo experimental, pocas bandas encajarían tan bien en dicha categoría como Igorrr. Nos encontramos ante una música con todas las características del movimiento barroco: es efectista, es dramática, es recargada , es sorprendente y cuenta con una inestimable belleza. En el cóctel musical de Igorrr puede entrar de todo, desde el drum 'n' bass hasta la ópera, del death metal al folk tradicional, todo ello mezclado con una exquisitez pasmosa.
Detrás de la etiqueta Igorrr se esconde el cerebro del músico francés Gautier Sierre, un viejo conocido dentro de la escena musical underground, responsable de varios proyectos y cuya carrera abarca más de una década y multitud de lanzamientos, todos ellos con un alto grado de interés.
Con Igorrr, proyecto que dio sus primeros pasos con una demo publicada en 2004, consigue crear unas composiciones que aúnan de forma sorprendente el caos y la accesibilidad, gracias a una absoluta carencia de limitaciones compositivas, un inagotable afán de exploración e inclinación por el caos, combinado con el buen gusto por las melodías y los pasajes tanto calmados como preciosistas. Esto da como resultado una fascinante montaña rusa sonora, que acaba resultando más satisfactoria y digerible de lo que podría parecer en un primer momento. Como en una buena atracción sales del viaje un poco mareado, pero con unas ansias irresistibles por subirte otra vez al artefacto.
Gautier también ha conseguido transportar de forma inteligente y llamativa su nada ortodoxa propuesta al directo, gestando una formación comandada por él mismo a los mandos y escudado por dos vistosos cantantes, la bella Laure Le Prunenec, encargada de los tonos operísticos, y el inquietante Laurent Lunoir, encargado de la parte más metálica, todo ello aderezado con un portentoso batería. Sus actuaciones en directo, al igual que su música, son incapaces de dejar indiferente a nadie.
Embarcados actualmente en una extensa gira para presentar su más reciente e inspirado trabajo, Savage Sinusoid (2017), Igorrr son una propuesta innovadora e interesante como pocas dentro del panorama del metal actual. Últimamente se les empieza a prestar la atención que se merecen y parece claro que, si todo sigue su curso normal, les aguarda un prometedor futuro por delante.







THE KILIMANJARO DARKJAZZ ENSEMBLE


Y tras la tempestad llega la calma. Este proyecto nació al asociarse Gideon Kiers y Jason Kohnen, dos compañeros de la Escuela de Artes de Utrech (Holanda), con la intención de grabar bandas sonoras para películas mudas como Nosferatu o Metrópolis. Una vez lanzada la piedra, y comprobando que había una química inusual, decidieron reclutar músicos para la causa y optaron por construir algo más personal y sin limitaciones. El proyecto tuvo una vida de 14 años, durante los cuales facturaron cuatro discos, siendo todos ellos una auténtica delicia auditiva.
Su música, de carácter casi exclusivamente instrumental, navega sobre las bases del ambient jazz más oscuro, introduciendo elementos de trip hop, doom y electrónica, y dando como resultado una combinación placentera y elegante, para paladear con calma y sumergirte completamente. Una música ideal para perderte en ella en soledad, dejarte llevar y caminar por sus pasajes evocadores y orgánicos, poseedores de una inusitada belleza, pero también por sus atmósferas inquietantes y enrarecidas que nos harán creer que estamos metidos en una película de David Lynch. Estamos ante el poder de la música en toda su magnificencia, capaz de sacarte de tu habitación y llevarte lejos, muy lejos, sin moverte del sitio.
Resulta especialmente destacable en su discografía el álbum I Forsee The Dark Ahead, If I Stay, grabado completamente en directo en diversas actuaciones a lo largo de cinco años (uno de los temas se registró en una actuación en España en 2006). La enorme calidad sonora e interpretativa hacen que resulte sorprendente que sea una grabación en directo, algo que no adivinarías si no estás informado de ello.
También hay que mencionar el proyecto paralelo llamado The Mount Fuji Doomjazz Corporation, creado bajo los mismos parámetros y con los mismos músicos, pero más centrado en la improvisación y enfocado al directo.





MATTIAS 'IA' EKLUNDH


El bueno de Mattias lleva bastante tiempo haciendo las delicias de la comunidad guitarrística mundial, aunque desgraciadamente permanece bastante oculto para el público ajeno al género. Este guitarrista sueco lleva cerca de dos décadas facturando una música que aúna una espectacular complejidad técnica con un espíritu desenfadado y majara propio de la música de los cartoons o video juegos.
A parte de su carrera en solitario ha militado en bandas de culto dentro de la música fusión, en proyectos altamente recomendables como Art Metal o Freak Kitchen. Se le podría encuadrad en el género de shred progresivo, ultra técnico y bizarro. Al igual que algunos de sus compañeros de género, como Buckethead (otro marciano, este algo más conocido por haber ingresado en las filas de aquella formación, también bastante bizarra y reivindicable, que fueron los Guns 'n' Roses 2.0) despliega todo tipo de técnicas y recursos con el instrumento de seis cuerdas (y en su caso también de siete, y de ocho). Sweeps y escalas frenéticas se mezclan con un sentido del humor musical y de la exploración que le han llevado a componer auténticas maravillas que merecen ya no solo ser escuchadas sino también observadas en sus múltiples vídeos demostrativos disponibles en la red. Tiene momentos legendarios dentro de la guitarra freak, como Musth, tema que crea al superponer patrones melódicos creados al pasar un peine para el pelo por las cuerdas, o los intrincados tapping estilo video juego de Dark Matter, y todo ello rodeado de influencias que van desde el metal al jazz pasando por el flamenco.
Una auténtica gozada de intérprete al que le gusta ante todo jugar y divertirse, creando melodías alrededor de sonidos de la vida cotidiana y utilizando cualquier herramienta y marco musical a su disposición. Si te gusta el shred y el guitarreo en general y no lo conoces preparate para abrir una puerta que ya no volverás a cerrar jamás.




STALAGGH


Sin ningún género de duda esta es una de las propuestas más difíciles y generadora de opiniones encontradas que encontraréis en esta sección. Aquí entramos en un terreno bastante complejo, empezado por si cabe considerar esto como «música». Desde luego no lo sería desde un punto de vista ortodoxo, estando más cerca de ser un concepto, una obra sonora con un espíritu más cercano al de una instalación artística. Aunque también podría entrar dentro del género de música ambiental o atmosférica, porque desde luego su escucha crea un ambiente muy inquietante y perturbador a tu alrededor.
Imagina que te paseas por un pabellón psiquiátrico con el teléfono móvil metido en el bolsillo y la grabadora puesta, luego llegas a casa y sobre esa grabación sucia plagada de inquietantes chillidos de angustia le metes algunos ruidos sintetizados para así ensuciarla aún más. Pues más o menos eso es Stalaggh.
La historia de Stalaggh está rodeada de misterio. No se sabe a ciencia cierta quién está detrás del proyecto, pero se cuenta que se trata de un músico de death metal holandés que, trabajando como empleado de un psiquiátrico, decidió grabar los gritos de agonía de los pacientes, por supuesto sin su consentimiento, para luego, junto a unos amigos, darle un envase musical a dichas grabaciones, intentando crear los sonidos más inquietantes y desesperantes que pudiesen ser oídos por persona alguna. No sabemos si esta leyenda es cierta, ni si los gritos son grabaciones reales de enfermos mentales o si forma todo parte de una retorcida estrategia de marketing. Sinceramente, escuchando el resultado, no nos extrañaría en absoluto que fuesen grabaciones reales.
En cualquier caso no creo que quien sea que esté detrás de este proyecto lo haya hecho con otra finalidad que la de incomodar al oyente a varios niveles, y siendo esa la meta sin duda consigue su objetivo: crear una bola de angustia sonora desagradable, inquietante, muy difícil, muy malrollera, un disco que hace que se te pasen cosas muy raras por la cabeza.
Desde aquí lanzamos el reto: a ver si tienes estomago y fuerza para escucharlo entero. Que lo disfrutes.






Texto escrito originalmente para la web musical DiabloRock:
http://diablorock.com/2018/05/24/el-bazar-bizarro-de-diablorock-volumen-2/

CRÓNICA: BARROSELAS METALFEST XXI 2018





Vivimos una burbuja festivalera como hacía años que no se veía. Y no seremos nosotros quienes se quejen por ello. Siempre es una gozada poder disfrutar de carteles relevantes y la actuación de grandes leyendas lo más cerca posible de nuestras ciudades de residencia. Pero esta alocada carrera en pos del «más y mejor» está revirtiendo en muchos casos en problemas de cara al asistente a los eventos, con molestos fallos de organización, emplazamientos mejorables y las temidas e incómodas masificaciones.
Ajeno a todo esto, el festival de música extrema de Barroselas continúa siendo un oasis aparte en esta su ya 21ª edición. Sus señas son las de siempre: una selección musical escogida con gusto y que nunca decepciona, un ambiente inmejorable, y la cantidad de público justa para garantizar tanto comodidad como diversión. Todo ello hacen de Barroselas un lugar de peregrinación obligada dentro de la escena underground extrema de la península. Y una cita recomendable para aquellos que busquen una experiencia festivalera distinta, más familiar y exclusiva.
Su emplazamiento habitual, el complejo deportivo de Barroselas, al norte de Portugal, es una delicia de comodidad y cercanía. Ahí se montan los tres escenarios, uno de acceso totalmente gratuito y dos de acceso con la pulsera del festival. El bar 24 horas, donde se realizan proyecciones, meets & greets y demás actividades, y los distintos puntos de merchandising y comida. Todo ello está totalmente cubierto, creando el ambiente necesario para este tipo de actuaciones y, lo que es más importante, haciendo que la lluvia, que siempre se hace presente en algún momento del festival, sea una molestia menor.
La zona de acampada se sitúa en una área boscosa cercana, con sitio de sobra para lo que es la afluencia habitual del festival. La palabra es: cercanía. Resulta una gozada estar en mitad de un concierto en el escenario principal y retirarte a beber algo o a coger ropa a la tienda de campaña y poder volver a estar en primera fila habiéndote perdido solo unos pocos minutos de actuación por el camino. Todos los accesos son fáciles y rápidos, en las antípodas de algunos macro festivales.
Entre los aspectos más destacables encontramos el impresionante sonido de los tres escenarios. Todas las bandas sonaron enormes y altamente definidas. Y teniendo en cuenta que nos movemos en territorios de sonoridades muy extremas, no podemos evitar pensar cómo en otros festivales con muchos más medios puede haber tantos altibajos en la calidad sonora de las bandas. Aquí no. En Barroselas todos los grupos sin excepción, más allá de los gustos personales o la entrega de cada banda en particular, gozaron de un sonido entre el notable y el sobresaliente. Algo muy comentado y aplaudido por los asistentes.
También destaca la gran escrupulosidad a la hora de seguir los horarios marcados de las actuaciones. Hubo un par de inevitables caídas y sustituciones de última hora, pero incluso así el programa de horarios se respetó a la perfección, lo que hizo muy sencillo planificar la ruta a seguir durante los tres días y evitó el malestar de tener que perderte el inició de alguna banda por el retraso o exceso de actuación de otra. Al termino de una actuación en un escenario, y con un margen de tan solo unos pocos minutos, daba comienzo la siguiente actuación en otro escenario. Así desde las cinco de la tarde hasta bien pasadas las cuatro de la mañana, con absolutamente ningún tiempo muerto sin actuaciones y con tan solo un solape por día, dando un total de 15 actuaciones por jornada.
Pero por encima de todo destaca el gran ambiente entre la gente. No hubo ningún tipo de incidencia en los tres días más allá de las que conciernen al propio caos del ser humano, como pueden ser contusiones por caídas o intoxicaciones etílicas. La gente acudió a pasárselo bien, disfrutando durante un largo fin de semana de la música y tratando de no molestar a los demás. Esto demuestra, una vez más, que la violencia y apatía dentro del metal extremo es algo que se circunscribe únicamente a su aspecto musical y artístico.
Ni que decir tiene que me fue totalmente imposible verlo todo, ya que como ser humano medio en determinados momentos necesité alimentarme, evacuar, o simplemente desconectar un rato de tanta violencia sonora. Espero por tanto podáis perdonarme algunas ausencias.
Y sin más dilación vayamos ya hasta el campo de batalla.


Primera Jornada: Viernes 27.


Aunque lo gordo comenzaba el viernes, hubo una jornada de calentamiento el jueves para aquellos más impacientes por comenzar el ritual. Dicha jornada contó con cinco actuaciones totalmente gratuitas. Al no haber asistido no puedo hablar de ellas, pero decir que me dolió especialmente perderme al DJ y músico norteamericano GosT. Sus sesiones están cosechando grandes comentarios y su último trabajo, Possessor, ha sido uno de los descubrimientos recientes más gratificantes, por lo que habría sido un estupendo cierre para alguna de las jornadas principales en vez de situarlo en la jornada de calentamiento. Una auténtica lástima, pero bueno, quizás en otra ocasión.
Y tras este pequeño apunte metámonos en harina y pasemos a las actuaciones del viernes.
El escenario principal se inauguraba con la actuación de Vulvodynia. Y vaya manera de empezar... La banda sudafricana con nombre de enfermedad vaginal salió a por todas con su brutal death atronador y depravado, dejando bien claro desde el principio de qué va esto de Barroselas, por si aún había algún despistado entre los asistentes. Con una entrega y ejecución impecables rompieron cuellos ya desde primea hora de festival. Una auténtica apisonadora.
Y el listón no bajó en absoluto con los siguientes en subirse al escenario grande. Tras una siniestra intro y con indumentaria monacal salían a escena los Italianos Mortuary Drape. La legendaria y veterana banda se presentaba por primera vez en Portugal, y se metió al hambriento público en el bolsillo desde el principio gracias a su black metal con toques thrash. Su intimidatorio frontman, Wildness Perversion, subido a una especie de púlpito, arrojó sus textos ocultistas arropado por una banda de enorme nivel, con una sección rítmica precisa como un reloj y unas guitarras plagadas de solos virtuosos e intrincados arreglos. Una puesta en escena solemne y un sonido impecable junto a temas míticos como All the Witches Dance o Pentagram los convirtieron en uno de los indiscutibles triunfadores de esta primera jornada.
Iba dispuesto e ilusionado para disfrutar del directo de Hexis, al igual que disfruto de sus discos. Presentándose casi en la oscuridad, supongo que para crear una sensación fantasmagórica, la banda danesa fue soltando sus temas, oscuros y densos. Pero la cosa no resultó del todo bien por culpa de un sonido que no me convenció: confuso, distorsionado y pasado de agudos, lo que hacía que fuese demasiado pastoso y algo caótico. La banda pareció ponerle ganas, pero esa iluminación excesivamente minimalista y el mejorable sonido hicieron que se me atragantase su actuación. Me marché de allí sin siquiera terminar de verlos.
El escenario grande mostraba buena entrada para ver a Master's Hammer. Se percibían las ganas antes del show ante la que era la primera visita de la banda a Portugal. Por desgracia, una vez metidos en faena, eso no se tradujo en conexión entre la banda y el público. Tampoco ayudó la ecualización ya que las guitarras, demasiado bajas, eran totalmente comidas por la percusión. El show, correcto pero frío, no terminó de despegar del todo y se hizo algo plano y monótono, a pesar de la innegable presencia y tablas de la banda.
No ocurrió así con Teethgrinder que dieron una auténtica lección de brutalidad en el escenario Dungeon, consiguiendo que la gente se volviese totalmente loca y desfasara como merecía su furiosa propuesta grindcore. La entrega de la banda fue absoluta, dejándose la piel en un show impecable y ultra violento.
Y llegaba uno de los momentos más esperados de la noche. Exhorder saltaban a escena cargados con su armamento de thrash groove furioso y veloz. La remodelada banda regresaba a la actividad tras un parón de siete años para realizar una serie de actuaciones que los traía hasta el escenario grande de Barroselas. Vimos entrega, tablas y profesionalidad en un show que puso a la gente patas arriba, metafórica y literalmente. Pogos por doquier y desparrame absoluto mientras iban cayendo temas de los míticos discos Slaughter in the Vatican y The Law, obras capitales para entender el thrash y el groove metal de los 90 en adelante. Tuvieron un pequeño problema técnico al comienzo de la actuación que los obligó a parar unos minutos, excepto por ese detalle la poco más de una hora de descarga transcurrió sin incidentes y dejó ganas de mucho más entre un público sudoroso. Con toda la banda motivada y un Kyle Thomas en estado de gracia fueron sin duda uno de los triunfadores de la jornada.
Una de cal y otra de arena. Ya que la siguiente actuación en el escenario principal puede calificarse como una de las grandes decepciones del cartel. La elección de Mortiis de revisionar íntegro su disco de la primera era Anden Som Gjorde Oppror era, cuanto menos, arriesgada. Aquellos que sabían a lo que iban y consiguieron meterse en la burbuja de Mortiis es posible que disfrutaran de la actuación, pero el grueso del público, que sin duda esperaba otra cosa del goblin ex Emperor, tenían la sensación de estar asistiendo a una soporífera intro que parecía no acabar nunca. Viendo que la cosa no terminaba de despegar la mayoría de la gente acabó huyendo de allí en busca de algo con más movimiento.
Y esa coyuntura la supieron aprovechar Pestifer en el escenario gratuito, entregando una descarga de thrash veloz que supo a gloria tras el tostón que había supuesto Mortiis. Ellos y, posteriormente, la banda grindcore local Axia, maltrataron debidamente la cabeza de aquellos que aún seguían en pie para dar por finalizada una jornada de grandes actuaciones.




Segunda Jornada: Sábado 28.




Como para acompañar al concepto del festival el día comenzó con unos cielos oscuros e inhóspitos y una lluvia intermitente que no pararía durante toda la segunda jornada, algo que hizo que la gente abandonase en mayor número la zona de acampada para refugiarse en los escenarios cubiertos, lo que provocó que las actuaciones registrasen buena entrada ya desde primera hora.
Tras un par de descargas en los escenarios pequeños el grande lo inauguraban los Madrileños Looking for an Answer. Ante un público expectante y descansado realizaron un show explosivo y enérgico. La banda, totalmente entregada a la causa, consiguió crear mosh y circle pits por doquier y, a pesar de su propuesta death un poco repetitiva, cumplieron de sobra el objetivo de mover y desperezar a la gente, que lo agradeció con una buena ovación.
Flagelador por contra no estuvieron tan acertados. Su propuesta, de corte más clásico, basada en el heavy con toques thrash y black fue bien recibida, pero el sonido fue mejorable y el cantante no tuvo su mejor noche.
En cambio los siguientes en subirse al escenario grande, los suecos Interment, gozaron de un auténtico sonidazo, uno de los mejores que se recuerda en el festival. Una distorsión pesadísima y un batería pasado de revoluciones dieron como resultado una de las sorpresas del festival. Su death metal de la vieja escuela entró como un cuchillo afilado en el cerebro. Portentoso lo de este cuarteto.
Tras ellos los Portugueses Process of Guilt dieron un show totalmente hipnótico en el escenario Dungeon, consiguiendo que retumbase el escenario con su Doom oscuro y denso. Una banda para descubrir.
Y llegábamos a uno de los momentos cumbre del día. Nifelheim. La banda, comandada por los carismáticos hermanos gemelos Tyrant y Hellbutcher, derrocharon energía y carisma a raudales. Desde los primeros acordes de Black Evil hasta el final, con The Bestial Avenger, los suecos ofrecieron un set de auténtico black de la vieja escuela, veloz e infernal, de temas cortos e hiper violentos sin ningún espacio para bromas. La banda estaba totalmente engrasada, con un batería que era un brutal metrónomo y los guitarras lanzando solos y riffs sin compasión. Arrancaron algunas de las más grandes ovaciones mientras caían temas míticos como Sodomizer o Satanic Sacrifice. A pesar de su aspecto intimidatorio a su frontman, Hellbutcher, se le veía disfrutando de lo lindo con la respuesta de la gente, arengando al público y acercándose cada poco a dar la mano a los fans de las primeras filas con su cara de loco, que resultaba a la vez maligna y entrañable. Tras una hora de tralla sin piedad quedó fuera de toda duda el buen hacer de estos veteranos del black más puro. Sin duda entre lo mejor del día y de todo el festival.
El listón estaba alto, pero no hay problema, porque los siguientes eran Suffocation. La banda era uno de los grandes reclamos del festival y, como era de esperar, la veterana formación estadounidense de death metal cumplió con creces, dando otra lección de autoridad en el escenario. Ricky Myers a la voz cumplió, aunque era imposible no pensar en el querido Frank Mullen, que por desgracia ya ha anunciado que solo planea hacer un puñado más de actuaciones con la banda antes de retirarse definitivamente. Los nuevos fichajes cumplieron su cometido, especialmente Eric Morotti a la batería, que estuvo espectacular. Por su parte el bueno de Terrance Hobbs comandó desde un lateral, con toda su técnica y carisma intacto, escudado por Derek Boyer con su peculiar pose al aporrear el bajo. Dieron lo que se esperaba, un descarga brutal, profesional, demoledora, dinámica y con técnica a raudales. A pesar de los bailes en la formación Suffocation siguen siendo una apuesta segura si quieres dejarte las vertebras esparcidas por la arena y sin duda nadie salió decepcionado de allí. Enormes.
Ya bien entrada la madrugada era el turno para disfrutar de Evil Invaders. Los belgas venían presentando su nuevo disco, Feed Me Violence, y su propuesta, mezcla de thrash y speed con puro heavy metal, entró de lo lindo a esas horas de la noche. Los que aún teníamos algo de fuerza disfrutamos de alocados mosh, arropados por voces agudas y solos de guitarra hiper veloces, como si hubiésemos sido transportados al mejor antro de la Bay Area en los 80. Una auténtica delicia.
Las actuaciones terminaban en el escenario gratuito con los black gallegos Lóstregos y los asturianos Totengott. Estos últimos terminaron de exprimir a la gente con un doom de alta calidad, oscuro y pesado hasta decir basta. Mosh lento del de golpear con la frente en el suelo, y temas de media hora de duración, hicieron de su descarga un final totalmente perfecto para un día plagado de excesos.





Tercera Jornada: Domingo 29.


Tercer día de matanza, con las reservas bajo mínimos y la sensación de estar atrapado en un manicomio de pesadilla. El cielo negro como pelo de macho cabrío y la noche de Walpurgis por celebrar. Ante tal perspectiva solo quedaba servirse una copa de ron y arrastrarse hacia la zona de conciertos.
¿Y qué te recibía allí? El thrash enérgico y perfectamente ejecutado del veterano trío brasileño Andralls. Sus temas rápidos, con toques hardcore y punk dejaron buen sabor de boca entre un público cansado que se iba desperezando poco a poco.
Abriendo el escenario grande teníamos el death atormentado, depresivo y ultra maligno de Altarage. Al rato de estar ante su hipnótica presencia ya no quedaban dudas de estar atrapado en una pesadilla, o directamente en el mismo infierno. La música del grupo bilbaíno solo puede calificarse de monstruosidad sonora, un ser amorfo y tentacular que te va deglutiendo sin piedad, lentamente. Tras su concierto solo podías estar de acuerdo con la frase que el bajista lucía en la parte posterior de su instrumento, y que rezaba: «No Hope».
En el escenario Dungeon los gallegos Black Panda intentaban quitarle solemnidad al ambiente con un hardcore punk más desenfadado y festivo. No gozaron de un buen sonido, pero lo compensaron con actitud y ganas de hacer pasar un buen rato al público. Uno de los asistentes en las primeras filas incluso se abrió la cabeza así que: misión cumplida.
Una de las sorpresas de la jornada llegó con Dyscarnate. Banda a la que no conocía de nada y que me enamoró al momento con su death metal técnico con una pizca de djent. Riffs de guitarra oscuros, pesadísimos y técnicos, junto a voces infernales en temas con interesantes cambios de ritmo. En el escenario se vieron imponentes y sonaron brutales. Como digo toda una sorpresa, y a la postre uno de los mejores conciertos del día. Para seguirles la pista a partir de ahora.
Tras ellos, en el escenario Dungeon, Irae dieron un concierto de black metal clásico que no pasó de correcto. No ocurrió lo mismo con los siguientes en descargar en ese mismo escenario, los suecos Suma, que dieron un concierto sobresaliente. Su música, algo densa al principio, te iba introduciendo poco a poco en su burbuja de sludge y post-doom, atrapándote cada vez más fuerte para no dejarte ir ya. Temas como Let the Churches Burn sonaron pesados y asfixiantes, haciendo que retumbara el escenario y el público congregado. La banda se entregó totalmente, dando la impresión de estar en estado de trance. Con una formación que incluía guitarra/voz, bajo, batería y dj, fueron soltando sus cambios de ritmo y atmósferas narcotizantes que se expandían por el escenario elevándote hasta su terreno psicodélico. A destacar la vistosidad de su batería, todo energía tocando a ras de escenario, prescindiendo de la tarima. Agradaron tanto a fans como a curiosos y se coronaron como uno de los triunfadores del último día.
Llegaba otro de los momentos más esperados. Con la banda sonora de Nekromantik, película de culto sobre necrofilia, sonando por los altavoces, era el momento de que saliesen al escenario los integrantes de la mítica banda noruega Carpathian Forest. Su black metal accesible, con toques punk y rock, gustó a algunos pero también decepcionó ligeramente a otros. La peculiar voz de su frontman, el legendario Nattefrost, enamoraba y espantaba por igual a los presentes. Dieron un repaso a toda su discografía, con clásicos como When Thousand Moon Have Circled o Blood Cleansing, incluyendo por supuesto A Forest, la mítica cover de The Cure. Con una puesta en escena más sobria que en otras ocasiones (echamos de menos a las mórbidas bailarinas), dejaron satisfechos a sus fans, pero dudo que reclutaran muchos nuevos adeptos.
Esto se iba acabando, y los noruegos Nekromantheon fueron los encargados de cerrar el escenario Dungeon. Consiguieron exprimir las muy mermadas energías de los asistentes con un show de thrash sin concesiones. El público se subió al carro y se entregó totalmente, con unas primeras filas que eran un caos de mosh, circle y crowd surfing.
A los japoneses Church of Misery les tocó la papeleta de cerrar el escenario grande. Y aunque se marcaron un show correcto de Doom y Stoner, con enormes influencias de Black Sabbath y Pentagram, era inevitable tener la sensación de que era una propuesta algo descafeinada como fin de fiesta. La actitud de la banda tampoco pasó de ser meramente correcta, y entre unas cosas y otras el show se acabó quedando a medio gas.
Para los suicidas aún quedaban un par de actuaciones en el escenario gratuito. Los encargados de cerrar definitivamente las actuaciones fueron los locales Rbd que, practicando un grindcore exageradísimo y con un monolito casero que el público se encargó de destrozar al final del show, dieron el golpe de gracia para transformar aquello en un auténtico manicomio.
Y así llegaba el final de esta XXI edición del festival de Barroselas. Otra edición rodeados de buena gente y grandes conciertos. Parece muy poco probable que alguna de las bandas que desfiló por los escenarios durante los tres días vaya a ser el tan ansiado próximo revienta estadios, y ni falta que hace, porque seguramente ni las bandas ni el público asistente a Barroselas buscaban algo así. En cambio todas ellas sirvieron para constatar algo que para muchos de nosotros es más importante: que el underground extremo está vivo, y que su podrido corazón late con mucha fuerza.
Nos vemos el año que viene, vaya que sí.




Texto escrito originalmente para la web musical DiabloRock:

Fotografías de Helena Granjo. 

sábado, 5 de mayo de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN 1)






Siempre se le reprocha a los medios especializados que hablen constantemente del mismo tipo de música, de las mismas bandas una y otra vez: AC/DC, Iron Maiden, Metallica, Guns N' Roses... Si se habla de ellos constantemente es porque resulta inevitable. Son las bandas que más interesan, las más seguidas, las que más «venden», las que hacen que tu medio reciba visitas y pueda continuar. Por ello debemos seguir atentamente sus pasos e informar de sus movimientos. Pero resulta innegable que el mundo de la música es amplio, muy amplio. Ahí fuera hay miles de bandas por descubrir, tanto algunas nuevas o directamente efímeras, como otras con una gran trayectoria a sus espaldas pero que permanecen ocultas.
Hay y ha habido muchas bandas que, enarbolando bien alto el estandarte de la experimentación, han trascendido géneros y creado discos originales y maravillosos. Pero eso, por desgracia, nunca ha sido una garantía de visibilidad. A veces, aunque resulte paradójico y triste, una propuesta original y novedosa lo que hace es cerrar puertas a sus artistas, al dar como resultado propuestas inclasificables y, por ello mismo, incómodas. Algunas de estas bandas, las que gozan de mayor fortuna, acaban siendo llamadas bandas «de culto», pero la mayoría de ellas acaban siendo totalmente desconocidas para el gran público, y algunas incluso para el público especializado.
En Diablorock siempre hemos querido descubrir, disfrutar y celebrar la buena música, aunque esta sea muy rara o poco comercial. Nuestro principal objetivo es entretener a nuestros lectores, pero si ya para rematar conseguimos que alguno de vosotros descubra una banda que pase a ser de sus favoritas nuestra misión se podría decir que está totalmente completa, os aseguramos que nada nos podría causar más satisfacción que esto último.
Con esta filosofía en mente se ha creado esta nueva sección, que ha sido pensada para dar un pequeño repaso a los grandes nombres de la música experimental y de vanguardia, bandas que a pesar de gozar en muchos casos de una larga trayectoria y de haber influido en importantes bandas y corrientes posteriores permanecen ocultas para el gran público. Vamos a dar cabida a música rara, incluso muy rara, pero siempre teniendo presente que se trate de una obra de calidad, sincera y hecha con pasión.
No vamos a tratar de mostrar la rareza porque sí y buscar el vídeo musical más absurdo entre las miles de chorradas que llenan youtube, para nada. Las bandas que pasarán por esta sección son bandas cuya propuesta podrá no gustar al gran público, somos conscientes que no son bandas para todo el mundo, tanto por su manera poco convencional de entender la música como, por supuesto, por el handicap que supone las afinidades musicales propias de cada lector particular. Pero repetimos que nuestra intención es siempre que sean bandas variadas, de calidad y con una obra reivindicable porque, como suelen decir los que de verdad disfrutan de esto, al fin y al cabo solo hay dos tipos de música: la buena, y la mala. Y esa es nuestra única directriz en este bazar bizarro. Así que esperamos que saques a tus oídos durante un rato de su zona de confort y disfrutes (o sufras) de esta primera selección, y que regreses a por más el mes que viene.
El menú de hoy: Punk noise desenfadado con Melt-Banana. Folk gótico deprimente con Sopor Aeternus. Metal experimental con Fantomas. Y el blues rock psicodélico del gran Captain Beefheart.
Pasad.



MELT - BANANA


Melt-Banana son una banda que lleva ya un buen puñado de años dando guerra. Se formaron en Tokio en 1992, y desde entonces han editado 7 álbumes de estudio y otros dos en directo, aparte de multitud de covers y caras B. Han girado y colaborado con artistas tan dispares como Tool, Napalm Death o Mr.Bungle. Por todo ello está claro que no son unos principiantes en esto.
Su música tiene un fuerte componente punk, que sería su ingrediente primario, al que posteriormente añaden toques noise, hardcore, grind, así como experimentación de todo tipo. Como imaginarás es una banda tremendamente enérgica, tanto en estudio como en sus sudorosos shows.
Destaca su base rítmica veloz y poderosa sobre la que juegan sus dos elementos más reconocibles y peculiares: su cantante, la menuda Yasuko Onuki (también conocida como Yako), que se dedica a ametrallarnos constantemente con estrofas cortas y cortantes, y su guitarrista, el fabuloso Ichirou Agata, un tipo enamorado de los ruidos y efectos que consigue sacar de su instrumento unas sonoridades capaces de hacer que el mismísimo Tom Morello se rasque la cabeza con incredulidad.
Todo esto ya se aprecia desde su debut, titulado Speak Squeak Creak (1994), un trallazo de disco que no llega ni a la media hora y que te deja totalmente aturdido. Posteriormente, como suele ocurrir con las bandas de largo recorrido, han ido añadiendo diversos elementos a su música, rebajando la crudeza de sus primeros discos para transformarla en algo más maduro y accesible, como se puede comprobar en su último trabajo hasta la fecha, Fetch (2013), más accesible para el público en general pero sin renunciar nunca a los elementos más distintivos de sus sonido, la velocidad y la locura.
Te gustará si buscas algo enérgico y festivo para amenizar tus fiestas alocadas, o para enfrentarte a la realidad cotidiana con una sonrisa demente propia de un anime disparatado.






SOPOR AETERNUS & THE ENSEMBLE OF SHADOWS


Sabemos que de primeras una banda con el nombre de Sopor Eterno puede no resultar muy atrayente, pero confía en nosotros y quedate por aquí porque puede que descubras una joya.
Todo lo que rodea a este ¿grupo? es bizarro y misterioso. Más que una banda es el esfuerzo de una sola entidad, un personaje ficticio, vampírico, oscuro y andrógino, sin ni siquiera un género definido, que responde al nombre de Anna-Varney Cantodea. Este personaje (¿hombre? ¿mujer?) no concede apenas entrevistas, no da datos sobre su vida, ni sobre sus gustos o tendencias de ningún tipo y siempre sale en las fotos con máscaras o maquillaje, por lo que resulta totalmente imposible saber quién se encuentra realmente detrás de esta propuesta.
Lo que sí parece seguro es que el germen de toda esta historia se produjo en Alemania a finales de los 80, entre la oscuridad y el humo de los clubs góticos de Frankfurt.
Si con Melt-Banana nos adentrábamos en los terrenos del punk desenfadado y festivo aquí nos vamos al otro extremo: folk gótico deprimente con elementos darkwave y de música clásica. Todo lo que rodea a Sopor Aeternus se basa en la tristeza y oscuridad, casi rozando los límites del absurdo. Composiciones barrocas, bellas y melancólicas, letras sobre la pena, la soledad y la muerte, imagen vampírica e incluso toda una mitología respecto a la naturaleza de su música, que por lo visto está inspirada por entes sobrenaturales con los que Anna tiene contacto.
Más allá de todo este envoltorio nos encontramos con una propuesta musical muy notable, con algunos temas que resultan realmente bellos y evocadores. Una música calmada, oscura, quizás muy lánguida y apesadumbrada, pero que sin duda hará las delicias entre los más oscuros del lugar. Merece la pena echarle una oreja si tu estado de ánimo te lo pide, pero cuidado con las criaturas que se esconden en las sombras.






FANTOMAS


Puede que este grupo no te suene, pero sin duda te sonará alguno de sus integrantes, ya que estamos ante una auténtica superbanda. Atento a la formación: Mike Patton (Faith no More, Tomahawk) a la voz. Dave Lombardo (Slayer) a la batería. Buzz Osborne (Melvins) a la guitarra, y Trevor Dunn (Mr.Bungle) al bajo. Palabras mayores, sin duda.
¿Y qué puede salir de esta mezcla? Pues algo muy raro, por supuesto.
Todo surgió de esa mente en ebullición constante que es Mike Patton, que grabó una maqueta con ideas y comenzó a reclutar gente entre su abultada agenda de amigos músicos. El resultado se pudo paladear en el álbum debut Amenaza al Mundo (1999), un disco de experimentación cien por cien, con temas de un minuto de duración basados en el puro y crudo ruido sin sentido, con un Mike que de hecho ni siquiera utiliza palabras sino solo gritos y gemidos de diversa índole. La banda ha continuado sacando discos y dando conciertos de manera intermitente desde entonces y hasta la actualidad, con los obligados periodos de parón debido a los múltiples compromisos de sus distintos miembros con otras bandas, ganando adeptos y convirtiéndose en toda una banda de culto.
No es sencillo escuchar a Fantomas, su música es muy poco accesible y bastante agotadora. La mezcla de guitarras y baterías atronadoras, junto con gritos y extraños samplers, en temas que pueden durar desde un minuto hasta setenta según el estado de locura de los integrantes de la banda, requiere de un estado de ánimo adecuado y de bastantes ganas si se pretende disfrutar de sus propuestas. Pero si te interesa ahondar en ellos sin duda la mejor carta de presentación es su segundo trabajo, titulado The Director's Cut (2001). Este trabajo sin duda es el más accesible y ortodoxo. Se trata de una colección de canciones que rinden homenaje a algunas de las más míticas bandas sonoras del cine. ¿Cómo no derretirse ante las extravagantes versiones de las melodías de El Padrino, La semilla del Diablo, Henry: Retrato de un asesino o Twin Peaks pasadas por el filtro de estos cuatro zumbados?





CAPTAIN BEEFHEART


Don Van Vliet, más conocido como Captain Beefheart, fue un músico estadounidense que está considerado como toda una leyenda dentro del campo de la música experimental.
Sus primeros pasos los dio a mediados de los 60, cuando se unió al grupo de blues The Magic Band, llevándolos hasta su universo particular y transformándolos en un potente combo sin restricciones, donde podemos escuchar elaboradas composiciones que caminan por los terrenos del rock, jazz, blues, psicodelia y avant-garde y que acabaron siendo producidos por el mismísimo Frank Zappa, con quién más tarde Vliet colaboraría también en algunas grabaciones.
Las tensiones entre los miembros de la banda, junto a la poca repercusión comercial y el carácter de Vliet, dieron al traste con el proyecto. Lejos de amilanarse, nuestro Capitán reclutó nuevos músicos y continuó con su proyecto, sacando discos, dando conciertos y abriendo nuevas vías en la música, hasta principios de los 80, momento en que se cansó de la música y decidió retirarse rumbo al desierto para aislarse y concentrarse en su faceta de pintor.
Dentro de su abultada discografía, como imaginarás, encontramos de todo. Desde discos completamente accesibles de soft rock como Blueejeans & Moondreams (1974), hasta auténticas paranoias sonoras como esa maravilla experimental titulada Trout Mask Replica (1969), que está considerado por muchos como su obra maestra. El legado musical de Captain Beefheart, aunque de poco peso mediático, es incontestable, y ha influido en artistas y tendencias de la índole más diversa. Si no lo conoces este es un buen momento para empezar.




Este texto se escribió originalmente para la web musical DiabloRock:
http://diablorock.com/2018/04/24/el-bazar-bizarro-de-diablorock-volumen-1/